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**Old Henry: Un western fiel sin alma innovadora**

Martin Cid
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Old Henry comienza con una imagen que define su esencia: Tim Blake Nelson, con la mirada serena pero los puños apretados, cargando el cuerpo maltrecho de un desconocido hacia su granja aislada. La escena no solo establece el conflicto central, sino que también plantea la pregunta que impulsa toda la película: ¿quién diablos es Henry McCarty?

Dirigida por Potsy Ponciroli, Old Henry (2021) es un western clásico en su estructura y tono. La trama sigue a Nelson como Henry, un viudo granjero que vive con su hijo Wyatt (Gavin Lewis). Cuando un hombre herido llamado Curry (Scott Haze) llega a su puerta con una bolsa de dinero robado, la dinámica familiar se convierte en un campo de batalla moral. Ponciroli no reinventa el género; más bien, lo abraza con una devoción que roza lo reverencial. La película respira el aire rancio del western tradicional: tierras áridas, hombres duros y decisiones difíciles tomadas bajo la presión de las armas.

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Qué es

Old Henry es un homenaje al western clásico, pero no uno superficial. Ponciroli entiende que el género se nutre de arquetipos y situaciones recurrentes, pero también sabe que su fuerza reside en cómo estos elementos se entrelazan para crear una narrativa emocionalmente resonante. La película está ambientada en 1906, en el territorio de Oklahoma, un escenario que ha sido utilizado innumerables veces en el cine del oeste, pero que aquí adquiere una textura particular gracias a la fotografía de Mark Doering-Powell. Los planos amplios de la granja de Henry, con sus campos dorados y cielos infinitos, son visualmente impresionantes. La fotografía captura la crudeza del paisaje y la tensión que se cierne sobre cada interacción.

Qué funciona

Donde Old Henry destaca es en su ejecución técnica. Los planos amplios de la granja de Henry, con sus campos dorados y cielos infinitos, son visualmente impresionantes. La fotografía de Mark Doering-Powell captura la crudeza del paisaje y la tensión que se cierne sobre cada interacción. Pero es en los momentos de acción donde la película brilla. La secuencia del asedio a la granja, con Henry enfrentándose a una banda de forajidos liderados por Ketchum (Stephen Dorff), está coreografiada con precisión milimétrica. Cada disparo, cada movimiento, se siente deliberado y cargado de significado.

El mayor acierto de Old Henry es su reparto. Tim Blake Nelson entrega una actuación sobria pero poderosa. Su Henry es un hombre de pocas palabras, pero cada gesto, cada mirada, habla volúmenes. La revelación de que Henry podría ser Billy the Kid no es solo un giro narrativo, sino también un momento de profundidad emocional para el personaje. Scott Haze, como Curry, aporta una capa adicional de complejidad al conflicto moral. Su dinámica con Henry es fascinante, especialmente en la escena del interrogatorio, donde las palabras se convierten en armas tan afiladas como los revólveres.

La dirección de Ponciroli es otro punto fuerte. Él sabe cuándo dejar que el silencio hable por sí mismo y cuándo acelerar el ritmo para mantener al espectador al borde del asiento. La película no se apresura; se toma su tiempo para desarrollar la tensión, lo que hace que los momentos de acción sean aún más impactantes.

Qué falla

Sin embargo, Old Henry no está exenta de fallos. La película depende demasiado de los tropos del western clásico, lo que a veces la hace sentirse predecible. El ritmo es otro problema; hay momentos en los que la tensión se estira hasta el punto de romperse. Además, algunos personajes secundarios, como Wyatt y Al (Trace Adkins), carecen de desarrollo suficiente para generar una conexión emocional significativa.

La trama también tiene sus lagunas. La revelación de que Henry es Billy the Kid es un giro interesante, pero no está suficientemente desarrollada. Se siente más como un dispositivo narrativo conveniente que como un elemento orgánico de la historia. Además, el final de la película, aunque satisfactorio, deja algunas preguntas sin responder.

A quién va dirigida

Old Henry está dirigida a los amantes del western clásico. Es una película para aquellos que disfrutan de las historias bien contadas, con personajes complejos y un ritmo pausado pero deliberado. No es una película para quienes buscan innovación o una reinvención del género. Es una celebración de lo que el western ha sido siempre: una exploración de la moralidad, la identidad y la supervivencia en un mundo duro e implacable.

Comparación

En comparación con otros westerns recientes como Hostiles (2017) de Scott Cooper, Old Henry carece de la ambición épica y el alcance de aquella, y se mueve en una escala mucho más contenida. Sin embargo, donde Old Henry supera a muchas películas modernas es en su enfoque en el desarrollo de personajes y la construcción de tensión. Mientras que otras películas del género apuestan por el despliegue visual, Old Henry prioriza la caracterización y la atmósfera.

Temas

Los temas de Old Henry son clásicos del western: la identidad, la lealtad, la moralidad y la supervivencia. La película explora estas ideas a través de la lente de un hombre que ha dejado atrás su pasado violento para vivir una vida tranquila en el campo. Sin embargo, cuando ese pasado lo alcanza, se ve obligado a enfrentarse a sus demonios y a tomar decisiones difíciles.

La relación entre Henry y Wyatt es otro tema central. Es una exploración de la paternidad, la protección y el amor incondicional. La dinámica entre los dos personajes añade una capa emocional a la película que la distingue de otros westerns más orientados a la acción.

Veredicto

En última instancia, Old Henry es un western sólido que honra sus raíces sin aportar nada realmente nuevo al género.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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