Cine

Gremlins: el caos navideño pierde control en su mitad final

Martin Cid
Añádenos en Google

La escena del bar en Gremlins (1984), donde los pequeños demonios verdes destrozan el local mientras torturan al inocente Gizmo, es un microcosmos de toda la película: una mezcla explosiva de humor negro, terror y caos navideño. Dirigida por Joe Dante con un guión de Chris Columbus, esta comedia horror es un reflejo de su época, pero también un producto atemporal que sigue dividiendo a los críticos.

La premisa es sencilla pero efectiva: Billy Peltzer (Zach Galligan) recibe como regalo de Navidad a Gizmo, una criatura llamada mogwai, con tres reglas estrictas para cuidarlo. Cuando estas se rompen, el caos se desata en Kingston Falls. La primera mitad de la película es un festín visual y narrativo. El diseño de los mogwai, especialmente Gizmo, es un acierto absoluto: su expresión inocente y sus movimientos torpes lo convierten en un personaje adorable, mientras que los gremlins son grotescos pero divertidos, como pequeños duendes salidos de una pesadilla. La escena donde Gizmo se ilumina en la oscuridad, recordando a un árbol de Navidad, es icónica y perfectamente resume el tono de la película.

YouTube video

Sin embargo, el problema de Gremlins radica en su segunda mitad. Después de establecer un equilibrio entre lo tierno y lo terrorífico, la película cae en una espiral de violencia gratuita. Los gremlins, liderados por Stripe (identificable por su mohawk blanco), son divertidos al principio, pero sus travesuras pronto se convierten en actos de crueldad innecesarios. La secuencia del bar, aunque bien ejecutada, es un ejemplo de cómo el humor negro puede cruzarse a lo grotesco sin añadir valor narrativo. La escena donde los gremlins manipulan la película proyectada en el cine es creativa, pero el ritmo se resiente al intentar mantener la tensión sin una narrativa sólida.

El reparto, aunque competente, no logra elevar la película más allá de su premisa básica. Zach Galligan y Phoebe Cates tienen química suficiente para llevar su romance adolescente, pero sus personajes carecen de profundidad emocional. Hoyt Axton como Randall Peltzer aporta un toque excéntrico, mientras que Corey Feldman como Pete Fountaine roba algunas escenas con su energía nerviosa. Howie Mandel, la voz de Gizmo, logra transmitir vulnerabilidad y ternura a través de sonidos simples.

Dante demuestra habilidad para mezclar géneros, pero Gremlins sufre por su estructura desigual. La transición de lo tierno a lo terrorífico es abrupta, y aunque el tono paródico podría haber funcionado mejor con un guión más pulido, la película se salva gracias a sus momentos icónicos. El uso de iconografía navideña añade capas de crítica cultural, pero la ejecución es irregular.

La película fue acompañada por una gran campaña de merchandising y se convirtió en un éxito comercial, aunque también generó controversia por su violencia. De hecho, Gremlins fue uno de los impulsores para que la MPAA creara el rating PG-13, lo que dice mucho sobre su impacto cultural. La crítica inicial fue mixta: Roger Ebert elogió la primera mitad pero criticó la segunda, mientras que otros destacaron su originalidad y humor.

Gremlins es una película dirigida a un público específico: aquellos que disfrutan del caos controlado y el humor negro. No es una obra para todos los gustos, pero tiene momentos memorables que la hacen merecedora de un visionado. La dirección de Dante es sólida, aunque suelta el control en la segunda mitad, y el guión de Columbus es ingenioso pero desigual.

En definitiva, Gremlins es una película que oscila entre lo genial y lo absurdo. Tiene escenas memorables, un diseño de criaturas acertado y un humor negro eficaz en dosis controladas. La dirección de Joe Dante, aunque inconsistente, logra crear un ambiente único que mezcla terror, comedia y fantasía. El guión de Chris Columbus es ingenioso pero sufre por su estructura desigual, pasando de lo tierno a lo grotesco sin una transición clara.

El reparto, aunque competente, no logra elevar la película más allá de su premisa básica. Zach Galligan y Phoebe Cates tienen química suficiente para llevar su romance adolescente, pero sus personajes carecen de profundidad emocional. Hoyt Axton como Randall Peltzer aporta un toque excéntrico, mientras que Corey Feldman como Pete Fountaine roba algunas escenas con su energía nerviosa. Howie Mandel, la voz de Gizmo, logra transmitir vulnerabilidad y ternura a través de sonidos simples.

La película también explora temas interesantes, como la dualidad entre lo inocente y lo malvado, y cómo el caos puede surgir de pequeñas acciones. La iconografía navideña añade una capa de crítica cultural, cuestionando los valores tradicionales asociados con la temporada festiva. Sin embargo, estos temas no se desarrollan plenamente, dejando espacio para interpretaciones más profundas que podrían haber enriquecido la narrativa.

El diseño de las criaturas es otro punto fuerte de Gremlins. Los mogwai y los gremlins son visualmente atractivos y memorables, con diseños que reflejan su naturaleza dual. Gizmo, con su expresión inocente y movimientos torpes, es un personaje adorable que roba el corazón del público. Los gremlins, por otro lado, son grotescos pero divertidos, con sus travesuras que van desde lo ingenioso hasta lo absurdo.

La dirección de Joe Dante es sólida en la primera mitad de la película, donde logra equilibrar el terror y la comedia de manera efectiva. Sin embargo, en la segunda mitad, suelta el control y la película cae en una espiral de violencia gratuita que no añade valor narrativo. La escena del bar, aunque bien ejecutada, es un ejemplo de cómo el humor negro puede cruzarse a lo grotesco sin una justificación clara.

El guión de Chris Columbus es ingenioso pero desigual. La primera mitad de la película es un festín visual y narrativo, con momentos icónicos que quedan grabados en la memoria del espectador. Sin embargo, la segunda mitad sufre por su estructura descoordinada, pasando de lo tierno a lo terrorífico sin una transición clara. La narrativa se resiente al intentar mantener la tensión sin una base sólida.

Gremlins es una película dirigida a un público específico: aquellos que disfrutan del caos controlado y el humor negro. No es una obra para todos los gustos, pero tiene momentos memorables que la hacen merecedora de un visionado. La dirección de Dante es sólida, aunque suelta el control en la segunda mitad, y el guión de Columbus es ingenioso pero desigual.

En definitiva, Gremlins es una película que oscila entre lo genial y lo absurdo. Tiene escenas memorables, un diseño de criaturas acertado y un humor negro eficaz en dosis controladas. La dirección de Joe Dante, aunque inconsistente, logra crear un ambiente único que mezcla terror, comedia y fantasía.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 2 comentarios.