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The Goonies: una aventura juvenil con momentos memorables pero diálogos predecibles

Los Goonies es una película dirigida por Richard Donner y dirigida por Steven Spielberg
Martin Cid
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La secuencia inicial de The Goonies (1985), donde Mikey Walsh (Sean Astin) convoca a sus amigos para una última misión antes de que sus casas sean demolidas, es pura cinematografía ochentera en estado bruto: un grupo de niños desaliñados, armados con mapas polvorientos y determinación adolescente, se lanzan a una búsqueda desesperada. Dirigida por Richard Donner e impulsada por el guion de Chris Columbus (basado en una historia de Steven Spielberg), esta película es un híbrido entre la aventura Spielbergiana y la comedia familiar, un cóctel que hoy se consume como un clásico nostálgico.

El elenco juvenil, liderado por Astin, Josh Brolin, Jeff Cohen, Corey Feldman, Kerri Green, Martha Plimpton y el inolvidable Ke Huy Quan, entrega actuaciones que oscilan entre lo memorably divertido y lo ocasionalmente predecible. Cohen como Chunk es un maestro del comic relief, con su monólogo sobre las tartas de su madre siendo uno de los momentos más citados del cine familiar. Feldman como Mouth brilla en diálogos ágiles, aunque a veces cae en el estereotipo del sarcástico sin alma. Pero es Quan quien roba escenas con su personaje Data: sus inventos excéntricos (como la patineta voladora) son un recordatorio de que la película celebra la creatividad adolescente.

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Donner, conocido por Superman y Lethal Weapon, demuestra una habilidad notable para manejar a actores jóvenes. La dirección es enérgica, especialmente en las secuencias de acción: la persecución en el restaurante abandonado Fratelli (con su cocina llena de cuchillos) es un caos controlado que mantiene la tensión sin perder el humor. El diseño de producción merece mención especial—los túneles subterráneos y la cueva del tesoro son sets que rezuman imaginación, aunque a veces la iluminación los hace parecer más baratos de lo que deberían.

Sin embargo, donde The Goonies tropieza es en su estructura narrativa. La primera hora es un torbellino de energía: el descubrimiento del mapa, la huida de Brand (Brolin), y la entrada al mundo subterráneo son momentos bien ejecutados. Pero una vez que los niños entran a las cuevas, la película se estanca. Las trampas de One-Eyed Willy—esqueletos colgantes, escaleras traicioneras—se repiten hasta el punto del aburrimiento. La resolución del conflicto con la familia Fratelli (Robert Davi, Joe Pantoliano y Anne Ramsey) llega demasiado tarde, sin la tensión necesaria para mantenernos al borde de nuestros asientos.

La música de Dave Grusin también merece atención. El tema principal es pegadizo, pero la banda sonora en general sufre del mismo problema que el ritmo: demasiado repetición. Las pistas de suspense durante las secuencias de trampas pierden fuerza después del tercer uso, y los momentos emotivos (como la escena final con Sloth) no tienen una partida musical que los eleve.

Donde The Goonies realmente acierta es en su tono. Es una celebración de la amistad y la aventura, con un mensaje claro sobre el trabajo en equipo. La dinámica entre Mikey y Data, o la inesperada conexión entre Chunk y Sloth (John Matuszak), son momentos que resuenan incluso hoy. Pero hay un problema de público objetivo: la película intenta ser todo para todos. Los niños pueden disfrutar de las bromas y la acción, pero los adultos buscan algo más sustancioso—y The Goonies no siempre lo entrega.

En comparación con otras películas de aventura familiar de la época, como Los Cazafantasmas (1984) o Exploradores (1985), The Goonies se siente más arraigada en el espíritu de Spielberg. Hay ecos de Indiana Jones, especialmente en las trampas del tesoro y la búsqueda de un artefacto legendario. Pero donde Spielberg habría elevado el conflicto emocional, Donner se queda en la superficie.

La película también sufre de un problema de villanos. La familia Fratelli es más cómica que amenazante—Ramsey como Mama Fratelli roba escenas con su voz rasposa y su apariencia excéntrica, pero nunca llega a ser una verdadera amenaza. Sloth, aunque tierno, es subutilizado: su arco podría haber sido más desarrollado para darle peso emocional al clímax.

En el fondo, The Goonies es un producto de su tiempo. Fue un éxito comercial en 1985 (65 millones de dólares en taquilla con un presupuesto de 19 millones), pero no fue aclamada por la crítica.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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