Cine

Single all the way: un romance navideño gay sin chispa

Martin Cid

La escena inicial de Single All the Way es tan predecible como un árbol de Navidad en diciembre: Peter, el protagonista, se debate entre la vergüenza y el pánico mientras su familia lo bombardea con preguntas sobre por qué sigue soltero. La premisa es simple, incluso gastada: un hombre recurre a mentiras piadosas para evitar las críticas familiares durante las fiestas. Pero aquí hay un giro: Peter (Michael Urie) no es el típico solterón heterosexual de comedias navideñas pasadas. Es gay.

Dirigida por Michael Mayer y escrita por Chad Hodge, esta película canadiense de Netflix intenta reinventar la fórmula del romance navideño con un protagonista LGBTQ+, pero el resultado es desigual. La elección de Urie como Peter es acertada: su interpretación transmite tanto la neuroticidad cómica como la vulnerabilidad emocional del personaje. Sin embargo, el guión tropieza en los momentos más serios, recurriendo a diálogos que rozan lo cursi («Sofía y Daniela son rooting for Peter and Nick to get together»). La química entre Urie y Philemon Chambers (Nick) es palpable, especialmente en escenas cotidianas como las de preparar galletas o decorar el árbol, pero la trama pierde fuelle cuando insiste en confundir «química» con «confesiones dramáticas».

YouTube video

La dirección de Mayer es competente, aunque poco arriesgada. Opta por planos seguros y ritmos predecibles: la secuencia del esquí, por ejemplo, podría haber sido más dinámica o visualmente innovadora, pero se queda en un cliché del género. La banda sonora, aunque festiva, a veces compite con los diálogos en lugar de complementarlos.

Donde la película sí destaca es en su reparto secundario. Jennifer Coolidge como la tía Sandy roba cada escena en que aparece, aportando un humor ácido y una presencia escénica que contrasta con el tono general más edulcorado. Kathy Najimy (Carole) y Barry Bostwick (Harold) también ofrecen actuaciones sólidas, aunque a veces quedan reducidos a estereotipos familiares: la madre sobreprotectora y el padre gruñón de buen corazón.

La estructura narrativa es otra debilidad. El tercer acto se precipita en una serie de revelaciones y confesiones forzadas que carecen del desarrollo emocional necesario. La escena clave, donde Nick confiesa sus sentimientos a Peter, podría haber sido conmovedora si no estuviera precedida por tanta incomodidad escrita («I have feelings for Nick but am afraid to risk our friendship»). Además, el mensaje final sobre seguir tus sueños (abrir una tienda de plantas) se siente añadido, como un intento desesperado de darle profundidad a un romance que ya había cerrado su arco emocional.

A favor, hay que reconocerle a Single All the Way su intento de diversificar el género romántico navideño. No es una revolución, pero sí un paso en la dirección correcta. La película sabe reírse de los clichés del género (como la secuencia de las luces navideñas colgadas por alguien que «murió intentando») y ofrece momentos auténticamente divertidos, como cuando Peter intenta explicar su relación falsa a su familia.

Sin embargo, el problema central es que la trama principal —el triángulo amoroso entre Peter, Nick y James— nunca logra elevarse por encima de lo convencional. Luke Macfarlane (James) tiene un papel limitado pero interesante: su personaje sirve como recordatorio de que Peter merece algo mejor que mentiras, aunque su desarrollo se queda en el tintero.

En resumen, Single All the Way es una película entretenida, con momentos brillantes y un elenco que salva lo que el guión no puede. Pero carece de la originalidad o profundidad emocional para destacar entre la multitud de romcoms navideñas.

Reparto

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 2 comentarios.