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Quédate es un drama de ruptura honesto que plantea una gran pregunta y no se atreve a responderla

El romance turco de Ozan Açıktan (2022) se sostiene sobre el trabajo contenido de Burak Deniz.
Martha O'Hara
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Alguien se va y quien se queda no entiende por qué. Esa es toda la premisa de Quédate, el drama romántico turco que Ozan Açıktan ha dirigido para Netflix (título original, Kal), y resulta más sólida de lo que parece. Semih, interpretado por Burak Deniz, es abandonado por su novia sin previo aviso. Quiere respuestas. La película dura 107 minutos y trata sobre todo de lo que ocurre cuando va a buscarlas y descubre que las preguntas apuntan una y otra vez hacia él.

Deniz tiene que sostener casi todas las escenas, y en general lo consigue. La crítica de Decider decía lo mismo y cuesta llevarle la contraria. Lo que hace bien es negarse a convertir el desamor en espectáculo. Semih no es un poeta herido ni un ex que despotrica. Es un hombre al que le han quitado la certeza de debajo de los pies y que insiste en seguir como si nada. Deniz deja que se note esa terquedad antes que el dolor. Es una interpretación modesta y atenta, y sin ella la película apenas tendría dónde apoyarse.

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Açıktan cuenta la historia a un ritmo moderado y nunca aprieta. Es cine de lo cotidiano, de esos dramas en los que nadie suelta una revelación a gritos en mitad de una habitación. En principio admiro esa contención. Una ruptura sin cierre es algo silencioso: no hay villano ni suceso, solo una ausencia que la cabeza no deja de rumiar. La película entiende que la explicación que falta es el centro del asunto y confía en que el espectador aguante la incertidumbre junto a Semih.

Esa confianza se pone a prueba. Hay tramos flojos, y el metraje admitiría un recorte de un cuarto de hora sin que nadie lo echara en falta. El ambiente se sostiene, pero el impulso no. Una vez entendida la situación de Semih, el guion da vueltas alrededor de ella más de lo que la hace avanzar. En IMDb la nota ronda el 5,2, que me parece severa, aunque comprendo la impaciencia que hay detrás. Allí mismo hay quien cuenta que estuvo a punto de no verla y se alegra de haberlo hecho. Las dos reacciones son razonables.

El enfoque tan cerrado en un solo hombre trae un segundo problema. Vemos el derrumbe únicamente con los ojos de Semih, de modo que quienes lo rodean existen sobre todo en relación con él. Dilan Çiçek Deniz, como Defne, tiene poco margen para ser algo más que lo que Semih alcanza a ver de ella. Ceyda Düvenci (Ceyda), Berrak Tüzünataç (Beril), Şükran Ovalı (Özge), Ersin Arıcı (Nazım), Dolunay Soysert (Hande) y Şükran Çağman (la señora de la limpieza) completan su entorno. Los intérpretes cumplen, pero por lo que la película nos enseña, casi todos están ahí para reaccionar a él. Cabe defender que es deliberado, porque quien está ensimismado en su pérdida ve a los demás de forma superficial. La idea se sostiene. También es una excusa cómoda para unos personajes esbozados.

Lo que más me interesa es una frase de la sinopsis: Semih tendrá que enfrentarse a aquello que llevaba tiempo ignorando. Eso cambia la pregunta. La historia deja de ser un enigma sobre por qué ella se fue y pasa a ser una reflexión sobre la atención, sobre cuánto de una relación puede dejar uno de percibir mientras vive dentro de ella. La crítica ha hablado de una historia de ruptura absorbente y melancólica, y lo mejor de esa descripción nace de este ángulo. Lo peor llega cuando la película parece conformarse con dejarlo languidecer.

¿Para quién es, entonces? Quien busque un gran gesto romántico o una confrontación a voces, que mire en otra parte. Quien tenga ganas de paciencia y quiera acompañar el ajuste de cuentas lento de un hombre encontrará en Quédate una velada digna en Netflix. Es sincera y la sostiene un protagonista entregado. También es demasiado larga y demasiado estrecha para dejar huella.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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