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Night Teeth: acción frenética, personajes olvidables

Martin Cid
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La primera imagen de Night Teeth (2021) es un plano nocturno de Los Ángeles: luces de neón reflejándose en el asfalto húmedo, una ciudad que nunca duerme pero que oculta secretos bajo su superficie brillante. Benny, un estudiante universitario que sustituye a su hermano como chofer, recoge a dos mujeres misteriosas para una noche de fiesta. Lo que comienza como un trabajo rutinario pronto se convierte en una lucha por la supervivencia cuando descubre que sus pasajeras son vampiras con planes sangrientos. Dirigida por Adam Randall y escrita por Brent Dillon, esta película de Netflix mezcla horror, thriller y acción con resultados desiguales.

La premisa central—una coexistencia pacífica entre humanos y vampiros que se rompe por la ambición de un señor vampiro—tiene potencial para explorar temas como el poder, la moralidad y las consecuencias de romper un equilibrio frágil. Sin embargo, Night Teeth no profundiza lo suficiente en estas ideas. La trama se centra más en la acción y los giros argumentales que en desarrollar una crítica social o filosófica. Benny, interpretado por Jorge Lendeborg Jr., es el típico protagonista pasivo cuya única cualidad es ser «el elegido» sin una razón convincente. Su arco narrativo es predecible: de inocente a valiente, pasando por momentos de duda y miedo, pero nunca logra conectar emocionalmente con el espectador.

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La película se anuncia como un thriller vampírico moderno, pero su mayor defecto es la falta de originalidad en su narrativa. La idea de una coexistencia pacífica entre humanos y vampiros no es nueva: series como The Vampire Diaries y películas como What We Do in the Shadows ya exploraron este concepto con más profundidad y humor. Night Teeth recicla estos elementos sin añadir nada significativo, lo que la convierte en una experiencia predecible para quienes están familiarizados con el género.

Las actuaciones son otro punto débil. Debby Ryan como Blaire y Lucy Fry como Zoe tienen química en pantalla, pero sus personajes son reducidos a arquetipos del género vampírico: la rebelde con corazón y la feroz sin remordimientos. Megan Fox aparece brevemente como Grace, líder de los cazadores humanos, pero su papel es tan breve que apenas deja huella. Alfie Allen, como Victor, el señor vampiro ambicioso, es el más destacado del reparto gracias a su presencia intimidante y su capacidad para transmitir maldad sin caer en lo caricaturesco.

Donde Night Teeth realmente brilla es en su estilización visual. Randall captura el brillo nocturno de LA con planos que recuerdan a Drive (2011), aunque sin la crudeza emocional de esa película. Las secuencias de acción, aunque escasas, están bien coreografiadas. La pelea final entre Benny y Victor, donde el uso del sol como arma es un detalle inteligente dentro de un género que suele ignorar las reglas básicas de sus propios mitos, es uno de los pocos momentos en los que la película logra destacar.

La banda sonora, compuesta por Drum & Lace, es otro punto fuerte. Las pistas electrónicas y los beats hipnóticos logran crear una atmósfera envolvente que complementa la estética visual de la película. Sin embargo, a veces el volumen de la música ahoga diálogos clave, lo que dificulta seguir la trama en momentos cruciales.

El mayor problema de Night Teeth es su falta de originalidad. La película recicla ideas de franquicias como The Vampire Diaries y What We Do in the Shadows, pero sin el humor ni la profundidad emocional que las hacen memorables. El guion de Dillon no aprovecha lo suficiente la premisa única de una guerra fría entre humanos y vampiros, y la trama se estira demasiado en su segundo acto con escenas repetitivas de club tras club mientras Benny conduce sin rumbo claro hacia una revelación obvia: los vampiros son peligrosos.

La dirección de Randall es sólida, pero carece del toque distintivo que podría haber elevado la película por encima de sus influencias. La cinematografía y el diseño de producción son impecables, creando un mundo visualmente atractivo que atraerá a los fans del género. Sin embargo, la falta de desarrollo temático y la narrativa predecible impiden que Night Teeth se destaque en un mercado saturado de thrillers sobrenaturales.

La película está dirigida a un público joven que busca acción rápida y estética visual atractiva. No exige mucha reflexión ni profundidad emocional, lo que la convierte en una opción adecuada para una noche de entretenimiento casual. Sin embargo, aquellos que buscan algo más sustancioso o innovador quedarán decepcionados.

En comparación con otras películas del género, Night Teeth palidece. What We Do in the Shadows, por ejemplo, logra equilibrar humor y horror con personajes memorables y una narrativa fresca. Night Teeth, en cambio, se queda en la superficie, sin explorar las posibilidades de su premisa más allá de lo superficial.

A pesar de sus defectos, Night Teeth tiene momentos de entretenimiento. La dirección de Randall es sólida, y la cinematografía logra crear una atmósfera inmersiva que atraerá a los fans del género. Sin embargo, la película no ofrece nada nuevo ni memorable en un mercado saturado de thrillers sobrenaturales.

Dirigida a un público joven que busca acción rápida y estética visual atractiva, Night Teeth cumple su objetivo mínimo: entretener sin exigir demasiado al espectador.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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