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Once Upon a Crime: divertida pero caótica

Martin Cid
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La escena del baile real en Once Upon a Crime es un despliegue de color y movimiento: Little Red Riding Hood, con su capa roja vibrante, se mueve entre los invitados como una mancha de pintura fresca sobre un lienzo dorado. Kanna Hashimoto, en el papel protagonista, capta la atención desde el primer plano, su expresión mezcla curiosidad e ingenio. Es una apertura que promete fantasía y misterio, pero rápidamente la película se convierte en algo más complejo: una amalgama de géneros que busca equilibrar comedia, crimen y cuento de hadas clásico.

Dirigida por Yuichi Fukuda, esta película japonesa de 2023 es un ejercicio ambicioso. Fukuda, conocido por su trabajo en comedias y dramas, intenta aquí algo distinto: reinventar personajes arquetípicos dentro de una trama detectivesca. La premisa es sencilla pero intrigante: durante un baile real, Little Red Riding Hood se encuentra en medio de un misterio que debe resolver antes de la medianoche. El reparto está lleno de nombres conocidos en Japón, como Yuko Araki como Cinderella y Takanori Iwata como el Príncipe Gilbert, lo que sugiere una apuesta por un público familiarizado con estos actores.

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Donde Once Upon a Crime triunfa es en su capacidad para mantener el ritmo. La trama avanza con una serie de giros inesperados que mantienen la atención del espectador. Fukuda demuestra un talento notable para construir suspense, especialmente en las escenas clave donde Little Red Riding Hood descubre pistas cruciales. Las actuaciones son sólidas, especialmente Hashimoto, quien logra equilibrar el ingenio y la determinación de su personaje. Sus diálogos con otros personajes, como Cinderella (Araki), están llenos de química y humor sutil. Los momentos cómicos, como las interacciones entre Red Riding Hood y el Príncipe Gilbert, son bien ejecutados y rompen la tensión del misterio sin caer en lo grotesco.

Sin embargo, la película no está exenta de fallos. La estructura narrativa a veces se siente desordenada, como si Fukuda estuviera tratando de abarcar demasiado en un tiempo limitado. Hay subtramas y personajes secundarios (como Anne, Margot o Tekla) que podrían haber sido desarrollados con más profundidad para darle peso emocional al relato. Por ejemplo, la relación entre Little Red Riding Hood y su madre apenas se explora, lo que podría haber añadido una capa adicional de motivación para resolver el crimen. Además, algunos de los giros parecen forzados, como si la película priorizara lo inesperado sobre la coherencia interna.

El diseño de producción es otro punto fuerte, con escenarios y vestuarios que evocan un cuento de hadas clásico pero con un giro moderno. La fotografía captura esta dualidad entre lo familiar y lo innovador, aunque en algunos momentos los planos se sienten demasiado estáticos, perdiendo la oportunidad de añadir dinamismo a las escenas clave. Por ejemplo, durante el baile inicial, una cámara más móvil podría haber enfatizado mejor la opulencia del entorno y la energía de los personajes.

A nivel temático, Once Upon a Crime explora la idea de la identidad y la reinvención. Los personajes clásicos se presentan en contextos inesperados, lo que permite una reflexión sobre cómo las narrativas tradicionales pueden adaptarse a nuevas realidades. Sin embargo, esta exploración temática no siempre está bien integrada en la trama. A veces, los diálogos parecen más preocupados por establecer el tono cómicocrimen que por profundizar en estos temas.

La película también es una muestra del creciente interés por las reimaginaciones de cuentos de hadas en el cine asiático. En este sentido, Once Upon a Crime se une a otras producciones que han intentado fusionar géneros tradicionales con elementos modernos. Sin embargo, a diferencia de películas como The Witcher: Nightmare of the Wolf, que logra un equilibrio perfecto entre acción y narrativa, Once Upon a Crime a veces lucha por encontrar su propia voz.

En cuanto al público objetivo, la película parece dirigida a los amantes del género de misterio ligero y los cuentos de hadas reinterpretados. Los fans de las comedias románticas japonesas también pueden encontrar algo que disfrutar, especialmente en las interacciones entre los personajes principales. Sin embargo, aquellos que buscan una narrativa más profunda o una exploración más detallada de los personajes pueden quedar decepcionados.

En comparación con otras películas del mismo género, Once Upon a Crime se destaca por su enfoque único en la reimaginación de cuentos de hadas clásicos. Mientras que películas como Cinderella (2015) optan por una adaptación más fiel, Once Upon a Crime se arriesga con un enfoque más vanguardista. Este riesgo es, en parte, lo que hace que la película sea interesante, aunque también contribuye a su falta de coherencia narrativa.

En última instancia, Once Upon a Crime es una película entretenida que demuestra el talento de su director y reparto.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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