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Tall Girl 2: Declive sentimental sin profundidad

Martin Cid

La secuencia final de Tall Girl 2 es una montaña rusa emocional tan predecible que casi parece escrita con un manual de clichés románticos adolescentes: Jack Dunkleman sube a un escenario improvisado para declararse ante Jodi Kreyman, mientras la lluvia cae como en todas las escenas de reconciliación dignas de telenovela. El problema no es solo el exceso de melodrama, sino que esa escena —y buena parte del film— olvida que el primer Tall Girl (2019) funcionó gracias a su honestidad cruda sobre la inseguridad física y emocional. Aquí, en cambio, todo se diluye en un guión escrito por Sam Wolfson que prioriza los giros sentimentales sobre el desarrollo de personajes.

Emily Ting repite como directora, pero esta vez con resultados irregulares. Hay momentos donde el tono ligero y humorístico del primer film reaparece, especialmente en las dinámicas entre Jodi (Ava Michelle) y su hermana Harper (Sabrina Carpenter), que roban escenas con un quimismo palpable. Carpenter, en particular, demuestra por qué es un nombre a seguir: su interpretación de Harper como una joven atrapada entre los estereotipos de belleza y sus propios sueños tiene matices que el resto del film no alcanza. Sin embargo, Ava Michelle no logra replicar la vulnerabilidad fresca que la hizo destacar en la primera entrega. Su Jodi aquí parece más preocupada por justificar las decisiones del guión (como el romance con Tommy o los conflictos con Jack) que por conectar emocionalmente.

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El mayor pecado de Tall Girl 2 es su falta de originalidad. La trama —Jodi lidia con la fama, el teatro escolar y un novio celoso— podría ser cualquier otro teen drama de Netflix sin identidad propia. Las escenas musicales, aunque bien coreografiadas, no aportan nada nuevo al género, y la banda sonora (con canciones como Slow Clap de Gwen Stefani) suena más como un intento de actualizarse que como una elección orgánica para la historia. Incluso los conflictos secundarios —como el de Fareeda con sus padres o Kimmy Sticher (Clara Wilsey) buscando redención— se resuelven con diálogos tan simplistas que rayan en lo ridículo.

Donde el film sí acierta es en mantener su esencia de comedia romántica ligera, ideal para una noche de maratón. La química entre Griffin Gluck y Ava Michelle sigue siendo un punto a favor, aunque sus escenas juntas se pierden en el caos narrativo del tercer acto. Y hay que reconocerle al equipo de producción cierta coherencia visual: los planos abiertos en el instituto o las secuencias del musical tienen una estética pulida, aunque fría.

En resumen, Tall Girl 2 es un producto correcto pero olvidable, atrapado entre querer ser más grande y no atreverse a innovar.

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