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Umjolo: Day Ones»: un romance con profundidad política

Martha O'Hara
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La escena que define «Umjolo: Day Ones» ocurre en un bar de Johannesburgo, donde Zanele (Sbusisiwe Jili) y Andile (Khumbulani Kay Sibiya), ex mejores amigos de la infancia, se encuentran después de años sin verse. La cámara los captura desde un ángulo bajo, sus rostros iluminados por las luces neón que filtran el humo del ambiente, mientras una canción de jazz sudafricano marca el ritmo de su conversación tensa. Es un momento cargado de nostalgia y tensión no resuelta, uno que encapsula el conflicto central del filme: la batalla entre el amor romántico y la lealtad de toda una vida.

Dirigida por Fikile Mogodi, esta producción sudafricana para Netflix es un romance dramático que trasciende lo convencional al explorar las dinámicas raciales y patriarcales en Sudáfrica contemporánea. El guión, coescrito por Clive Madiya y Thuli Zuma, construye una narrativa sobre Zanele, una mujer negra independiente que cuestiona su rol eterno como «la amiga» mientras Andile, ahora casado con Jessica Dlamini (Trix Vivier), navega las expectativas sociales de ser un hombre negro en una relación interracial. La película se posiciona como un espejo de las complejidades modernas del amor y la amistad, pero también como un análisis agudo de cómo el colorismo y las estructuras de poder moldean las relaciones humanas.

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Lo que funciona:

La química entre Jili y Sibiya es palpable desde los primeros minutos. Su actuación en la escena del bar, donde los silencios hablan más que los diálogos, demuestra una comprensión íntima de sus personajes. Mogodi utiliza planos cerrados para enfatizar su conexión física y emocional, creando un espacio donde el espectador siente la electricidad entre ellos. La dirección de fotografía, con su uso estratégico de luces tenues y sombras profundas, refuerza la atmósfera íntima y melancólica que envuelve a los personajes.

La inclusión de temas como el colorismo y las presiones matrimoniales añade capas de complejidad al relato. La película no se limita a ser un romance convencional; en cambio, explora cómo las expectativas sociales y raciales influyen en las decisiones personales. Por ejemplo, la relación interracial entre Andile y Jessica sirve como un microcosmos de las tensiones más amplias que existen en la sociedad sudafricana.

La dirección artística destaca en las secuencias ambientadas en Soweto, donde los colores vibrantes contrastan con la melancolía de Zanele. La banda sonora, que mezcla jazz sudafricano con ritmos modernos, refuerza la tensión emocional sin caer en lo obvio. Cada canción parece haber sido seleccionada cuidadosamente para complementar las emociones de los personajes, desde la nostalgia hasta el deseo reprimido.

Lo que falla:

El ritmo se desequilibra en el segundo acto, donde las subtramas (como la relación de Zanele con Lucky o Sky) diluyen el foco central. La introducción de estos personajes parece forzada, como si el equipo creativo hubiera sentido la necesidad de añadir más capas a la historia sin considerar cómo afectarían la coherencia narrativa. La resolución del triángulo amoroso parece apresurada, como si el equipo creativo hubiera optado por un final «limpio» en lugar de uno que honrara la ambigüedad emocional explorada previamente.

Además, aunque la película aborda temas sociales relevantes, a veces lo hace de manera superficial. La dinámica interracial podría haber sido más profundamente problematizada; en su lugar, queda reducida a un obstáculo narrativo para el romance principal. La película tiene el potencial de ser una exploración profunda y matizada de las relaciones interraciales, pero se queda en la superficie, limitándose a tocar estos temas sin desarrollarlos plenamente.

Contexto y comparación:

«Umjolo: Day Ones» se sitúa dentro de una tradición creciente de películas sudafricanas que buscan representar las complejidades de la vida moderna en el país. En este sentido, comparte similitudes con obras como «The Wound» (2017) de John Trengove, que también explora temas de identidad y masculinidad en el contexto de tradiciones culturales sudafricanas. Sin embargo, a diferencia de «The Wound», que se centra más en la cultura Xhosa, «Umjolo: Day Ones» aborda un espectro más amplio de dinámicas sociales, incluyendo el colorismo y las relaciones interraciales.

La película también puede compararse con producciones recientes de Netflix como «Past Lives» (2023) de Celine Song, que explora temas similares de amor no correspondido y la tensión entre el deseo personal y las expectativas sociales. Sin embargo, mientras que «Past Lives» se beneficia de una narrativa más cohesionada y un desarrollo de personajes más profundo, «Umjolo: Day Ones» a veces se siente dispersa en su intento por abordar demasiados temas a la vez.

A quién va dirigida:

«Umjolo: Day Ones» está dirigida a un público que busca algo más que el romance convencional. Los espectadores que disfrutan de películas con capas de complejidad social y emocional, así como aquellos interesados en explorar las dinámicas raciales y culturales en Sudáfrica, encontrarán mucho que apreciar en esta película. Sin embargo, aquellos que buscan una historia de amor simple y directa pueden sentir que la película se desvía demasiado de su camino principal.

Verdict:

«Umjolo: Day Ones» es una propuesta honesta y ambiciosa que, sin embargo, no siempre logra mantener la coherencia entre sus múltiples objetivos. La química entre los protagonistas y la dirección artística son puntos fuertes, pero el ritmo desigual y la resolución apresurada del conflicto central debilitan su impacto.

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