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Prey: un thriller alemán sin tensión suficiente

Martin Cid
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El disparo lejano que interrumpe la tranquilidad del bosque es el primer indicio de que algo está mal en Prey (2021), el thriller alemán dirigido por Thomas Sieben. Lo que comienza como una excursión inocente entre amigos rápidamente se convierte en una pesadilla de supervivencia, pero a diferencia de otros thrillers de género, la película no logra mantener la tensión necesaria para sostener su premisa.

La trama sigue a cinco amigos—Roman (David Kross), Albert (Hanno Koffler), Eva (Maria Ehrich), Peter (Robert Finster) y Vincent (Yung Ngo)—cuya caminata por el bosque se ve interrumpida por un misterioso francotirador. La idea de un grupo de personas atrapadas en una situación de vida o muerte no es nueva, pero Prey intenta darle un giro con la revelación del pasado traumático de Eva, una madre perturbada que busca venganza por la muerte accidental de su bebé. Sin embargo, este giro llega demasiado tarde y carece del impacto emocional necesario para justificar el desarrollo lento y tedioso de la primera mitad de la película.

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Uno de los mayores problemas de Prey es su ritmo. La dirección de Sieben intenta construir atmósfera con planos largos y tomas estáticas del bosque, pero estos momentos se sienten más repetitivos que inquietantes. Comparada con otros thrillers de supervivencia como The Descent o incluso The Ritual, Prey carece de la urgencia y el sentido de peligro inminente que mantienen al espectador en el borde de su asiento. En lugar de eso, la película se siente más como un paseo lento por el bosque, interrumpido ocasionalmente por momentos de tensión forzada.

El guion, escrito por Sonja Ewers y Sieben, tiene algunos momentos interesantes, pero en general es predecible. La revelación del pasado de Eva es el punto culminante emocional de la película, pero llega tan tarde que se siente como un esfuerzo desesperado por darle profundidad a un personaje que hasta ese momento había sido una amenaza sin motivo claro. Las interacciones entre los personajes son superficiales, y sus reacciones ante el peligro a menudo carecen de credibilidad. Por ejemplo, cuando el grupo descubre que Eva es la francotiradora, su reacción inicial es de shock, pero rápidamente pasan a un estado de pánico que parece más forzado que natural.

El reparto no ayuda a elevar el material. David Kross y Hanno Koffler tienen química suficiente para vender su relación fraternal, pero sus actuaciones carecen de matices. Kross, conocido por su papel en The Reader, tiene el potencial para ser un protagonista más complejo, pero su personaje de Roman se reduce a un arquetipo del hermano mayor protector. Hanno Koffler, como Albert, tiene algunos momentos de vulnerabilidad interesantes, especialmente cuando revela su traición hacia Roman, pero su arco narrativo es demasiado corto para tener un impacto real.

Maria Ehrich, en el papel de Eva, es la más interesante del reparto. Su caracterización como una madre perturbada que busca venganza podría haber sido explorada con más profundidad, pero la película se conforma con mostrarla como una amenaza sin motivo claro hasta el clímax. Robert Finster y Yung Ngo, en los papeles de Peter y Vincent respectivamente, tienen poco desarrollo y sirven principalmente como carne de cañón para avanzar la trama.

Visualmente, Prey no aporta nada nuevo al género. La fotografía es funcional, con planos del bosque que intentan crear una atmósfera de aislamiento y peligro, pero carecen de originalidad. Los colores son apagados, lo que contribuye a un ambiente sombrío, pero también hace que la película se sienta visualmente monótona. El sonido, sin embargo, es uno de los puntos fuertes. Los disparos, el crujido de las ramas y el viento ayudan a construir un ambiente de inquietud, aunque estos elementos no son suficientes para compensar las deficiencias en otros aspectos.

El final de Prey es predecible pero al menos tiene la decencia de ser rápido. La confrontación entre Roman y Eva en la cueva es tensa, pero carece del peso emocional que podría haber tenido con una mejor construcción de personajes. La decisión de Eva de suicidarse después de ser desarmada es un intento de darle profundidad a su personaje, pero llega demasiado tarde para compensar su falta de desarrollo durante el resto de la película.

Prey no es una mala película, pero tampoco es buena. Es un thriller competente que se queda corto en varios aspectos clave: ritmo, desarrollo de personajes y originalidad. Dirigida principalmente a fans del género de supervivencia, la película ofrece algunos momentos de tensión bien logrados, pero no suficientes para justificar su duración total.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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