Cine

Bubble: una animación deslumbrante pero vacía

Martin Cid
Añádenos en Google

Imagina un Tokyo donde las burbujas flotan como islas en el cielo, donde los edificios se retuercen bajo fuerzas gravitacionales imposibles: ese es el mundo de Bubble, una animación japonesa que intenta fusionar ciencia ficción y fantasía con resultados desiguales.

Dirigida por Tetsurō Araki —conocido por su trabajo en series como Death Note y Attack on Titan— y escrita por Gen Urobuchi (Madoka Magica, Fate/Zero), la película se estrenó en 2022 bajo el paraguas de Wit Studio, un estudio con una trayectoria sólida pero que aquí parece haber priorizado lo espectacular sobre lo sustancial. La trama sigue a Hibiki (Jun Shison), un joven con una sensibilidad auditiva extrema que le impide conectar con los demás, y Uta (Riria), una misteriosa chica hecha de burbujas que aparece tras un accidente en Tokyo Tower. Juntos, exploran un Tokyo postapocalíptico donde las carreras de parkour son la moneda de cambio y la gravedad es tan flexible como el guion.

YouTube video

Lo primero que impacta de Bubble es su animación. Los críticos coinciden: es breathtaking, con secuencias de parkour fluidas y una paleta de colores vibrante que contrasta con el tono oscuro del escenario. Las carreras, especialmente las de Hibiki y Uta, son coreografiadas con precisión milimétrica, aprovechando al máximo los escenarios distorsionados por la gravedad. La Tokyo Tower, con sus secciones invertidas y sus burbujas flotantes, es un diseño memorable que recuerda a Akira pero con un estilo más moderno y pulido.

La banda sonora de Hiroyuki Sawano (Attack on Titan, Mobile Suit Gundam Unicorn) es otro punto fuerte. La música eleva las escenas emocionales y acentúa la acción, aunque en un contexto que busca ser épico a veces termina sonando pretenciosa.

Sin embargo, donde Bubble tropieza es en su narrativa. La estructura episodica, uno de sus mayores problemas, hace que la película avance a trompicones. Los arcos argumentales se sienten desconectados, y aunque algunos podrían eliminarse sin afectar el núcleo de la historia, eso no justifica su inclusión. El romance entre Hibiki y Uta, por ejemplo, carece de química. Su relación parece más un dispositivo narrativo que algo orgánico, y los diálogos simplistas no ayudan a profundizar en sus emociones.

Las actuaciones vocales son correctas pero limitadas por el guion. Riria como Uta destaca en las escenas más líricas, especialmente cuando canta la canción que da título a la película, pero Jun Shison como Hibiki nunca logra transmitir la complejidad que el personaje merece. Mamoru Miyano (Death Note) y Yuki Kaji (Attack on Titan), en papeles secundarios, tienen aún menos espacio para brillar.

El mayor problema de Bubble es su falta de originalidad. La película mezcla elementos de Akira, Ghost in the Shell y Your Name., pero no aporta nada nuevo al género. Los temas de identidad y conexión humana están presentes, pero se tratan de manera superficial. El final, aunque emotivo, es predecible: Uta se desvanece en burbujas como en La Sirenita de Andersen, pero sin el impacto emocional que justifique su sacrificio.

Comparada con otras películas del mismo género, Bubble palidece. Your Name. (2016) logró equilibrar lo visual con una historia emotiva y personajes memorables. Akira (1988), por su parte, revolucionó el anime con su narrativa compleja y su crítica social. Bubble, en cambio, se queda en la superficie, ofreciendo un espectáculo visual sin sustancia narrativa.

En cuanto a su público objetivo, Bubble está claramente dirigida a fans del anime y la ciencia ficción, especialmente aquellos que buscan espectacularidad visual. La dirección de Araki es competente, con planos que exploran la arquitectura abandonada de Tokyo y secuencias de acción bien coreografiadas. Sin embargo, el guion de Urobuchi adolece de una narrativa fragmentada que dificulta la inmersión emocional.

Bubble es una película dirigida a fans del anime y la ciencia ficción, especialmente aquellos que buscan espectacularidad visual. La dirección de Araki es competente, con planos que exploran la arquitectura abandonada de Tokyo y secuencias de acción bien coreografiadas. Sin embargo, el guion de Urobuchi adolece de una narrativa fragmentada que dificulta la inmersión emocional.

En definitiva, Bubble es una película que destaca por su animación y banda sonora, pero que falla en su narrativa y desarrollo de personajes. Es una experiencia visualmente impresionante, pero emocionalmente vacía.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.