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All-Time High: Un robo elegante, pero amor predecible

Alice Lange
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La escena del robo en el metro de París, donde Youssef Bouahzizi (Nassim Lyes) ejecuta un timado con la precisión de un relojero suizo, es el momento que define All-Time High. Julien Royal, director de esta comedia romántica francesa de 2023, demuestra aquí un dominio del ritmo y la coreografía física que hace que cada movimiento cuente. Es una secuencia que establece el tono: ágil, ingeniosa y con un humor que surge de la observación social más que de chistes fáciles.

Lo que funciona en All-Time High es su capacidad para mezclar el género del timador con el romance, algo que no siempre se logra sin caer en lo predecible. Zoé Marchal como Stéphanie, la heredera cripto, aporta una energía nerviosa y auténtica a su personaje, creando una dinámica creíble con Lyes. La química entre los dos protagonistas es palpable, especialmente en las escenas donde el engaño se convierte en algo más complicado: el amor. Royal sabe cómo construir tensión romántica sin sacrificar la trama principal del engaño.

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Sin embargo, la película tropieza cuando intenta equilibrar su tono. Las secuencias de acción, aunque bien coreografiadas, a veces se sienten fuera de lugar dentro de una comedia romántica. La pelea en el club nocturno, por ejemplo, parece más un guión de John Wick que una escena de All-Time High. Además, el tercer acto cae en algunos clichés del género, especialmente cuando se trata de resolver los conflictos entre Youssef y Stéphanie.

El elenco de apoyo brilla en momentos clave. Adrien Essamir como ‘Papillon’ y Yassine Stein como Zak añaden capas de comedia absurda que equilibran bien el tono general. Sin embargo, algunos personajes secundarios, como Hakim Jemili en su papel homónimo, se sienten subutilizados, apareciendo más como decoración que como parte integral de la trama.

All-Time High intenta ser muchas cosas a la vez: una comedia de timadores, un romance, una sátira social. Y aunque Royal demuestra habilidad técnica y un buen ojo para el casting, la película no siempre logra integrar todos estos elementos en una experiencia cohesiva. La dirección es sólida, pero la narrativa a veces se siente dispersa.

La película aborda temas relevantes como la deshumanización del capitalismo moderno y la búsqueda de autenticidad en un mundo digital. Stéphanie, con su fortuna cripto, representa la alienación de la nueva riqueza, mientras que Youssef encarna el viejo estilo de vida bohemio y callejero. Esta dualidad podría haber sido explorada con más profundidad, pero Royal opta por mantener un ritmo rápido, sacrificando a veces el desarrollo temático.

En términos de dirección, Royal muestra una clara influencia del cine de timadores clásico, como El golpe (1973) o Los estafadores (2013), pero también incorpora elementos del cine francés contemporáneo. Su uso de la ciudad de París como escenario no es meramente decorativo; la capital francesa se convierte en un personaje más, con sus contrastes entre lo antiguo y lo moderno, lo rico y lo pobre.

El guión, aunque ingenioso, a veces cae en fórmulas predecibles. La estructura clásica del «chico conoce chica, chico engaña a chica, chico se enamora de chica» es un arquetipo que ha sido explorado muchas veces antes. Sin embargo, Royal y su equipo logran darle un giro fresco, especialmente en la forma en que manejan el clímax emocional.

La fotografía de All-Time High es otro punto fuerte. Las tomas dinámicas y los planos cercanos durante las escenas de timos crean una sensación de urgencia y tensión. Los colores vibrantes contrastan con los tonos más oscuros de las escenas románticas, reflejando el dualismo del personaje principal.

En cuanto al público objetivo, All-Time High apela a los amantes del cine francés independiente y a aquellos que disfrutan de comedias románticas con un toque de acción. No es una película para todos, especialmente para quienes buscan una narrativa lineal o una comedia tradicional. Sin embargo, para los que disfrutan de un cine más experimental y lleno de capas, All-Time High ofrece una experiencia única.

La banda sonora merece una mención especial. La mezcla de música electrónica con melodías clásicas francesas crea una atmósfera que equilibra lo moderno y lo tradicional, reflejando el tema central de la película: la búsqueda de autenticidad en un mundo cambiante.

A pesar de sus fallos, All-Time High es una película valiente. Royal no tiene miedo de arriesgarse y mezclar géneros, aunque a veces el resultado sea desigual. La actuación de Nassim Lyes como Youssef Bouahzizi es destacable, con un equilibrio perfecto entre lo cómico y lo dramático.

En resumen, All-Time High tiene momentos de genio, especialmente en su primer acto y en las interacciones entre los protagonistas. Sin embargo, su ambición por abarcar demasiado la lleva a perder el foco en ocasiones.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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