Cine

Palabras burbujeantes: caos poético adolescente

Martin Cid
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Imagina un centro comercial japonés transformado en un escenario donde la timidez se enfrenta al caos, los haikus flotan entre las luces fluorescentes y una máscara oculta tanto dientes como inseguridades. Words Bubble Up Like Soda Pop (2021), dirigida por Kyohei Ishiguro, abre con esta imagen: Cherry, un adolescente que solo puede expresar sus emociones a través de versos de 5-7-5 sílabas, es arrastrado por una persecución absurda entre vendedores ambulantes y guardias de seguridad. Esta secuencia, visualmente frenética pero narrativamente confusa, resume el tono de la película: una mezcla de poesía y desorden que intenta —y a veces logra— capturar la esencia del primer amor adolescente.

El film sigue a Yui «Cherry» Sakura (Somegoro Ichikawa), un chico reservado que trabaja en un centro de cuidado para ancianos durante las vacaciones de verano, y Yuki «Smile» (Hana Sugisaki), una influencer en línea cuyo rostro está oculto tras una máscara dental. Su encuentro casual —tras intercambiar accidentalmente sus teléfonos— desencadena una historia de verano que oscila entre lo mágico y lo convencional. Ishiguro demuestra aquí un estilo visual ecléctico: planos detallados de los haikus de Cherry contrastan con tomas dinámicas de Smile corriendo por pasillos comerciales, mientras que la animación 2D tradicional de Sublimation y Signal.MD mantiene una estética limpia pero sin grandes innovaciones técnicas.

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El corazón del filme radica en su exploración de la comunicación —o más bien, la dificultad para lograrla—. Cherry solo puede hablar a través de sus poemas, mientras Smile prefiere esconderse detrás de su personaje virtual. Esta premisa podría haber dado lugar a un estudio profundo sobre el aislamiento moderno, pero la película se queda en la superficie. Las conversaciones entre los protagonistas son predecibles: él tímido pero sincero; ella extrovertida pero insegura. Donde el guión de Ishiguro sí destaca es en su uso del centro comercial como metáfora de la sociedad contemporánea, un lugar donde las interacciones humanas se reducen a transacciones y donde los personajes secundarios —como Beaver (Megumi Han), un delincuente juvenil que roba por atención— añaden capas de crítica social sin llegar a ser caricaturescos.

Sin embargo, el mayor problema de Words Bubble Up Like Soda Pop es su estructura. El primer acto se arrastra mientras presenta a una galería de personajes secundarios —desde Toughboy (Yuuichirou Umehara), un amigo de Cherry obsesionado con la música vintage, hasta Julie (Megumi Nakajima) y Marie (Sumire Morohoshi), dos empleadas del centro comercial— que no aportan nada sustancial a la trama principal. La búsqueda del disco «Yamazakura», un recordatorio del pasado del anciano Fujiyama, es un subplot interesante pero mal desarrollado: su resolución, escondido detrás de un refrigerador en la tienda de discos, carece de impacto emocional. Peor aún, el conflicto central —la posible mudanza de Cherry— se introduce demasiado tarde, dejando poco tiempo para que el público se involucre emocionalmente.

Las actuaciones vocales, aunque competentes, no elevan el material. Ichikawa transmite bien la ansiedad de Cherry, pero sus haikus suenan a veces forzados en contextos dramáticos. Sugisaki, por otro lado, logra hacer de Smile un personaje encantadoramente imperfecto, especialmente cuando revela su vulnerabilidad detrás de la máscara. Sin embargo, los diálogos entre ambos carecen de la chispa química que se ve en otras películas románticas anime, como Your Name (2016). La banda sonora, aunque agradable, no logra compensar las deficiencias narrativas.

Donde la película sí triunfa es en su representación de la juventud rural japonesa. El centro comercial, con sus tiendas vintage y su ambiente retro, funciona como un microcosmos donde los personajes pueden explorar quiénes son fuera del ámbito escolar o familiar. La escena del festival de verano, donde Cherry recita sus haikus bajo los fuegos artificiales, es el punto álgido emocional del filme: aquí, la animación alcanza su mayor expresividad, y el mensaje sobre encontrar el valor para hablar —literalmente— resuena con claridad.

Words Bubble Up Like Soda Pop está claramente dirigida a un público joven adulto que valora historias sentimentales pero no busca complejidades narrativas profundas. Netflix la promociona como una opción ligera para fans del anime romántico. Sin embargo, incluso dentro de estos parámetros, la película tropieza: su primer acto es demasiado lento, sus personajes secundarios distraen más que enriquecen, y su resolución emocional llega tarde.

A pesar de todo, hay algo admirablemente sincero en el enfoque de Ishiguro. La escena post-créditos —donde Cherry y Smile finalmente se besan mientras suena «Yamazakura»— es un guiño a la tradición del anime romántico clásico, y funciona precisamente porque no intenta ser más de lo que es: una historia pequeña pero con corazón.

MCM Score: 6.1/10 — craft 2 / story 1 / performances 1 / originality 1 / genre_fit 1.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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