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The Weekend Away: un thriller sin chispa

Martin Cid

La escena que abre The Weekend Away es una promesa rotunda: Leighton Meester, con los ojos vidriosos y el rostro desencajado, recorre las calles de Dubrovnik al amanecer, gritando el nombre de su mejor amiga desaparecida. La cámara la sigue desde atrás, capturando no solo su angustia, sino también la belleza gótica del escenario croata. Es una imagen poderosa que, sin embargo, choca con lo que vendrá después: un thriller de Netflix que se queda en los preliminares.

Dirigida por Kim Farrant y basada en la novela homónima de Sarah Alderson, The Weekend Away sigue a Beth (Meester), una madre reciente cuyo fin de semana de relax en Croacia con su mejor amiga Kate (Christina Wolfe) se convierte en una pesadilla cuando esta desaparece. Lo que debería ser un misterio adictivo se convierte en un ejercicio de paciencia frustrante, donde cada pista parece más un obstáculo que un avance. La estructura es laberíntica, pero no de manera inteligente o provocadora, sino confusa y circular.

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El mayor acierto del filme es el uso del paisaje croata. Las calles empedradas de Dubrovnik, las vistas al mar Adriático y los interiores oscuros de los bares locales crean una atmósfera que recuerda a Knives Out pero sin su pulso narrativo. La fotografía de Gergely Pohán es lo único que mantiene el interés visual cuando la trama se estanca.

Leighton Meester, conocida por su papel en Gossip Girl, ofrece una actuación sólida. Su interpretación de Beth, una mujer al borde del colapso emocional y físico, es creíble y conmovedora. Sin embargo, el resto del reparto no está a la altura. Christina Wolfe, como Kate, tiene poco tiempo en pantalla para dejar huella, y los actores secundarios—como Ziad Bakri (Zain) o Luke Norris (Rob)—se quedan en personajes unidimensionales.

La película cae en la trampa de muchos thrillers recientes: confunde complejidad con caos. Las revelaciones llegan sin una construcción previa sólida, y los giros, aunque numerosos, carecen de impacto emocional. El clímax, donde Beth descubre que su marido Rob (Norris) es el verdadero asesino, llega de manera abrupta y anticlimática.

The Weekend Away no es un mal filme, pero tampoco es memorable. Es una suma de partes bien intencionadas—una actuación destacada, un escenario exótico, un concepto intrigante—que no logran coalescer en algo más que un entretenimiento pasable.

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