Cine

*Look Both Ways*: una exploración honesta de los caminos vitales

Martin Cid
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La pantalla se divide: Natalie Bennett (Lili Reinhart) mira su test de embarazo positivo mientras las luces de neón de una fiesta de graduación parpadean a través de la ventana de su baño. Es el verano de 2019, y en ese instante, la vida de la protagonista se fractura como un espejo roto. Look Both Ways (2022), dirigida por Wanuri Kahiu, no es solo otra película sobre caminos divergentes; es un estudio generacional sobre cómo las decisiones que tomamos —o nos son impuestas— redefinen nuestros destinos. La premisa recuerda inevitablemente a clásicos como Sliding Doors (1998) o incluso Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), pero Kahiu, conocida por su trabajo en Rafiki, imprime un sello distintivo: una mezcla de realismo social y fantasía cotidiana que conecta con las preocupaciones de los millennials.

La estructura narrativa es el corazón de la película. Tras recibir resultados positivos en el test, Natalie experimenta dos realidades paralelas: en una, decide abortar (la versión «Jake», por el nombre del padre ausente) y continúa su vida académica; en la otra, decide tener a la niña («Gabe», el padre presente). Kahiu evita el cliché de mostrar ambas historias simultáneamente con cortes rápidos. En lugar de eso, opta por bloques narrativos bien definidos que permiten al público sumergirse completamente en cada realidad antes de pasar a la siguiente. Esta elección estructural exige paciencia del espectador, pero también le otorga un peso emocional necesario para que las decisiones de Natalie —y sus consecuencias— resuenen con profundidad.

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Donde Look Both Ways destaca es en su exploración honesta y sin juicios de la maternidad involuntaria. Reinhart, conocida por su papel en Riverdale, entrega una actuación matizada, especialmente en los momentos más íntimos de Natalie: la angustia silenciosa frente al médico abortista, las lágrimas reprimidas mientras sostiene a su recién nacida, o incluso el pequeño gesto de tocar su vientre vacío cuando recuerda lo que podría haber sido. La química entre Reinhart y Danny Ramirez (Gabe) es palpable, especialmente en escenas cotidianas como preparar la cena juntos o discutir nombres para el bebé. Sin embargo, es David Corenswet (Jake) quien roba algunas de las mejores escenas: su personaje, un actor inseguro que huye de responsabilidades, ofrece un contraste fascinante con Gabe, pero a veces queda reducido a un arquetipo del «hombre inmaduro» en lugar de un individuo tridimensional.

Kahiu no se limita a explorar el tema central; también teje críticas sociales sutiles. La película cuestiona el ideal romántico del «amor verdadero» y la presión cultural sobre las mujeres jóvenes para elegir entre carrera y familia. La escena en la que Natalie visita una feria de empleo mientras sostiene a su hija es particularmente reveladora: nadie le pregunta por sus calificaciones o experiencia, solo por su disponibilidad horaria. Estos detalles pequeños pero incisivos elevan la película por encima del típico drama romántico.

Sin embargo, Look Both Ways no está exenta de defectos. La transición entre las dos realidades, aunque visualmente clara (cambios de paleta de colores y cambios sutiles en el vestuario), a veces interrumpe el flujo emocional. Algunos personajes secundarios, como la madre de Natalie (Andrea Savage) o su mejor amiga Cara (Aisha Dee), quedan subdesarrollados, reducidos a funciones utilitarias para avanzar la trama. Y aunque la película evita caer en moralismos fáciles, su tercer acto se siente ligeramente apresurado, como si Kahiu hubiera decidido que el público necesitaba una resolución clara en lugar de dejar algunas preguntas sin respuesta.

Técnicamente, la película es sólida. La fotografía captura bien los contrastes entre las dos realidades: tonos cálidos y acogedores para la vida con Gabe, fríos y distantes para la vida con Jake. La banda sonora, aunque no memorable, acompaña bien los cambios de tono entre lo melancólico y lo esperanzador. Pero donde Look Both Ways podría haber innovado más es en su abordaje del género. Aunque se autodescribe como una mezcla de romance, drama y comedia, a menudo se siente atrapada entre estos tres estilos sin lograr una identidad clara.

El público objetivo de la película está claro: mujeres jóvenes que han enfrentado decisiones similares o que pueden verse reflejadas en los dilemas de Natalie. Pero también hay espacio para aquellos interesados en explorar cómo las pequeñas elecciones —y las circunstancias externas— moldean nuestras vidas.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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