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It Follows: un terror visceral sobre el trauma adolescente

Martin Cid
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La escena inicial de It Follows es un golpe seco: Annie, desnuda y aterrada, huye de algo invisible. Su cuerpo mutilado encontrado al amanecer no es solo una introducción impactante; es el manifiesto de lo que David Robert Mitchell quiere lograr con su película. No se trata de otro slasher adolescente o de terror sobrenatural convencional. It Follows (2015) es una exploración claustrofóbica de la paranoia, el trauma y las consecuencias invisibles del sexo en la juventud.

David Robert Mitchell, conocido previamente por su drama indie The Myth of the American Sleepover, demuestra aquí un dominio técnico impresionante. La película se abre con Annie corriendo por las calles vacías de Detroit, una ciudad que se convierte en un personaje más gracias a la cinematografía de Mike Gioulakis. Las tomas largas y los planos amplios transforman el suburbio en un laberinto donde el peligro acecha en cada esquina. La paleta de colores fríos y la iluminación naturalista crean una atmósfera opresiva que se adhiere a la piel del espectador.

El reparto, liderado por Maika Monroe como Jay Height, es uno de los puntos fuertes de la película. Monroe, conocida por su trabajo en The Guest, entrega una actuación contenida pero poderosa. Su rostro, lleno de confusión y terror, es el espejo perfecto para la audiencia. Las escenas en las que Jay intenta explicar lo inexplicable a sus amigos son especialmente conmovedoras, como cuando describe por primera vez el ente que la persigue: «No sé cómo explicarlo. Es como si estuviera siempre ahí, pero solo yo puedo verlo».

El resto del elenco secundario —Keir Gilchrist como Paul, Daniel Zovatto como Greg y Olivia Luccardi como Yara— aporta profundidad a las dinámicas grupales. Sus interacciones con Jay no son simplemente de apoyo; cada personaje tiene su propia historia y motivaciones, lo que enriquece el mundo construido por Mitchell. Por ejemplo, la escena en la piscina donde Paul intenta consolar a Jay revela no solo su preocupación por ella, sino también su propia vulnerabilidad.

La premisa central —un ente sobrenatural que persigue a alguien después de un encuentro sexual— es tan simple como efectiva. El guión de Mitchell evita explicaciones innecesarias y se centra en la experiencia subjetiva de Jay. La escena en el estacionamiento, donde el ente toma la forma de una mujer desnuda, es un ejemplo magistral de cómo el cine puede crear tensión sin mostrar nada explícitamente violento. Esta elección narrativa no solo economiza recursos; también refuerza la idea de que el terror reside en lo desconocido y en lo que no podemos controlar.

La música de Disasterpeace merece mención aparte. Los sintetizadores inquietantes y los ritmos pulsantes no solo acompañan la acción; se convierten en un personaje más, aumentando la sensación de paranoia constante. La banda sonora es una extensión del terror visual, creando un mundo donde el peligro está siempre presente, aunque no siempre visible. Esta sinergia entre imagen y sonido es uno de los aspectos más innovadores de la película.

Sin embargo, It Follows no es perfecta. El tercer acto se siente un tanto apresurado, especialmente en comparación con la construcción meticulosa del primer y segundo actos. La resolución de la trama principal podría haber sido más satisfactoria si se hubiera explorado con mayor profundidad el trasfondo mitológico del ente. Además, algunos diálogos entre los personajes secundarios a veces caen en lo predecible.

A pesar de estos pequeños tropiezos, It Follows se alza como una obra esencial del horror moderno. Su originalidad radica en cómo combina elementos clásicos del género con una narrativa fresca y perturbadora. La película no solo entretiene; invita a reflexionar sobre temas como el trauma, la culpa y las consecuencias invisibles de nuestras acciones.

Dirigida a un público que busca algo más que sustos baratos, It Follows es una experiencia cinematográfica que deja huella. No es una película para ver de manera casual; exige atención y disposición para sumergirse en su atmósfera opresiva. Es una obra que se disfruta más en la soledad de la noche, con las luces apagadas y los sentidos alerta.

En un panorama del horror dominado por remakes y secuelas interminables, It Follows es un soplo de aire fresco. Su éxito crítico y comercial —con una taquilla de $23.3 millones contra un presupuesto de solo $1.3 millones— es un testimonio de su calidad.

La película también ha generado un culto significativo entre los críticos y aficionados al horror, muchos de los cuales la consideran como una de las mejores del género en la última década. Su influencia se puede ver en películas posteriores que han intentado emular su atmósfera opresiva y su enfoque en el terror psicológico.

It Follows es una película que no teme explorar temas oscuros y perturbadores, pero lo hace con una sensibilidad artística que la distingue de muchas otras del género. Es una obra que merece ser vista, analizada y discutida, no solo por su impacto inmediato, sino por su capacidad para permanecer en la memoria del espectador mucho después de que los créditos finalicen.

En conclusión, It Follows es una película que combina técnica impecable, actuaciones sobresalientes y una narrativa innovadora.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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