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**Persuasion: reinvención forzada que pierde esencia austeniana**

Martin Cid
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Persuasion (2022) abre con una imagen audaz: Dakota Johnson como Anne Elliot, mirando fijamente a la cámara mientras susurra un «f*ck you» casi inaudible. Es un momento que promete modernidad, irreverencia y, sobre todo, una nueva mirada al clásico de Jane Austen. Dirigida por Carrie Cracknell y adaptada por Ron Bass y Alice Victoria Winslow, esta versión de Netflix busca reinventar la fórmula con diálogos ágiles, anacronismos deliberados y un enfoque más contemporáneo en su narrativa. El resultado es una película que oscila entre lo ingenioso y lo forzado, logrando algunos aciertos notables pero también cometiendo errores graves en su intento por actualizar el material original.

La trama sigue de cerca la novela: Anne Elliot, ahora en sus 20s tardíos, vive con su familia snob y en bancarrota. Ocho años atrás, rechazó al entonces humilde oficial naval Frederick Wentworth (Cosmo Jarvis) por presión social. Cuando el destino los reúne nuevamente, ambos deben decidir si dar una segunda oportunidad a su amor perdido. Donde esta adaptación brilla es en su intento de darle voz activa a Anne, haciendo que sus monólogos interiores sean literales—como cuando habla directamente a la cámara, compartiendo sus frustraciones con el público—. Johnson entrega una actuación sólida, especialmente en estas escenas, donde su interpretación de una mujer atrapada entre las expectativas del siglo XIX y sus propias aspiraciones modernas es convincente. La química entre ella y Jarvis, aunque a veces desigual, tiene momentos genuinos, como cuando Wentworth lee una carta frente a Anne en un gesto que transmite más emoción que cualquier diálogo.

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Uno de los mayores aciertos de la película es su intento por humanizar a Anne, alejándola del arquetipo de la heroína pasiva que tanto criticaron las adaptaciones anteriores. Johnson logra transmitir la frustración y el deseo de independencia de Anne con una mezcla de vulnerabilidad y determinación. La escena en la que Anne discute con Lady Russell (Nikki Amuka-Bird) sobre su decisión de rechazar a Wentworth es particularmente efectiva, gracias a un diálogo bien escrito y una actuación poderosa de Johnson.

Sin embargo, el guion tropieza al intentar saturar cada escena con referencias contemporáneas. Los anacronismos—desde el susurrado «f*ck you» hasta menciones casuales de redes sociales—suelen caer planos, como si la película no estuviera segura de si quiere ser una comedia romántica moderna o una adaptación fiel a Austen. La dirección de Cracknell es competente pero inconsistente: hay planos visualmente interesantes (como las tomas en espejos que reflejan el aislamiento de Anne) que contrastan con secuencias torpes, como la caída exagerada de Louisa Musgrove (Nia Towle), que se siente más cómica que dramática. Esta falta de coherencia visual y tonal perjudica la inmersión del espectador.

El elenco secundario es otro punto débil. Richard E. Grant, como Sir Walter Elliot, roba cada escena en la que aparece, pero personajes como Henry Golding (William Elliot) y Nikki Amuka-Bird (Lady Russell) quedan subutilizados, reducidos a arquetipos sin matices. La decisión de modernizar el diálogo también perjudica el tono general: Austen era maestra del subtítulo irónico; aquí, los chistes caen con la sutileza de un martillo. La escena en la que Anne y Wentworth discuten sobre su pasado amoroso, por ejemplo, pierde gran parte de su impacto debido a un diálogo forzado y poco natural.

La estructura es otro problema. La película intenta condensar una novela larga en poco más de dos horas, lo que resulta en un ritmo desigual. Hay escenas clave—como el encuentro en Lyme o la confrontación final entre Anne y Wentworth—that carecen del peso emocional necesario por falta de desarrollo previo. La escena en la que Anne defiende la fidelidad emocional de las mujeres frente a los hombres es uno de los pocos momentos en los que el guion logra equilibrar modernidad y fidelidad al espíritu de Austen, pero incluso aquí, la ejecución deja algo que desear.

A pesar de sus defectos, Persuasion (2022) tiene momentos brillantes. La escena en la que Anne visita a su hermana Mary (Mia McKenna-Bruce) y se encuentra con Wentworth por primera vez después de años es particularmente efectiva, gracias a un diálogo bien escrito y una actuación poderosa de Johnson. También merece crédito por intentar algo diferente en lugar de repetir la fórmula de adaptations más conservadoras.

En el fondo, Persuasion (2022) es un experimento valiente que no siempre funciona, pero nunca aburre. Su mayor logro es recordar al público que las historias de Austen son atemporales precisamente porque exploran temas universales: el amor, la independencia y la presión social. Sin embargo, su intento por actualizar el material a menudo resulta en una mezcla confusa de tonos y estilos que dificulta la conexión emocional con los personajes.

Dirigida principalmente a un público joven y contemporáneo, esta adaptación de Persuasion busca atraer a aquellos que pueden sentirse alienados por las versiones más tradicionales del clásico. Sin embargo, su enfoque fragmentado y su falta de coherencia tonal la convierten en una experiencia desigual. A quienes buscan una adaptación fiel a Austen les resultará frustrante, mientras que los espectadores más jóvenes pueden encontrar algunos momentos entretenidos pero otros demasiado confusos o forzados.

En última instancia, Persuasion (2022) es un intento valiente y ambicioso de reinventar un clásico, pero su ejecución desigual la deja corta de ser una obra maestra.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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