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Seance: terror adolescente bien ejecutado pero predecible

Martin Cid
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La escena inicial de Seance (2021) es un espejismo de complicidad adolescente: seis jóvenes sentadas alrededor de una mesa, sus risas nerviosas rompiendo el silencio de un internado femenino de élite. Simon Barrett, guionista y director conocido por su trabajo dentro del género de terror, opta aquí por un terror más convencional pero no menos calculador. La película abre con una premisa que es casi un cliché del género: un grupo de amigas que decide invocar el espíritu de una compañera fallecida como un juego inocente. Pero Barrett, inteligente en su dirección, usa este recurso para construir una atmósfera opresiva desde los primeros minutos. La cámara se mueve lentamente alrededor de las chicas, capturando sus miradas nerviosas y las sombras que parecen moverse por sí solas. Es una introducción efectista, pero también reveladora: Seance quiere ser un thriller sobrenatural, pero su corazón late con el ritmo del horror adolescente clásico.

El reparto es un punto fuerte, especialmente Suki Waterhouse como Camille Meadows. Su actuación es la más sólida de la película, capaz de transmitir tanto la curiosidad juvenil como el miedo visceral que se apodera de su personaje a medida que los eventos escapan a su control. Waterhouse tiene una presencia física que llena la pantalla, y sus escenas con Ella-Rae Smith como Helina —la chica más escéptica del grupo— son las más auténticas de la película. Madisen Beaty como Bethany también destaca por su capacidad para equilibrar el humor y el terror en sus diálogos. Sin embargo, el resto del elenco no logra mantener ese nivel de coherencia. Inanna Sarkis como Alice, Stephanie Sy como Yvonne, Djouliet Amara como Rosalind y Jade Michael como Lenora tienen momentos memorables, pero sus arcos narrativos se sienten truncados por un guión que prioriza los sustos rápidos sobre el desarrollo emocional.

La dirección de Barrett es competente, con una fotografía que juega hábilmente con las sombras y los espacios cerrados del internado. Hay secuencias visualmente impactantes, como la escena en la que las chicas exploran un pasillo oscuro, iluminadas solo por el brillo de sus linternas. El sonido también contribuye al ambiente, con un diseño auditivo que enfatiza los silencios y los ruidos inesperados. Pero donde Seance realmente falla es en su estructura narrativa. La película comienza con fuerza, pero a medida que avanza, se vuelve predecible. Barrett intenta equilibrar el terror psicológico con los giros convencionales del género, pero el resultado es una mezcla desigual. El segundo acto, en particular, se siente lento y repetitivo, con escenas de suspense que no logran mantener la tensión.

Uno de los problemas más evidentes de Seance es su falta de originalidad. Barrett parece consciente de esto y trata de compensarlo con un giro final inesperado, pero incluso ese momento se siente como una concesión al público más que como una conclusión orgánica. El horror aquí es efectivo en dosis pequeñas —los sustos bien cronometrados—, pero no logra mantener la tensión a lo largo de su duración. La película también adolece de una dirección artística inconsistente. Si bien hay momentos en los que la atmósfera es inquietante, otros parecen sacados directamente de un episodio de Supernatural. Esto hace que Seance se sienta a veces como una mezcla de varios tropos del género sin una identidad propia.

En términos de temática, Seance explora la idea del peligro de jugar con fuerzas que no entendemos. Barrett usa el internado femenino como un microcosmos de las relaciones adolescentes, donde la amistad y la rivalidad se mezclan en un caldo de cultivo perfecto para el terror. La película también toca temas de culpa y redención, especialmente a través del personaje de Camille, quien se siente responsable de lo que ha sucedido. Sin embargo, estos temas no se exploran con suficiente profundidad. Barrett parece más interesado en los sustos que en el desarrollo emocional de sus personajes.

Comparada con otras películas de terror recientes, Seance se queda corta. Películas como Hereditary (2018) y The Witch (2015) lograron combinar terror psicológico y sobrenatural con un desarrollo de personajes sólido y una dirección artística coherente. Seance, en cambio, se siente más cercana a producciones como The Conjuring (2013), donde el terror depende más de los sustos que de la narrativa.

El público objetivo de Seance parece ser principalmente los fans del horror adolescente clásico. Si bien la película tiene momentos de tensión efectiva y un reparto competente, su falta de originalidad y su estructura narrativa predecible la convierten en una experiencia olvidable. Para aquellos que buscan algo más innovador o emocionalmente resonante, Seance puede resultar decepcionante.

En conclusión, Seance es una película de terror competente pero olvidable. Tiene momentos brillantes, especialmente en su primer acto y en las actuaciones de Waterhouse y Beaty, pero su falta de originalidad y su estructura narrativa predecible la impiden destacar.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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