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To Catch a Killer: un thriller que decepciona

Martin Cid
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En la escena inicial de To Catch a Killer, una figura enigmática se desliza por los pasillos de un hospital, su silueta apenas iluminada por las luces intermitentes de emergencia. Es una imagen que evoca intriga y tensión inmediatas, pero lo que sigue es un thriller que, pese a sus ambiciones, nunca logra sostener el nivel de esa promesa inicial.

Dirigida por Damián Szifron, conocido por su trabajo en Wild Tales (2014), esta película del 2023 se adentra en el género del crimen con una premisa que mezcla psicología y persecución: una policía talentosa pero inestable es reclutada para ayudar a rastrear a un asesino en serie. La elección de Baltimore como escenario no es casual; la ciudad, con su historia de violencia y desigualdad, sirve como un personaje más en la narrativa. Sin embargo, el film nunca aprovecha plenamente este contexto, limitándose a usarlo como telón de fondo sin explorar sus implicaciones más profundas.

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Shailene Woodley encarna a Eleanor Falco, una oficial de policía cuya vida personal está tan desordenada como su capacidad para resolver casos. Woodley, conocida por papeles en Divergent (2014) y Big Little Lies (2017-2019), intenta imbuir a Falco con una mezcla de fragilidad y determinación. Hay momentos en los que lo logra, especialmente en las escenas donde su personaje se enfrenta a sus propios demonios internos. Sin embargo, su interpretación a veces cae en lo melodramático, particularmente cuando la película exige un enfoque más sutil. Ben Mendelsohn, por otro lado, roba cada escena en la que aparece como Geoffrey Lammark, el jefe de investigación del FBI. Su capacidad para transmitir autoridad y vulnerabilidad al mismo tiempo es una de las pocas constantes sólidas de la película.

La dirección de Szifron es competente pero predecible. Utiliza técnicas visuales estándar del género, como planos subjetivos durante las persecuciones y primeros planos intensos durante los interrogatorios. La fotografía captura bien la atmósfera ominosa de Baltimore, con sus calles nevadas y farolas parpadeantes, pero carece de originalidad en su ejecución. Las secuencias de acción son funcionales, aunque nada memorable, y la música, compuesta por un equipo anónimo, es tan genérica que pasa desapercibida.

Donde To Catch a Killer realmente tropieza es en su narrativa. La estructura sigue fielmente los pasos del thriller criminal convencional: el perfilado del asesino, las pistas falsas, los giros inesperados… pero todos estos elementos se sienten demasiado familiares. El ritmo es otro problema; la película oscila entre momentos de alta tensión y secuencias innecesariamente largas que ralentizan el desarrollo de la trama. Por ejemplo, una escena prolongada en un bar parece más un ejercicio de relleno que un avance significativo en la historia.

La originalidad también es escasa. Aunque Szifron intenta dar un giro propio al género, muchos elementos parecen sacados directamente del manual de procedimientos policiales. Las escenas de investigación se sienten repetitivas y faltas de innovación, y los personajes secundarios, a pesar de sus interpretaciones sólidas, carecen de profundidad. Jovan Adepo, Ralph Ineson y Jason Cavalier tienen momentos destacados, pero sus roles son demasiado pequeños para dejar una marca duradera.

El público al que va dirigida To Catch a Killer es claramente el de los aficionados al thriller criminal clásico. No hay aquí las capas de complejidad psicológica de un Mindhunter (2017-2019), ni la innovación visual de un Se7en (1995). Es una película para quienes disfrutan de los procedimientos policiales bien ejecutados pero sin sorpresas. En ese sentido, cumple su función, aunque no ofrece nada que no se haya visto antes.

En el departamento de actuaciones, Shailene Woodley tiene momentos destacados, especialmente en las escenas más íntimas donde explora la psique atormentada de su personaje. Sin embargo, su interpretación a veces cae en lo melodramático, especialmente en los momentos más emotivos. Jovan Adepo y Ralph Ineson también ofrecen actuaciones notables, pero sus roles son demasiado pequeños para dejar una marca duradera.

To Catch a Killer se ajusta bien dentro del género del thriller criminal, aunque no hace nada para destacar entre la multitud. Es una película competente, pero carece de ese algo especial que la elevaría por encima de sus homólogas. La música, compuesta por un equipo anónimo, es funcional pero olvidable, y el montaje, aunque sólido, no logra salvar a la película de sus momentos más lentos.

En conclusión, To Catch a Killer es una experiencia mixta. Tiene elementos que funcionan bien, como las actuaciones de Mendelsohn y Woodley, y una atmósfera visualmente atractiva. Sin embargo, su narrativa predecible, ritmo irregular y falta de originalidad la convierten en un thriller olvidable.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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