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The Eyes of Tammy Faye: un retrato desgarrador de fe y ambición

Martin Cid
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Jessica Chastain está sentada frente a un espejo con luces de neón reflejadas en sus ojos llorosos mientras aplica capas gruesas de maquillaje. Su voz, llena de emoción, canta «I Surrender» a todo pulmón. Es una imagen que resume la esencia de The Eyes of Tammy Faye (2021): la contradicción entre lo sagrado y lo comercial, entre la fe genuina y el espectáculo televisivo. Dirigida por Michael Showalter —conocido más por su trabajo en comedia (The Big Sick) que en drama— esta biopic basada en el documental de 2000 explora el ascenso y caída de Tammy Faye Bakker (Chastain) y Jim Bakker (Andrew Garfield), los pioneros del evangelismo televisivo estadounidense.

El filme se abre con una secuencia impactante: Tammy, joven y llena de ideales, interrumpe un sermón masculino para declarar que «Dios también habla a través de las mujeres». Este momento no solo introduce su personalidad audaz, sino que establece el conflicto central del film. Showalter elige retratar a Tammy como una figura compleja: una mujer de fe sincera cuya ambición la lleva a explotar esa misma fe para construir un imperio mediático. Chastain —ganadora del Oscar por este rol— brilla en cada plano, especialmente cuando transita entre lo ingenuo y lo calculador. Su interpretación es física (el acento sureño impecable, los gestos exagerados) pero también íntima, mostrando cómo Tammy justifica sus acciones detrás de cámaras.

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Garfield, por su parte, ofrece una actuación igualmente destacada. Su transformación de predicador idealista a fraude con trajes caros es creíble gracias a su capacidad para comunicar desesperación sin caer en lo melodramático. La escena donde Jim confiesa su adicción al poder frente a Tammy —con las luces del estudio apagándose lentamente— es uno de los momentos más crudos del filme.

El reparto de apoyo, aunque menos destacado, cumple su función. Vincent D’Onofrio como Jerry Falwell aporta una presencia intimidante, mientras que Cherry Jones como Rachel Grover añade profundidad a la dinámica familiar. Sin embargo, algunos personajes secundarios, como el de Mark Wystrach (Gary Paxton), se sienten subutilizados, reducidos a meros comparsas en la trama principal.

Donde el filme tropieza es en su estructura narrativa. Showalter salta entre décadas con cortes abruptos, como si dudara entre hacer una biopic clásica o un drama coral sobre el poder de la televisión. La secuencia del escándalo financiero —el punto climático de la trama— se siente apresurada, casi funcional, cuando merecía más tiempo para explorar las consecuencias emocionales en Tammy y Jim. El guion también pecó de timidez: evita juzgar abiertamente el daño causado por los Bakker a sus seguidores, optando por una neutralidad que, en una era de desinformación religiosa, se siente como un error.

La fotografía de Michael Gioulakis —jugando con los colores saturados de los sets televisivos y el gris opaco de las salas de justicia— es uno de los aspectos más sólidos del filme. Las escenas en el estudio de grabación, con Tammy interactuando directamente con la cámara (y, por extensión, con nosotros), son momentos de auténtico magnetismo. Sin embargo, el sonido, especialmente en las secuencias musicales, resulta demasiado pulido para ser creíble.

The Eyes of Tammy Faye es un drama histórico que se beneficia enormemente de sus actuaciones pero sufre por su ambición contenida. La dirección de Showalter, aunque competente, carece del peso emocional necesario para elevar el material más allá de lo convencional. El filme intenta ser muchas cosas a la vez: una biopic, un drama moral y una crítica social—y en ese intento, pierde foco.

El público al que va dirigido es claro: los amantes del cine biográfico y aquellos interesados en la historia del evangelismo televisivo. Sin embargo, su enfoque neutral puede frustrar a quienes buscan una condena más clara de los personajes principales. A pesar de sus defectos, el filme logra destacar gracias a las actuaciones de Chastain y Garfield, que llevan el peso emocional de la narrativa.

Comparado con otras biopics recientes, The Eyes of Tammy Faye se sitúa en un nivel intermedio. No alcanza la profundidad de Maestro (5.6) pero supera ampliamente el caos narrativo de Madame Web (3.2). Su mayor logro es humanizar a una figura controvertida como Tammy Faye, mostrando tanto sus defectos como su genuina devoción.

En última instancia, The Eyes of Tammy Faye es un filme que vale la pena ver por sus actuaciones principales y su fotografía, pero que deja mucho terreno sin explorar.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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