Cine

Última llamada para Estambul convierte una química arrebatadora en su mejor argumento

El drama romántico de Gönenç Uyanık (2023) reúne a Beren Saat y Kıvanç Tatlıtuğ en una noche neoyorquina que se les escapa de las manos.
Martha O'Hara
Añádenos en Google

El avión aterrizó en Nueva York, pero la película nunca despega. Beren Saat y Kıvanç Tatlıtuğ, dos nombres mayúsculos del cine turco, se cruzan en el aeropuerto. Serin y Mehmet, ambos casados, deciden regalarse una noche antes de volver a sus vidas de siempre. La premisa es un cliché reconocible que la película nunca logra sacudirse de encima.

Gönenç Uyanık dirige con mano temblorosa. Los planos son estáticos, las transiciones torpes, y la escena del bar en Manhattan, el momento donde debería nacer toda la tensión entre Serin y Mehmet, desperdicia un potencial evidente: los diálogos insinúan mucho más de lo que la cámara se atreve a mostrar, fija como está en los rostros, indiferente al ambiente que la rodea. El sonido tampoco ayuda: un ruido blanco constante, como si alguien se hubiera olvidado de apagarlo.

YouTube video

Saat y Tatlıtuğ tienen química, eso es innegable, pero el guion les pide poco más que suspiros y manos que se rozan. Saat, con mucho más registro del que aquí se le exige, parece a la deriva; su actuación oscila entre el melodrama y la monotonía sin encontrar un punto medio convincente. Tatlıtuğ busca profundidad para Mehmet a través de miradas sostenidas hacia cámara, pero el guion no le da mucho más que interpretar a un marido aburrido en plena crisis de los cuarenta. Ninguno de los dos consigue que olvidemos que son estrellas actuando, no personas atravesando una noche que debería cambiarles la vida.

La noche neoyorquina se reduce a una lista de postales: el Empire State, Central Park, un restaurante italiano sin nombre que podría estar en cualquier folleto turístico. La cámara se conforma con mostrar los lugares; nunca se molesta en habitarlos junto a los personajes. Uyanık nunca se detiene a explorar las contradicciones de sus personajes. ¿Por qué deciden Serin y Mehmet traicionar a sus parejas esa noche en concreto? La película no lo dice. ¿Qué buscan realmente el uno en el otro? Tampoco hay respuesta, solo la insinuación de que la ciudad, por sí sola, debería bastar como explicación. El resultado es un drama romántico que confunde escenografía con contenido emocional.

El reparto secundario naufraga por falta de propósito. Senan Kara, en el papel del psicólogo, aparece apenas unos minutos sin dejar huella, un cabo suelto que resume bien la falta de coherencia del guion. Zihan Zhao y Michael Loayza, como Fenhua y Davi, tienen presencia en pantalla pero ningún desarrollo: existen para llenar los huecos de una trama que no sabe qué hacer con ellos. Susan Slatin, Annie McCain Engman y Joy Donze completan un grupo de actrices que parecen perdidas en una historia que nunca llega a pertenecerles, entrando y saliendo de escenas que podrían pertenecer a cualquier otra película sobre gente atractiva en Nueva York.

La película aspira a ser un drama romántico y fracasa incluso en ese terreno modesto. No hay profundidad emocional ni evolución de personajes, solo una sucesión de escenas inconexas sostenidas por la esperanza de que, en algún momento, ocurra algo que las una. Ese momento no llega. El deseo, la culpa, el matrimonio como jaula: la película los nombra uno por uno, como quien marca casillas, y pasa de largo antes de detenerse en ninguno más de un par de minutos.

Estrenada en 2023, la producción entera transmite prisa. La fotografía carece de personalidad propia, los diálogos son previsibles casi línea por línea, y la banda sonora, en los pocos momentos en que se deja notar, es tan genérica que se olvida al instante. Da pena ver cómo una premisa con tanto recorrido se diluye por falta de una visión clara detrás de la cámara.

El contexto cultural juega en contra. El cine romántico turco tiene detrás una tradición sólida, y Última llamada para Estambul no logra conectar con ella ni por asomo. La representación de los personajes turcos en un entorno neoyorquino se siente impostada, como si la ciudad y sus protagonistas pertenecieran a dos películas distintas cosidas a la fuerza, sin que nada en el guion explique por qué esta historia necesitaba pasar precisamente por Nueva York y no por cualquier otra ciudad.

En conjunto, la acogida que cabe esperar de esta película es tibia en el mejor de los casos. Su único activo claro es la química entre Saat y Tatlıtuğ; lo demás, la ausencia de una narrativa sólida, una dirección que nunca termina de encontrar su pulso, pesa más. Entre quienes valoren el intento de abordar la infidelidad y la crisis de identidad y quienes la consideren, sencillamente, tiempo perdido, esta crítica se inclina hacia lo segundo.

Con dos actores de este calibre y una premisa tan cargada de posibilidades, Última llamada para Estambul debería haber sido mucho más de lo que es. Uyanık tiene el material entre las manos y no consigue darle pulso ni dirección; lo que queda es una película que insinúa constantemente una tensión que jamás se atreve a desarrollar del todo, y dos actores talentosos atrapados en un guion que no está a su altura.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

Etiquetas: , , , , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 0 comentarios.