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Jon Favreau lleva a Pedro Pascal a las salas con Star Wars: The Mandalorian and Grogu

Jon Favreau escala su tesis Star Wars de Disney+ a un formato de gran pantalla con Pedro Pascal de vuelta como Din Djarin, Sigourney Weaver como coronel imperial superviviente y Jeremy Allen White poniendo voz a un Hutt — la primera Star Wars en cines desde el cierre de la trilogía de las secuelas
Veronica Loop

Star Wars lleva sin estreno en cines un periodo lo suficientemente largo como para que Lucasfilm haya tenido que defender, cada trimestre, que la marca sigue siendo una propiedad cinematográfica y no televisiva. Star Wars: The Mandalorian and Grogu es la apuesta del estudio de que la respuesta sigue siendo el cine, y de que el personaje que sostuvo la era post-secuelas en Disney+ puede sostener también un fin de semana de estreno en la gran pantalla.

Dirige Jon Favreau. Pedro Pascal vuelve detrás del casco de Beskar como Din Djarin, el cazarrecompensas que la temporada de streaming convirtió en una de las figuras más reconocibles de la franquicia tras la trilogía original. Sigourney Weaver ha sido fichada como caudilla imperial. Jeremy Allen White presta voz a un Hutt. El planteamiento es Star Wars en cines pasado por el registro de Disney+, y la pregunta que la película plantea es si ese registro aguanta el formato IMAX.

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Pedro Pascal sostiene la película sin enseñar la cara durante la mayor parte del metraje. El Mandaloriano como personaje se construyó sobre una contradicción: es el protagonista más visible de Star Wars en la era de streaming y el público apenas ha visto al actor que lo interpreta. La película, con esa evidencia, es un ejercicio sobre si un protagonista sin rostro puede sostener un plano a la escala de una sala. Sigourney Weaver interpreta a la coronel Ward, una oficial del remanente imperial cuya función específica dentro de la política de la cinta es dejar claro que la situación de los señores de la guerra que Lucasfilm lleva construyendo desde el final de El retorno del Jedi no es un decorado. Jeremy Allen White presta su voz a Rotta el Hutt, un casting que casi suena a chiste hasta que la película pregunta qué significa que la franquicia entregue uno de sus papeles de criatura más reconocibles a un intérprete al que el público ha sido entrenado, por The Bear, a leer como continuamente inquieto. El argumento del reparto es, en resumen, que el universo Star Wars de Disney+ es ya el universo Star Wars de verdad, y que se está montando un reparto de cine alrededor de esa premisa.

La reivindicación de Favreau sobre la franquicia nunca había sido cinematográfica hasta ahora. Llegó a Star Wars después de que el estudio hubiera pasado el final de su ciclo de secuelas discutiendo qué intentaban hacer las películas; construyó la etapa de Disney+ alrededor de una tesis de relato a pequeño formato, el cazarrecompensas, el aprendiz, el planeta de la semana, que el público leyó como una restauración deliberada de la textura que las eras de las precuelas y de las secuelas habían eliminado. The Mandalorian and Grogu es Favreau escalando esa tesis de formato pequeño hasta convertirla en un argumento de gran pantalla, y la prueba es si las cosas que funcionaban a cincuenta minutos por semana, incluida la paciencia con el silencio, la compresión narrativa alrededor de una relación de dos personajes y la negativa a guiñar al mito global, sobreviven al esfuerzo de sostener ciento treinta y dos minutos de cine en una sala.

Lo que The Mandalorian and Grogu no resuelve, a partir de su premisa, es si el Star Wars-de-cine se puede recuperar del punto donde la trilogía de las secuelas lo dejó. Lucasfilm lleva gestando varios proyectos cinematográficos a lo largo de todo el tramo de la era Disney+. Patty Jenkins, Taika Waititi, Damon Lindelof, Sharmeen Obaid-Chinoy, James Mangold, Shawn Levy; la mayor parte de esos anuncios se atascó, varios cayeron en silencio, ninguno ha llegado al estreno. La cinta entra en el hueco de calendario que esos proyectos iban a ocupar, lo que significa que está haciendo doble función: tiene que funcionar como película y tiene que funcionar como la prueba institucional del estudio de que Star Wars en cines es una franquicia viva y no una franquicia dormida. Si la película está construida para cargar con ese peso institucional, o si fue concebida como la pieza de cámara amigable con el streaming que su premisa sugiere, es la cuestión abierta.

La premisa, por sí sola, es procedural. El Imperio ha caído, los caudillos están desperdigados por la galaxia y la incipiente Nueva República ha contratado a Din Djarin y a su aprendiz Grogu para limpiar los restos. Eso es, en términos de mitología, el territorio entre El retorno del Jedi y el postcoda de la trilogía original que la franquicia entera lleva colonizando con avidez, el mismo hueco que Andor, Ahsoka y la mayor parte de la etapa Disney+ han estado explotando. Favreau y su equipo extraen un arco específico de ese territorio y le dan un tratamiento cinematográfico, un ejercicio distinto al relato de varias tramas que la temporada de streaming venía sosteniendo. La apuesta estructural es que la premisa Nueva República contra caudillos es lo bastante afilada como para sostener una película de dos horas y no solo un hilo de una temporada.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026)

Los créditos principales son Pedro Pascal como Din Djarin, Sigourney Weaver como la coronel Ward, Jeremy Allen White como la voz de Rotta el Hutt, Jonny Coyne como el Señor Janu y Dave Filoni en un doble papel en pantalla como Trapper Wolf y Embo. La presencia de Filoni es editorialmente relevante: el arquitecto a largo plazo del relato animado y de Disney+ de Lucasfilm aparece en pantalla dentro de la película de Favreau, y esa colocación es por sí misma una lectura institucional del proyecto. El metraje es de ciento treinta y dos minutos. Lucasfilm distribuye a través de The Walt Disney Studios.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu se estrena en cines españoles el 22 de mayo de 2026, dentro de una ventana global de lanzamiento simultáneo que abre el 20 de mayo en buena parte del continente europeo y se cierra en Corea el 27 de mayo. Lucasfilm está tratando la cinta como un evento de estreno mundial el mismo día, lo que significa que diga lo que diga la película sobre si el Star Wars de cine se puede recuperar, lo va a decir alto y en casi todas partes a la vez.

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