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Boston Strangler: un thriller fallido por su falta de tensión

Martin Cid
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La escena inicial de Boston Strangler (2023) es un plano fijo en una puerta entreabierta, con el sonido de pasos arrastrándose por el pasillo. Es una imagen que promete tensión, pero la película dirigida por Matt Ruskin nunca cumple del todo esa promesa.

Basada en hechos reales, la cinta sigue a las periodistas Loretta McLaughlin (Keira Knightley) y Jean Cole (Carrie Coon) mientras investigan los brutales asesinatos atribuidos al Boston Strangler en los años 60. El elenco es sólido: Knightley transmite determinación y vulnerabilidad, mientras que Coon aporta una presencia serena pero firme. Sin embargo, el guión de Ruskin nunca les da profundidad más allá de su rol profesional.

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El mayor problema de Boston Strangler es su falta de consistencia tonal. Las escenas de los crímenes, aunque bien filmadas, se sienten como recreaciones de History Channel y no logran generar la inquietud necesaria. La película oscila entre el thriller policial y el drama periodístico sin encontrar un equilibrio satisfactorio.

La estructura narrativa es otro punto débil. El ritmo es desigual: hay momentos de investigación que avanzan lentamente, mientras que otros giros se sienten apresurados o poco desarrollados. La decisión de enfocarse en las reporteras en lugar del asesino mismo limita el suspenso y la intriga, elementos clave para un thriller.

Donde la película sí destaca es en su exploración del sexismo de la época y los desafíos que enfrentaban las mujeres periodistas. Knightley y Coon tienen escenas memorables donde deben luchar por ser tomadas en serio, tanto en sus trabajos como en su investigación. Sin embargo, estos momentos quedan diluidos entre una trama que se extiende demasiado.

El diseño de producción es notable, capturando el ambiente opresivo de los años 60 en Boston, y la fotografía tiene un estilo sobrio que refuerza el tono sombrío del relato. Pero incluso estos elementos técnicos no logran salvar una narrativa que a menudo se siente dispersa.

Boston Strangler nunca llega a ser tan absorbente como debería. La película intenta abarcar demasiado: desde el horror de los crímenes hasta el drama personal de las periodistas, pasando por la crítica social del sexismo en el periodismo. Pero al intentar cubrir todos estos aspectos, termina diluyendo su impacto.

La dirección de Matt Ruskin es competente pero carece de un estilo distintivo que eleve el material. Las escenas de los crímenes, aunque técnicamente bien ejecutadas, no logran crear la atmósfera opresiva y claustrofóbica que se espera de un thriller sobre un asesino en serie. En cambio, se sienten más como episodios de una serie documental.

El guión también adolece de problemas estructurales. La película comienza con fuerza, presentando a las periodistas y su determinación por descubrir la verdad. Sin embargo, a medida que avanza, la trama se desvía hacia subtramas secundarias que no añaden mucho al núcleo central de la historia. Esto hace que el ritmo sea irregular y que la atención del espectador fluctúe.

A pesar de estas críticas, Boston Strangler tiene momentos brillantes. La química entre Knightley y Coon es palpable, y sus intercambios verbales capturan la tensión y la complicidad de su relación profesional. Además, el diseño de producción y la fotografía logran crear una atmósfera auténtica que transporta al espectador a los años 60.

La película también aborda temas relevantes, como el sexismo en el periodismo y la lucha por ser tomadas en serio en un mundo dominado por hombres. Estas temáticas son exploradas con sensibilidad y profundidad, aunque a veces quedan eclipsadas por la trama principal.

En cuanto al público objetivo, Boston Strangler apela a los amantes del cine de crimen real y los dramas periodísticos. Sin embargo, su enfoque en las reporteras en lugar del asesino mismo puede decepcionar a aquellos que buscan un thriller más tradicional.

En comparación con otras películas del género, Boston Strangler se queda corta. Películas como Zodiac (2007) o The Silence of the Lambs (1991) logran crear una tensión inigualable y un suspense que mantiene al espectador al borde de su asiento. Boston Strangler, en cambio, se queda en un terreno seguro sin arriesgarse a explorar territorios más oscuros o inquietantes.

En conclusión, Boston Strangler es una película bien intencionada pero desigual. Tiene momentos brillantes y un elenco sólido, pero su falta de coherencia tonal y estructural la impiden alcanzar su pleno potencial.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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