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Father Stu: Wahlberg brilla pero el guión es predecible

Veronica Loop
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La escena en que Stuart Long, interpretado por Mark Wahlberg, yace postrado en una cama de hospital tras un accidente de moto, preguntándose si su segunda oportunidad en la vida podría servir para algo más grande que él mismo, encapsula el núcleo de Father Stu (2022). Dirigida por Rosalind Ross en su debut detrás de cámaras, esta biopic del boxeador convertido en sacerdote católico es un ejercicio de fe y redención que navega entre lo inspirador y lo predecible. Con un presupuesto modesto de $4 millones y estrenada durante la Semana Santa de 2022, la película busca conectar con audiencias religiosas, pero su alcance va más allá gracias a una historia universal sobre el perdón y la transformación personal.

Wahlberg, quien también produjo el filme como parte de un proyecto pasional de seis años, encarna a Stu Long con la intensidad física que le es característica. Su actuación recuerda a los personajes atormentados que ha interpretado en otros dramas, como The Fighter (2010), aunque aquí el enfoque está más en la redención que en el conflicto interno. El boxeador malhablado y rebelde de Montana se transforma gradualmente en un hombre de fe, y Wahlberg logra transmitir esa evolución con convicción. Sin embargo, su interpretación no escapa del arquetipo del héroe trágico, lo que limita la profundidad emocional del personaje.

El reparto de apoyo brilla en momentos clave. Mel Gibson, como el padre abusivo y ausente de Stu, aporta una presencia intimidante pero también vulnerable, especialmente en las escenas donde se reconcilia con su hijo. Jacki Weaver, como la madre de Stu, ofrece un desempeño sólido aunque algo subutilizado. Teresa Ruiz, como Carmen, la mujer que inspira el cambio en Stu, tiene menos espacio para desarrollar su personaje, lo que debilita el impacto emocional de su relación.

La dirección de Ross es funcional pero carece del pulso narrativo necesario para elevar el material más allá de los clichés del género. Las escenas en la parroquia, donde Stu comienza su camino hacia la fe, están bien ejecutadas, con diálogos auténticos sobre vocación y sacrificio. Sin embargo, la progresión de la enfermedad muscular degenerativa de Stu —inclusion body myositis— se siente apresurada, como si Ross hubiera optado por acelerar el drama en lugar de explorar sus implicaciones emocionales y físicas con mayor profundidad.

La fotografía captura eficazmente los contrastes entre Los Ángeles, donde Stu busca fama y fortuna, y Montana, su tierra natal, donde encuentra paz y propósito. Los planos del desierto californiano transmiten la soledad y el vacío interior de Stu, mientras que las escenas en Montana tienen un tono más cálido y acogedor. La banda sonora, aunque no memorable, complementa bien los momentos clave del relato.

El guión de Ross construye un arco narrativo predecible pero efectivo. Stu pasa de ser un boxeador rebelde a un hombre de fe, enfrentando obstáculos como su enfermedad y la resistencia de sus seres queridos. La estructura es convencional, con un ritmo que mantiene el interés sin caer en excesos melodramáticos. Sin embargo, algunas decisiones narrativas, como la resolución apresurada de la relación entre Stu y Carmen, debilitan el impacto emocional del filme.

Father Stu explora temas universales como la fe, la redención y el perdón, pero su enfoque está claramente dirigido a audiencias religiosas. La película tiene el potencial de inspirar a aquellos que buscan historias sobre la transformación espiritual, aunque los demás encontrarán poco más allá de lo esperado. El mensaje central sobre el poder de la fe para superar las adversidades es claro y bien ejecutado, pero carece del matiz necesario para resonar con un público más amplio.

La re-estreia de 2022, titulada Father Stu: Reborn, fue un intento por llegar a una audiencia más amplia, pero el resultado sigue siendo una película dirigida principalmente a creyentes. La inclusión de escenas adicionales y ajustes en la edición no logran compensar las debilidades del guión original.

En comparación con otras biopics religiosas como The Miracle Worker (2000), Father Stu se destaca por su enfoque en la redención personal más que en los milagros o eventos sobrenaturales. Sin embargo, su estructura narrativa y su enfoque convencional la sitúan más cerca de filmes como The Blind Side (2009) que de obras más innovadoras del género.

El filme fue recibido con críticas mixtas por parte de los expertos. Algunas reseñas destacaron el esfuerzo inspirador de Wahlberg y la autenticidad de las escenas en la parroquia, mientras que otras señalaron la falta de originalidad y la narrativa predecible. La película logró recaudar $21.8 millones a nivel mundial, un éxito modesto pero significativo dado su presupuesto limitado.

Father Stu es una película honesta pero no innovadora. Su mensaje sobre el perdón y la redención resonará en audiencias religiosas, aunque los demás encontrarán poco más allá de lo esperado.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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