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Last Seen Alive: un thriller con Gerard Butler que cambia el misterio por la pólvora

Martin Cid
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Una mujer desaparece en una gasolinera y su marido deja de esperar a la policía: el thriller de Brian Goodman de 2022 le da a Gerard Butler un papel sin placa ni uniforme, y un estreno discreto que acabó siendo número uno en Netflix.

Sobre el papel, Last Seen Alive tiene la premisa más limpia que puede pedir un thriller. Un hombre para a repostar, su mujer entra en la tienda de la gasolinera a comprar una botella de agua y ya no vuelve a salir. Dirigida por Brian Goodman a partir de un guion de Marc Frydman, la película de 2022 convierte a Gerard Butler en ese marido, Will Spann, y se pregunta hasta dónde llega un hombre corriente cuando la policía parece más interesada en él que en encontrarla a ella. El título de rodaje, Chase, ya adelantaba la respuesta: la segunda mitad resuelve la pregunta a puñetazos y a tiros, no a base de deducción.

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Un matrimonio en crisis antes de llegar a la gasolinera

Will es un agente inmobiliario con dinero y, cuando arranca la historia, él y su mujer, Lisa (Jaimie Alexander), van en coche a casa de los padres de ella. No es un viaje de placer. El guion deja claro desde el principio que Lisa le está dando vueltas al estado de su matrimonio, y los flashbacks repartidos por la película completan la tensión entre ambos y la sensación de que sus padres, Barry y Anna Adams (Bruce Altman y Cindy Hogan), nunca se fiaron del todo de su yerno. Ese pasado importa, porque es lo que convierte a Will de víctima en sospechoso en cuanto Lisa desaparece.

La desaparición ocurre en el lugar más anodino que se pueda imaginar. Will llena el depósito, Lisa entra en la tienda y, cuando por fin va a buscarla, lo único que queda son sus pertenencias. Llama al 911, el aviso pasa al detective Paterson (Russell Hornsby) y la instrucción del policía es sencilla: no se mueva de ahí. Will no le hace caso. Conduce hasta la casa de los Adams en busca de respuestas, no obtiene ninguna y vuelve a la gasolinera, donde encuentra a Paterson interrogando al dependiente, Oscar (Michael Irby), que asegura que las cámaras de seguridad no funcionan.

De la denuncia por desaparición a la cacería en solitario

La investigación que sigue avanza a pasos cortos y físicos. Will se da cuenta de que una de las cámaras, la que apunta a la entrada de la tienda, sí funciona, le quita la grabadora a Oscar por la fuerza y se la entrega a la policía. Las imágenes muestran a Lisa saliendo con un hombre antes de que un camión tape el plano. Los padres de ella lo reconocen: es Knuckles (Ethan Embry), un manitas que ha trabajado en su casa. Mientras tanto, las preguntas de Paterson derivan hacia el seguro de vida de Lisa, el movimiento clásico que le dice a un marido que está en la lista, y Will se marcha de la comisaría.

A partir de ahí, el guion se entrega a la mitad justiciera de su premisa. Will localiza a Knuckles, le saca un nombre, Frank (David Kallaway), y le obliga a guiarle, pero pierde el coche en un control policial y sigue a pie por el bosque hasta un antro de drogas abandonado en pleno campo. Lo que encuentra allí, y lo que Paterson va reconstruyendo en paralelo con su propio interrogatorio a Knuckles, lleva la película hasta su desenlace. La forma general es la de un hombre que deja de esperar al procedimiento; los detalles del último acto es mejor dejárselos a la propia película.

Brian Goodman, un actor convertido en director en Boston

Brian Goodman es una elección poco habitual para dirigir una película de acción de Gerard Butler, y también reveladora. Nacido en Boston en 1963, ha pasado la mayor parte de su carrera delante de la cámara: pequeños papeles en La última fortaleza, Atrápame si puedes, Munich de Steven Spielberg y A todo gas: Tokyo Race, tres episodios de Perdidos, todos los capítulos de la efímera Line of Fire y un papel fijo en las cuatro primeras temporadas de Rizzoli & Isles. Su primer largometraje como director, What Doesn’t Kill You (2008), lo protagonizaron Mark Ruffalo y Ethan Hawke y se inspiraba libremente en su propio pasado en la mafia irlandesa del sur de Boston. Se estrenó en el Festival de Toronto antes de que su distribuidora, Yari Film Group, se hundiera y la dejara con un lanzamiento mínimo.

Su segunda película como director, Black Butterfly (2017), era una nueva versión del telefilme francés Papillon Noir de Christian Faure, con Antonio Banderas como un escritor recluido y Jonathan Rhys Meyers como el vagabundo al que acoge. Ese guion lo coescribió Marc Frydman, así que Last Seen Alive es un reencuentro: esta vez Frydman firma el guion en solitario y la produce a través de su propia compañía. Goodman se trajo además una cara conocida, Michael Irby, que había trabajado con él en La última fortaleza y en Line of Fire.

Gerard Butler, protagonista y productor

Para Gerard Butler, la película forma parte de una racha muy nutrida de thrillers de acción de presupuesto medio. Juego de ladrones y Hunter Killer: Caza en las profundidades (ambas de 2018), Objetivo: Washington D.C. (2019), Greenland: El último refugio (2020) y Copshop (2021) llegaron antes; Plane y Kandahar vinieron después, en 2023. Butler figura también entre los productores, y G-BASE, la productora que dirige junto a Alan Siegel, aparece en los créditos junto a Voltage Pictures, Perfection Hunter Productions y Marc Frydman Productions.

