Cine

Las madres luchan entre caos y teoría»: veredicto tibio.

Veronica Loop
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La escena inicial de The Wonder Weeks (2023) nos presenta a Anne (Sallie Harmsen), Ilse (Yolanthe Cabau) y Roos (Sarah Chronis) reunidas en el salón de una casa, cada una con su bebé en brazos. Los niños duermen mientras las madres, exhaustas pero sonrientes, comparten café y anécdotas entre susurros. Es un momento íntimo que captura la esencia de la película: la belleza frágil y caótica de la maternidad temprana. Dirigida por Appie Boudellah y Aram van de Rest, esta comedia dramática holandesa explora las dinámicas familiares a través del prisma de The Wonder Weeks, un libro sobre el desarrollo cognitivo infantil que ha influido en millones de padres.

El film sigue a tres parejas mientras intentan equilibrar sus carreras profesionales con la crianza. Anne es una abogada ambiciosa cuyo mundo se desmorona cuando su hija no duerme; Ilse, diseñadora gráfica, lucha por encontrar tiempo para su pasión creativa; y Roos, médica pediatra, enfrenta el desafío de aplicar teorías del desarrollo infantil en su propia vida. La premisa es prometedor: una exploración honesta de cómo la paternidad transforma identidades profesionales y relaciones. Sin embargo, donde el libro ofrece un marco científico detallado para entender las fases de crecimiento infantil, la película solo lo usa como telón de fondo.

Lo que funciona mejor en The Wonder Weeks son los momentos de autenticidad emocional. Harmsen brilla en una escena clave donde Anne, después de otra noche sin dormir, se derrumba frente a su esposo Kaj (Louis Talpe). La cámara permanece quieta mientras ella llora, y la actuación de Harmsen transmite el agotamiento físico y mental con una crudeza que resuena. Cabau también destaca en un diálogo con su pareja Sabri (Iliass Ojja) donde discuten si volver a trabajar o quedarse en casa. La química entre los actores hace creíbles estas conversaciones, incluso cuando los diálogos caen en lo predecible.

La dirección de Boudellah y van de Rest es competente pero carece del pulso distintivo que elevaría el material. Hay una escena notable donde las tres mujeres se reúnen en un parque infantil, cada una con su bebé, y observan cómo los niños interactúan. La cámara recorre lentamente sus rostros mientras reflexionan sobre sus propias experiencias, creando un momento de conexión silenciosa entre ellas. Sin embargo, este tipo de instancias son escasas. Demasiado a menudo, la película se conforma con estructuras narrativas convencionales: conflictos domésticos repetitivos, malentendidos entre parejas y resoluciones emocionales forzadas.

Uno de los mayores problemas de The Wonder Weeks es su falta de enfoque. El libro en el que se basa ofrece una teoría fascinante sobre los «saltos» cognitivos en bebés —periodos de desarrollo donde los niños experimentan regresiones antes de alcanzar nuevas habilidades—. La película menciona estas ideas, pero nunca las explora con profundidad. Hay un momento donde Anne intenta explicar a Kaj cómo un «salto» está afectando el comportamiento de su hija, pero la escena termina en una discusión sobre quién se levanta por la noche. Es una oportunidad perdida para profundizar en temas más universales: cómo los padres pueden apoyar el desarrollo emocional e intelectual de sus hijos.

La fotografía es funcional, con un estilo documental que captura bien el caos cotidiano de criar bebés. Los interiores son cálidos pero desordenados, reflejando la realidad de los hogares con niños pequeños. La banda sonora, compuesta por melodías suaves y a veces melancólicas, acompaña bien las escenas emotivas, aunque carece del impacto que tendría una partitura más distintiva.

The Wonder Weeks está dirigida principalmente a padres jóvenes o futuros padres, especialmente aquellos familiarizados con el libro homónimo. Ofrece un retrato honesto de los desafíos emocionales y logísticos de criar niños pequeños, pero su enfoque es demasiado convencional para destacar entre otras películas del género. Comparada con obras como Little Miss Sunshine (2006), que equilibra humor y drama con una narrativa más cohesionada, The Wonder Weeks se queda corta en originalidad.

Donde la película triunfa es en su representación de la solidaridad femenina. Las tres protagonistas forman un grupo de apoyo informal donde comparten sus frustraciones y éxitos. Hay un momento memorable donde Ilse, después de una larga noche sin dormir, llega a casa de Anne para encontrar consuelo. La escena, aunque breve, destaca por su honestidad emocional. Sin embargo, incluso estos momentos están limitados por el guion, que a menudo prioriza la comedia ligera sobre el drama más profundo.

En última instancia, The Wonder Weeks es una película bien intencionada pero desigual. Ofrece destellos de autenticidad y actuaciones sólidas, especialmente de Harmsen y Cabau, pero se ve lastrada por una narrativa predecible y una falta de profundidad temática. Para quienes busquen un retrato realista —aunque a veces demasiado convencional— de los primeros meses con un bebé, puede resultar entretenida.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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