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Halloween Kills: un slasher repetitivo que pierde fuerza tras el inicio impactante

Martin Cid

La pantalla se inunda de rojo cuando el hacha de Michael Myers cae sobre el primer bombero, un plano que corta como cuchillo en mantequilla. Halloween Kills (2021), dirigida por David Gordon Green, no pierde tiempo: es sangre, gritos y caos desde el primer minuto. Pero tras ese impacto inicial, la película se queda atrapada en los mismos patrones que criticaba.

La premisa —la comunidad de Haddonfield alzándose contra Myers— tiene potencial, especialmente con Jamie Lee Curtis dando una actuación física desgarradora mientras su personaje lucha contra heridas mortales. La escena del hospital, donde Laurie Strode (Curtis) se enfrenta a Michael entre gotas de sangre y luces parpadeantes, es uno de los pocos momentos en que el filme encuentra equilibrio entre terror y narrativa. Judy Greer como Karen y Andi Matichak como Allyson también destacan, especialmente en escenas íntimas donde la dinámica familiar añade capas emocionales al slasher tradicional.

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El elenco secundario, aunque limitado por un guion predecible, aporta momentos memorables. Will Patton como el oficial Hawkins ofrece una actuación sólida, cargada de arrepentimiento y determinación. Su arco narrativo, que explora su fracaso pasado con Myers, añade profundidad a la trama principal. Thomas Mann como Young Hawkins también merece mención, aunque su rol es breve.

Pero el guion, coescrito por Green, Danny McBride y Scott Teems, es un desastre de ideas repetitivas. La trama se divide entre el hospital y una turba de vecinos armados con herramientas improvisadas, dos líneas argumentales que nunca se conectan de manera orgánica. Los diálogos son torpes («Evil dies tonight!», grita alguien en un momento tan forzado que rompe la tensión), y las decisiones de los personajes —como la del grupo que persigue a Myers sin estrategia— carecen de lógica.

La cinematografía de Michael Simmonds es funcional pero fría, faltando la atmósfera opresiva que definió el primer film de Green en la saga. La banda sonora de John Carpenter, Cody Carpenter y Daniel Davies salva algunos momentos con su familiaridad inquietante, pero incluso ahí hay una dependencia excesiva del material antiguo.

Donde Halloween Kills sí acierta es en los efectos prácticos: las muertes son sangrientas y creativas, recordando la crudeza de los slasher de los 80. El diseño de Myers sigue siendo impecable, con James Jude Courtney robándose cada escena con su presencia silenciosa.

En el fondo, Halloween Kills es una película atrapada entre ser un homenaje y una evolución del género. Intenta reinventar la fórmula pero termina repitiendo los mismos errores que criticaba.

La dirección de Green es desigual. Hay momentos de tensión bien construidos, como cuando Myers camina tranquilamente hacia el hospital, pero otros carecen de ritmo o coherencia visual. La edición, aunque ágil, sufre de cortes abruptos que rompen la inmersión. El filme también peca de predecible: los giros son escasos y los personajes secundarios caen como fichas de dominó sin impacto emocional.

El público objetivo parece ser el fanático del slasher clásico, pero incluso para ellos hay poco nuevo. La película se siente como un pastiche de escenas icónicas de la saga, sin aportar nada sustancial al mito de Myers. Comparada con Halloween (2018), este sequel pierde el equilibrio entre terror psicológico y gore.

Temáticamente, Halloween Kills explora ideas interesantes sobre la venganza colectiva y el miedo como un sentimiento contagioso. La turba de Haddonfield refleja la histeria de masas, pero el guion no profundiza lo suficiente en estas ideas. Hay potencial para una crítica social aguda —¿qué ocurre cuando la ley falla y los ciudadanos toman justicia por su mano?—, pero se diluye en un festín de violencia superficial.

La película también sufre de problemas estructurales. El clímax, donde la turba enfrenta a Myers, es caótico pero emocionante, aunque carece del peso emocional que justifique el sacrificio de personajes secundarios bien construidos. La escena final, con Laurie siendo rescatada por su familia, tiene un impacto visual fuerte, pero se siente más como un set-up para la siguiente entrega que como un cierre satisfactorio.

En términos de producción, Halloween Kills beneficia de una sólida base técnica. El diseño de producción mantiene la estética clásica de Haddonfield, y el trabajo de maquillaje y efectos especiales es notablemente bueno. Sin embargo, estos elementos solo subrayan las debilidades del guion.

Comparada con otras películas recientes del género, como The Killer (2023), Halloween Kills carece de la coherencia narrativa y la profundidad temática que elevan un slasher por encima de lo ordinario. Donde The Killer equilibra acción, suspense y desarrollo de personajes, este filme se conforma con ser una colección de escenas violentas.

El contexto de producción también es revelador. La película fue filmada en Wilmington, Carolina del Norte, y su estreno se vio afectado por la pandemia de COVID-19, lo que podría explicar algunas decisiones creativas apresuradas. Sin embargo, incluso considerando estos factores, el resultado final es decepcionante.

En resumen, Halloween Kills es una película de slasher competente pero olvidable. Tiene momentos brillantes gracias a sus actuaciones y efectos prácticos, pero su guion débil y dirección irregular la mantienen lejos de ser esencial.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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