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**Beauty**: un drama familiar que ahoga su romance queer

Veronica Loop
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La escena que se queda grabada en la retina es la de Gracie Marie Bradley cantando en un pequeño club de Nueva York, su voz resonando con una crudeza que contrasta con la pulcritud del local. Esa dualidad entre lo crudo y lo refinado define Beauty (2022), el tercer largometraje del director nigeriano Andrew Dosunmu, conocido por su sensibilidad visual en Mother of George.

La película sigue a Beauty (Bradley), una joven cantante afroamericana que navega las turbulentas aguas de la industria musical mientras lidia con las expectativas de su familia y su relación secreta con Jasmine (Aleyse Shannon). Dosunmu, famoso por su estética minimalista, utiliza planos largos y encuadres cerrados para crear una atmósfera claustrofóbica que refleja el conflicto interno de Beauty. La cámara se mueve como un espectador incómodo, capturando los silencios incómodos entre Beauty y su familia —especialmente en la escena donde su madre (Niecy Nash-Betts) descubre una foto de ella con Jasmine— o los gestos de frustración de su padre (Giancarlo Esposito), que ve en la música de su hija una traición a sus propias aspiraciones.

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El guion de Lena Waithe, sin embargo, tropieza al intentar equilibrar el drama familiar con el romance queer. La relación entre Beauty y Jasmine, aunque bien interpretada por Bradley y Shannon, carece del desarrollo necesario para justificar su impacto en la trama. Las escenas íntimas entre ambas son discretas pero efectivas, especialmente cuando contrastan con los momentos de tensión en casa de Beauty. Eso sí, la película acierta al mostrar cómo el amor de Jasmine se convierte en un refugio emocional para Beauty, algo que se ve claramente en la secuencia del parque donde las dos comparten un momento de paz.

Donde Beauty pierde fuerza es en su estructura narrativa. El ritmo es irregular: hay momentos de intensidad emotiva seguidos de secuencias innecesarias, como el conflicto con Sharon Stone (en un papel secundario que añade poco). Además, la banda sonora, aunque bien elegida, no siempre complementa las emociones en pantalla. La canción original interpretada por Bradley suena potente, pero su impacto se diluye al no estar integrada orgánicamente en la trama.

Verdict: Beauty es un drama íntimo que explora temas universales como la identidad y el amor con honestidad, aunque su ejecución desigual lo deja a medio camino.

El film de Dosunmu intenta ser muchas cosas a la vez: una historia sobre la presión familiar, una exploración del amor queer en la comunidad afroamericana, y un retrato de las dificultades de la industria musical. Pero al intentar abarcar tanto, termina por diluir su mensaje central. La dirección de Dosunmu es sólida, con una fotografía que prioriza los tonos terrosos y una paleta de colores limitada, lo que refuerza la sensación de encierro que experimenta Beauty. Sin embargo, esta elección visual también puede resultar monótona para algunos espectadores.

Las actuaciones son otro punto fuerte. Bradley demuestra una presencia escénica notable, especialmente en las escenas musicales donde su voz y su mirada transmiten una vulnerabilidad conmovedora. Aleyse Shannon, como Jasmine, aporta equilibrio emocional al personaje de Beauty, aunque su relación podría haberse desarrollado con más profundidad. Niecy Nash-Betts y Giancarlo Esposito, como los padres de Beauty, ofrecen interpretaciones memorables, particularmente en las escenas donde expresan su desilusión ante las decisiones de su hija.

La película también aborda temas sociales relevantes, como la presión cultural sobre las mujeres afroamericanas y la lucha por la aceptación familiar. Sin embargo, estos temas no siempre se exploran con la profundidad necesaria. La trama avanza rápidamente entre los conflictos familiares, las presiones de la industria musical y el romance entre Beauty y Jasmine, lo que dificulta la conexión emocional del público con los personajes.

En comparación con otros dramas románticos como Moonlight (2016) o Pariah (2011), Beauty carece de la coherencia narrativa y la profundidad temática que hacen de aquellas películas experiencias inolvidables. Donde Moonlight lograba una exploración íntima y poética de la identidad queer, Beauty se queda en la superficie, limitándose a mostrar los conflictos sin profundizar en sus causas o consecuencias.

El público al que va dirigido Beauty es claramente el interesado en historias sobre la comunidad afroamericana y las luchas internas dentro de ella. También atraerá a quienes disfrutan de dramas románticos con un toque realista y social.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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