Cine

El duelo legal expone un sistema corrupto: veredicto contundente sobre la justicia

Veronica Loop

La última escena de The Last Duel —el duelo titular— es un torbellino de acción meticulosamente coreografiada, pero lo verdaderamente impactante no son los golpes de espada o la sangre derramada, sino el silencio siniestro que envuelve a Marguerite (Jodie Comer) atada a su propia pira funeraria. Esta imagen, cargada de simbolismo, dista de ser accidental: Ridley Scott y sus guionistas (Nicole Holofcener, Ben Affleck y Matt Damon) han construido una película donde la violencia física es el último recurso de un sistema podrido.

Basada en hechos reales y adaptada de la novela de Eric Jager, The Last Duel narra la disputa entre el caballero Jean de Carrouges (Matt Damon) y su antiguo amigo Jacques Le Gris (Adam Driver), un conflicto que escalará hasta convertirse en el último duelo legalizado en Francia. Lo más audaz del filme es su estructura narrativa: tres actos que exploran los mismos eventos desde las perspectivas de Carrouges, Le Gris y Marguerite, respectivamente. Esta elección no solo revela cómo el poder distorsiona la verdad, sino que también expone las limitaciones de cada personaje para entender la realidad ajena.

YouTube video

Donde The Last Duel brilla es en su capacidad para mantener una tensión narrativa constante a pesar de su ritmo deliberado. La cinematografía de Dariusz Wolski y la banda sonora de Harry Gregson-Williams —especialmente durante el duelo final— elevan cada secuencia, pero lo más memorable son los momentos de quietud: las conversaciones susurradas entre Marguerite y su suegra (Harriet Walter), o la escena en la que Le Gris, consciente de su propia corrupción, se enfrenta a un espejo. Adam Driver roba escenas con una interpretación llena de matices, pero es Jodie Comer quien lleva el peso emocional del filme. Su Marguerite es una mujer atrapada entre la lealtad y la supervivencia, y cada mirada suya dice más que cualquier diálogo.

Sin embargo, no todo funciona. La estructura en tres actos, aunque ingeniosa, a veces se siente repetitiva, especialmente cuando ciertos eventos son recreados desde ángulos ligeramente distintos. Además, el filme pierde fuelle en su segundo acto, donde la tensión narrativa se diluye en favor del desarrollo temático. Algunos diálogos —especialmente los de Damon— caen en lo didáctico, y aunque Affleck como Pierre d’Alençon aporta momentos de comicidad inesperada, su personaje a veces parece más caricatura que persona.

The Last Duel es una película sobre el poder, la verdad y la justicia, pero también sobre cómo el sistema medieval —y por extensión, cualquier sistema— está diseñado para proteger a quienes ya tienen privilegios.

Reparto

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 1 comentario.