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Bajo El Sol De Riccione es un verano ameno al que le falta una pareja que importe

La comedia adolescente de Niccolò Celaia y Antonio Usbergo (2020) apuesta por el ambiente, no por la historia.
Martha O'Hara
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Bajo El Sol De Riccione es una comedia romántica italiana ambientada en las playas abarrotadas de Riccione, en Emilia-Romagna. Unos adolescentes de vacaciones se hacen amigos enseguida, y sus historias de amor se enredan, se aflojan y vuelven a enredarse alrededor de esa amistad. Se estrenó el 1 de julio de 2020 y se puede ver en Netflix.

La dirigen Niccolò Celaia y Antonio Usbergo, que trabajan juntos bajo el nombre de YouNuts!. El guion es de Caterina Salvadori y Enrico Vanzina. Los géneros son la comedia y el romance, y la película no sale de ninguno de los dos ni lo disimula. No intenta ser otra cosa. Cuesta reprochárselo a un filme tan claro sobre lo que ofrece: una tarde agradable, nada más pesado.

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El grupo central lo forman Ciro (Cristiano Caccamo), Marco (Saul Nanni), Vincenzo (Lorenzo Zurzolo) y Camilla (Ludovica Martino). La premisa cabe en una línea: meter a una pandilla de jóvenes en una playa atestada y dejar que las amistades nazcan a la velocidad con que nacen en los veranos de verdad, es decir, casi de golpe. Nadie necesita una presentación larga. Se conocen, se juntan, y los problemas sentimentales llegan después.

Esa rapidez se paga. El conjunto da la impresión de gente que acaba de encontrarse, y el reparto tiene energía de sobra para sostener la premisa. Pero una historia levantada sobre amistades instantáneas deja poco sitio para detenerse en cada línea argumental. Con cuatro protagonistas jóvenes y un buen montón de enredos amorosos, cada hilo recibe su ratito y enseguida cede el paso al siguiente. Pocas veces se vuelve atrás para ver qué quedó de los anteriores.

El resultado se parece más a una serie de episodios sueltos que a un solo relato. Hay tramos graciosos y ligeros. Otros parecen esperar el siguiente cambio de escena. En ningún momento tuve claro cuál de las relaciones era la importante, y sin esa jerarquía lo que se juega sigue siendo poco. Una comedia aguanta eso si los chistes funcionan, y bastantes lo hacen. Una historia romántica, en cambio, necesita una pareja que importe, y aquí la atención está demasiado repartida. Al final sabía quién había acabado junto a quién, pero no a quién había acompañado durante la película.

Es una lástima, porque los intérpretes jóvenes no son el problema. Caccamo, Nanni, Zurzolo y Martino se responden con una soltura que le sienta bien al material, y las escenas de grupo son donde la película está más viva. Cuando varios comparten plano, las bromas cruzadas tienen un ritmo que dos personajes en una escena tranquila no alcanzan. Lo más flojo llega cuando el filme los separa y pide a cada uno que cargue a solas con una preocupación íntima. Las preocupaciones son reales, pero están esbozadas más que exploradas, y los actores tienen poco en lo que apoyarse.

La premisa, además, no es nueva. Unos adolescentes se conocen de vacaciones, se enamoran y aprenden algo sobre sí mismos; esa historia se ha contado en muchos países y durante muchas décadas. La película responde a su propia familiaridad con el lugar. Riccione le da un marco reconocible y un tipo muy concreto de multitud costera italiana, y la sensación de que todos comparten la misma franja de arena alimenta buena parte de la comedia. Ayuda. Pero un escenario no es una mirada. Eché de menos que el guion dijera qué piensa de estos jóvenes una vez que están en la playa; casi siempre deja que hable la multitud.

En los créditos hay más nombres que los de los cuatro protagonistas. Andrea Roncato interpreta a Gualtiero, Isabella Ferrari a Irene y Luca Ward a Lucio. Davide Calgaro es Furio, Fotinì Peluso es Guenda y Matteo Oscar Giuggioli es Tommy. Poner a algunos intérpretes más conocidos junto a un grupo joven es una decisión sensata en una película así, porque sugiere que las vacaciones no son solo cosa de adolescentes. Me habría gustado que el filme exigiera más a esos papeles. Resultan agradables, pero junto a tanto personaje joven quedan como secundarios y poco más, y Ferrari y Ward merecían más espacio del que les deja un relato tan concurrido.

Hubo continuación: Under the Amalfi Sun, estrenada el 13 de julio de 2022. Llevar la misma idea a otro tramo de la costa italiana con una nueva hornada de caras jóvenes es una apuesta razonable, y sugiere que lo que atrae al público es el lugar y el tono más que una historia concreta.

Es una película bienintencionada y ruidosa que se toma los sentimientos adolescentes lo bastante en serio como para no burlarse de ellos. No exige concentración. Quien busque una historia que lo acompañe después de los créditos probablemente saldrá con las manos vacías. Quien quiera pasar una tarde ligera con un reparto simpático en una playa llena de gente encontrará exactamente eso.

No la llamaría una película importante, y sus responsables tampoco parecen querer esa etiqueta. Es una comedia de verano sobre amigos y primeros amores, interpretada por un elenco con el que da gusto pasar el rato. Sonreí unas cuantas veces y recuerdo pocas escenas. Un enfoque más nítido en una o dos de sus historias de amor la habría mejorado, y eso fue lo que más eché de menos mientras se acercaban los últimos minutos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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