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Get In: Un thriller psicológico que explora la impotencia ante la burocracia

Martin Cid
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La puerta principal se cierra con un clic seco, pero esta vez no es el sonido de llegar a casa: es el inicio de una pesadilla burocrática y psicológica. La familia Diallo, recién regresada de vacaciones, encuentra su hogar ocupado por extraños que exhiben documentos legales como si fueran escudos medievales. Esta escena inicial de Get In (2019), dirigida por Olivier Abbou, es una metáfora brutal de la impotencia moderna: un sistema diseñado para protegernos se vuelve contra nosotros, y nadie parece escuchar nuestros gritos.

El thriller francés se apoya en un premisa tan sencilla como poderosa: ¿qué harías si tu casa ya no te perteneciera? El dossier revela que Abbou construye su narrativa alrededor del patriarca Paul Diallo (Adama Niane), un profesor de secundaria cuya vida meticulosamente ordenada se desmorona ante la indiferencia institucional. La elección de un protagonista intelectual es inteligente: vemos el mundo a través de sus ojos analíticos, lo que magnifica el absurdo de su situación. Cuando Paul intenta explicar racionalmente el problema a las autoridades, solo encuentra paredes de burocracia y miradas vacías.

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El mayor acierto de la película es su capacidad para mantenernos incómodos. Abbou utiliza planos cerrados y ángulos distorsionados—como cuando los nuevos ocupantes miran a cámara desde el umbral del hogar usurpado—para enfatizar la violación del espacio personal. La cinematografía, aunque convencional en su mayor parte, logra transmitir la claustrofobia de una existencia reducida a un limbo legal. El diseño de producción también destaca: los interiores de la casa Diallo son cálidos y acogedores al principio, pero se vuelven opresivos a medida que avanza el metraje, como si las paredes mismas estuvieran en contra de sus dueños originales.

Sin embargo, donde Get In tropieza es en su desarrollo de personajes secundarios. El dossier menciona a Mickey (Paul Hamy), un vecino con conexiones criminales a quien Paul recurre desesperado. La dinámica entre estos dos hombres podría haber explorado temas fascinantes—como la corrupción moral bajo presión—but el guion opta por clichés en lugar de matices. Mickey es un personaje plano, cuya motivación parece ser simplemente «ser peligroso», sin desarrollo emocional que lo redima. Stéphane Caillard como Chloé, la esposa de Paul, tiene momentos brillantes—su confrontación con los intrusos es especialmente memorable—pero su arco narrativo se siente abrupto e incompleto.

El mayor problema estructural de Get In es su identidad dividida. La primera mitad funciona como un drama social incisivo sobre la deshumanización burocrática, pero luego Abbou decide tomar un giro hacia el thriller de venganza. Este cambio no está bien integrado: las escenas de acción posteriores carecen del peso emocional que se construyó cuidadosamente antes. Por ejemplo, una secuencia de persecución en automóvil parece sacada de otra película completamente distinta, rompiendo la tensión psicológica que había sido el punto fuerte inicial.

Donde Get In podría haber brillado es en su exploración de temas sociales relevantes. La película toca brevemente la alienación urbana y la fractura del tejido comunitario, pero nunca se sumerge lo suficiente como para ofrecer una crítica significativa. Comparada con obras similares como The Invaders (2023), que aborda el mismo tema desde un enfoque más satírico, Get In se queda a medio camino entre el drama realista y la ficción sensacionalista.

El público objetivo de esta película es claramente los amantes del thriller psicológico con toques sociales. Sin embargo, aquellos que busquen una experiencia coherente pueden sentirse frustrados por su cambio de tono. La actuación de Adama Niane es sólida—especialmente en las escenas donde debe comunicar desesperación sin palabras—but el resto del reparto no logra igualar su intensidad.

En última instancia, Get In es un thriller que comienza con una premisa prometedora pero se pierde en convenciones genéricas. Abbou muestra destellos de talento técnico y narrativo, pero le falta la disciplina para mantener una visión clara desde el principio hasta el final. Si hubiera optado por profundizar en el drama familiar y social en lugar de desviarse hacia el sensacionalismo, podría haber sido una obra memorable.

MCM Score: 5.2/10 — craft 1 / story 1 / performances 2 / originality 1 / genre_fit 1

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