El papel pertenece a un tipo de personaje que Butler lleva más de una década trabajando, el hombre capaz al que sacan de su vida normal y que resuelve el problema por su cuenta, pero esta vez sin la placa del Servicio Secreto de Mike Banning ni el mando del submarino de Hunter Killer. Will Spann vende casas. El atractivo de la premisa, y su riesgo, está en darle a una estrella con esa imagen un personaje sin ningún tipo de entrenamiento. El título puede confundirse además con The Vanishing (2018), una película de Butler sobre la desaparición en 1900 de tres fareros en las islas Flannan, pero ambas no comparten nada más allá de una ausencia en el centro.

El reparto que rodea a Butler

Jaimie Alexander, conocida sobre todo como Lady Sif en las películas de Thor y como Jane Doe en Blindspot (NBC, 2015–2020), estrenó Last Seen Alive el mismo año que Thor: Love and Thunder. Su primer protagonista en el terror, Rest Stop (2006), en el que el viaje por carretera de una joven pareja se interrumpe en un área de descanso, funciona como un eco curioso de este planteamiento, ahora visto desde el otro lado de la desaparición. Russell Hornsby, el detective Hank Griffin de Grimm y Lyons en Fences de Denzel Washington, interpreta al policía que mantiene a Will bajo sospecha.

Ethan Embry, el antiguo actor infantil de Empire Records y Can’t Hardly Wait que pasó siete temporadas como Coyote en la serie de Netflix Grace and Frankie, se queda con el papel del manitas Knuckles. Michael Irby, conocido por The Unit, Mayans M.C. y Barry de HBO, ya había compartido pantalla con Butler en Un ciudadano ejemplar (2009). Bruce Altman y Cindy Hogan completan la familia a la que Will acude primero.

Una premisa conocida, rodada en la costa de Georgia

El planteamiento pertenece a una rama muy transitada del thriller: la pareja que desaparece en una parada de carretera. Breakdown (1997), de Jonathan Mostow, con Kurt Russell buscando a su mujer después de que su coche se averíe en una carretera del desierto, es el antecedente más directo en Hollywood; Spoorloos (1988), la coproducción neerlandesa y francesa de George Sluizer que él mismo rehízo en Estados Unidos como The Vanishing (1993), es la versión europea y más oscura. A juzgar por su argumento, Last Seen Alive está más cerca de la primera: le preocupa menos la angustia de no saber nunca que lo que hace un marido en cuanto tiene una pista.

El rodaje fue compacto. La película se filmó como Chase en Georgia, en los alrededores de Savannah, con localizaciones en Wilmington Island, Bloomingdale y Rincon, donde estaba la gasolinera. Peter A. Holland se encargó de la fotografía y Julia Wong del montaje, mientras que la música se atribuye a Sam Ewing, con Bear McCreary también entre los compositores acreditados. El montaje final dura 95 minutos. Voltage Pictures, la compañía fundada por Nicolas Chartier y conocida sobre todo por En tierra hostil y Dallas Buyers Club, se quedó con los derechos internacionales en julio de 2021.

De un estreno discreto a lo más alto de Netflix

En Estados Unidos, Last Seen Alive llegó el 3 de junio de 2022 de la mano de Vertical Entertainment en un estreno limitado y recaudó unos 5,9 millones de dólares en taquilla. En España salió en julio de 2022 como Desaparecida sin rastro, y en Alemania e Italia conservó el título de rodaje, Chase. Su segunda vida empezó el 1 de octubre de 2022, cuando aterrizó en Netflix en Estados Unidos y se colocó directamente en el número uno de la lista de películas de la plataforma en ese país, por delante de Blonde. También encabezó las listas en Filipinas, Tailandia, Vietnam y Hong Kong, fue segunda en Singapur, Taiwán e Indonesia y sumó 747 millones de minutos vistos, con un debut en el sexto puesto del top 10 de streaming de Nielsen. Meses después, en la semana del 30 de enero al 5 de febrero de 2023, era número uno en Dinamarca y segunda en Finlandia y Suecia.

Dónde queda

Esa trayectoria dice mucho del mercado de la película. Last Seen Alive es un thriller de presupuesto medio sostenido por su estrella, del tipo que rara vez sobrevive a un calendario de cines saturado pero que encuentra un público enorme en cuanto queda a un clic en la pantalla de inicio de una plataforma. Sus puntos fuertes son los que garantiza la premisa: una pregunta clara, un reloj en marcha y un protagonista cuya imagen hace fácil de aceptar el salto de marido a justiciero. Su límite, como ya muestra el propio esquema del argumento, es que en cuanto Will empuña un arma las preguntas sobre el matrimonio que abrían la historia pasan a un segundo plano.

Para Brian Goodman supuso el paso del drama criminal personal al cine de género comercial, y para Gerard Butler una entrada más en una década de acción muy ocupada. Quien conozca Breakdown reconocerá el esquema; para quien llegue sin referencias, una mujer que entra en una gasolinera y no vuelve a salir sigue siendo un buen gancho para un thriller de 95 minutos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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