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The Girl Who Got Away: atmósfera opresiva pero narrativa desigual

Martin Cid
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La pantalla se llena con el rostro ensangrentado de Christina Bowden, sus ojos vidriosos reflejando un terror que trasciende lo físico. Es la última vez que veremos a la «chica que se escapó» en su juventud, pero esa imagen inicial —un primer plano cerrado que no deja escapar ni un detalle— establece el tono visceral de The Girl Who Got Away (2021). Michael Morrissey dirige este thriller de horror con una mano firme, aunque desigual.

La premisa es prometedora: Christina (Lexi Johnson), ahora adulta, vive bajo una identidad falsa tras haber escapado del infame asesino en serie Gerald Bailey (Ned Van Zandt). Dos décadas después, Bailey escapa de prisión y comienza una caza implacable. Lo que podría haber sido un juego psicológico entre víctima y victimario se convierte, en manos de Morrissey, en una mezcla de géneros con resultados dispares.

Donde la película brilla es en su atmósfera opresiva. La fotografía, saturada de sombras y tonos fríos, crea una sensación de claustrofobia incluso en los espacios abiertos. La secuencia del escape inicial —filmada con planos largos y sin cortes— es un ejemplo sobresaliente: la cámara sigue a Bailey mientras se desliza por los pasillos de la prisión como un fantasma, la tensión acumulándose con cada paso. Es cine puro, donde el sonido ambiente (el crujir de las puertas, los susurros de los guardias) hace más que cualquier diálogo.

Sin embargo, The Girl Who Got Away tropieza en su narrativa fragmentada. El salto temporal y las flashbacks —aunque visualmente impactantes— diluyen la coherencia emocional. La relación entre Christina y Jamie Nwosu (Chukwudi Iwuji), un detective que la ayuda, carece de desarrollo orgánico. Sus diálogos suenan a justificaciones forzadas para avanzar la trama, no a conversaciones humanas. Y aunque Johnson entrega una actuación contenida —especialmente en las escenas de terror puro—, Iwuji parece perdido en un papel mal definido.

El mayor problema es el guion, que prioriza los giros sobre la caracterización. Bailey, por ejemplo, oscila entre lo siniestro y lo ridículo: su obsesión con Christina roza el melodrama barato. La película intenta ser un estudio de trauma y venganza, pero se queda en un ejercicio de estilo vacío.

Donde sí acierta es en su coreografía del horror. Las escenas de persecución —especialmente una en un bosque, filmada casi como un documental— son intensas, con la cámara pegada a los actores para transmitir el pánico. Pero incluso aquí, hay momentos de exageración: el uso excesivo de jump-scares diluye su impacto.

The Girl Who Got Away tiene momentos memorables —especialmente en su primera mitad—, pero se pierde en sus propias ambiciones.

### Profundizando en los temas y la dirección

Morrissey parece inspirado por el cine de terror psicológico de los 90, especialmente por The Silence of the Lambs. La dinámica entre Christina y Bailey intenta explorar la relación entre víctima y victimario, pero el guion no profundiza lo suficiente. Las escenas entre ellos son intensas visualmente —como cuando Bailey visita a Christina en su trabajo, con la cámara moviéndose alrededor de ellos como un depredador—, pero carecen de sustancia emocional.

La dirección de actores es otro punto flaco. Johnson hace un trabajo admirable al transmitir el trauma de Christina sin caer en lo melodramático, pero los demás actores no tienen esa suerte. Iwuji, por ejemplo, parece estar interpretando a un personaje diferente en cada escena: en una es un detective competente, en otra un aliado vulnerable.

### Comparación con otros thrillers de horror

Comparada con The Silence of the Lambs, que logra equilibrar el terror psicológico con la caracterización, The Girl Who Got Away queda corta. Donde la película de Jonathan Demme explora el trauma y la identidad con sutileza, Morrissey opta por lo espectacular. La secuencia del escape de Bailey es impresionante —con su uso de sonidos ambientales y planos largos—, pero no tiene el mismo peso emocional que las escenas íntimas entre los personajes de The Silence of the Lambs.

### A quién va dirigida

The Girl Who Got Away apela a los fans del terror visceral, aquellos que disfrutan de la tensión atmosférica y las persecuciones intensas. Sin embargo, quienes busquen una narrativa coherente o un estudio profundo de sus personajes se sentirán decepcionados.

### Conclusión

The Girl Who Got Away es un thriller de horror con momentos brillantes, pero que se pierde en su propia ambición.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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