Cine

Amor para adultos: una guerra conyugal áspera y bien interpretada que no pide simpatía

Barbara Topsøe-Rothenborg firma en 2022 un thriller danés sobre posesión disfrazada de amor.
Martha O'Hara
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Un teléfono estrellado contra la pared: ahí es donde este matrimonio deja de fingir. Amor para adultos, de Barbara Topsøe-Rothenborg, no tiene paciencia con la infelicidad bien educada. Christian y Leonora ya están en guerra cuando los conocemos, y la película se dedica a comprobar hasta dónde puede empeorar. La sinopsis habla de una línea muy fina entre el amor y el odio que acaba volviéndose mortal. Esta vez, el reclamo no exagera.

El punto de partida es sencillo. Una esposa descubre la aventura de su marido con Xenia, y los dos recurren a medidas extremas para salirse con la suya. Muchos thrillers arrancan de una traición así, pero aquí la engañada resulta tan peligrosa como quien engañó. Todo empieza en pequeño: un mensaje a las cuatro de la madrugada que dice venir de Peter, el amigo de Christian; Leonora exigiendo verlo; Christian, que prefiere lanzar el móvil contra la pared antes que enseñarlo. Después llega la fiesta de la oficina, donde Leonora sorprende a su marido con Xenia mientras esta la mira directamente a los ojos. El golpe es cruel, casi teatral, y deja claro que Xenia no es una espectadora pasiva. A partir de ahí, ninguno de los dos conserva mucho tiempo la superioridad moral. Leonora tiene un arma, porque Christian ha desviado dinero de su empresa para pagar el tratamiento médico de su hijo, y está dispuesta a denunciarlo. Él busca entonces algo con lo que presionarla y lo encuentra en su pasado escolar: un novio que cayó por un acantilado.

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Dar Salim da vida a un Christian cuyas decisiones parecen astutas durante unos diez segundos. Se le da bien el pánico disfrazado de aplomo: lo vemos calcular y vemos cómo el cálculo se desmorona. Sonja Richter tiene el papel más difícil y también el mejor. Su Leonora es contenida, vigilante e inquietante precisamente porque casi nunca levanta la voz. Es una mujer que aparcó su carrera de violinista para cuidar de un hijo enfermo, y Richter deja que ese sacrificio se note en cada gesto sin convertirlo en discurso. Cuando la película revela que en su pasado hay una muerte, no lo trata como un golpe de efecto. Deja que esa revelación se extienda sobre todo lo que Leonora ha dicho antes, y las escenas anteriores cambian de color. Sus Wilkins dispone de menos material como Xenia, que pesa más como motor de la trama que como persona, aunque nunca se reduce a mero adorno. Lars Ranthe (Kim), Morten Burian (Peter) e Iris Mealor Olsen (Martha) aparecen poco y cumplen lo que la historia les pide.

Topsøe-Rothenborg dirige con sobriedad. No persigue la atmósfera por la atmósfera, y la película lo agradece. La tensión nace de lo que dos personas saben la una de la otra y de lo que se niegan a decir. A cambio, la superficie es austera. No hay aquí una imagen de marca, y quien la busque se irá sin ella. Lo que sí hay es impulso. La noche en que Christian lanza la furgoneta de la empresa contra la mujer que cree que es la suya, solo para ver entrar a Leonora por la puerta poco después, por haber corrido por otro camino, es la broma más negra de la película. Ha matado a una desconocida por error, y eso apenas cambia nada entre ellos. La secuencia del balneario es igual de afilada. Christian se escabulle para ver a Xenia mientras Leonora, en la habitación, pone desde el baño una grabación de su voz para cubrirle. Es una maniobra práctica, fea y algo absurda, justo el tono que pide esta historia.

Los tramos más flojos llegan cuando el relato se abre a la ley. El comisario de Mikael Birkkjær encuadra toda la historia, porque es él quien se la cuenta a su hija, y su presencia es necesaria. Pero sus escenas tienen mucha menos carga que cualquiera de las que comparten marido y mujer. La investigación parece un trámite colocado sobre un drama que ya estaba completo. Una película tan entregada al duelo de dos podría haber confiado un poco más en sus protagonistas. Algunos giros del último tramo se apoyan además en la comodidad, y el cinismo que la película quiere contagiarnos a veces llega antes de que la trama se lo haya ganado.

Aun así, ese cinismo se mantiene de principio a fin. Amor para adultos, Kærlighed for voksne en danés, llegó al streaming el 26 de agosto de 2022. Un usuario de Rotten Tomatoes la describió como un thriller que no te deja al borde del asiento, pero fresco y entretenido, y me parece una medida justa. No abruma. Tiene poca ternura y mucho veneno: la historia de dos personas que han confundido posesión con amor y que pagarán casi cualquier precio antes que perder.

A Christian y a Leonora no se les ofrece demasiada compasión, y a ninguno se le concede una salida fácil. La redención no figura en los planes de la película, que ni siquiera finge lo contrario. Verlos resulta incómodo. No es una cita obligada, pero tiene mala leche de la buena, está bien interpretada y no pide disculpas por la gente a la que sigue.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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