Finanzas y Negocios

Character.AI se declara en quiebra y Disney ofrece 20 millones por lo que dejó Google

Victor Maslow
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Character.AI, uno de los primeros éxitos de consumo del auge de los chatbots, ha solicitado protección frente a la quiebra. La oferta inicial por lo que queda de la empresa llega de Disney, que en su día amenazó con demandarla. Disney no va a comprar la aplicación: ofrece una licencia para usar la tecnología de la startup, y su oferta fija el mínimo que cualquier competidor tendrá que superar ante el tribunal.

Millones de usuarios, muchos de ellos jóvenes, crearon personajes y mantuvieron conversaciones durante largo tiempo en la aplicación. La empresa afirma que cerrará la plataforma si no aparece ningún comprador dispuesto a mantenerla abierta. Las familias que la demandaron por lo que los chatbots decían a sus hijos también están pendientes del proceso: Character.AI quiere que la quiebra resuelva de una vez todas las reclamaciones legales contra la compañía.

El precio deja claro hasta qué punto ha caído la empresa. La oferta de referencia de Disney asciende a 20 millones de dólares y contempla una licencia perpetua y no exclusiva sobre parte de la propiedad intelectual de Character.AI y determinadas reclamaciones legales. Google pagó unos 2.700 millones de dólares por una licencia para usar los modelos de la startup y por el regreso de sus fundadores, Noam Shazeer y Daniel De Freitas, al gigante de las búsquedas. La oferta de Disney no llega al 1 % de esa cantidad y equivale, más o menos, a lo que Character.AI pierde en menos de tres meses: según los documentos judiciales, la empresa gasta entre 8 y 9 millones de dólares al mes.

El acuerdo con Google se convirtió en el modelo de lo que en Silicon Valley llaman «contratación inversa» (reverse acqui-hire): un gigante tecnológico contrata a las personas y obtiene una licencia para usar la tecnología, mientras la startup queda a su suerte. Tras la marcha de sus fundadores, Character.AI dejó de entrenar sus propios modelos y pasó a utilizar los desarrollados por otras empresas. Los usuarios seguían enganchados a la plataforma, pero cada minuto adicional de conversación requiere potencia de cálculo, así que el uso intensivo disparó los costes más deprisa de lo que podían cubrir las suscripciones. Reuters sitúa la base actual en unos 12 millones de usuarios activos. Tras el acuerdo con Google, la empresa contaba con 20 millones de usuarios mensuales.

Para Disney, el acuerdo culmina el paso de ejercer de vigilante a convertirse en comprador. Los abogados de la compañía enviaron a Character.AI una carta de cese y desistimiento por sus chatbots no autorizados de personajes de Disney, que la startup retiró después. Desde entonces, Disney ha contratado a Karandeep Anand, antiguo consejero delegado de Character.AI, como su primer director de tecnología, y varios ingenieros de la startup se han marchado con él. Estos antiguos empleados, ahora en nómina de Disney, prestarán los servicios de transición necesarios para mantener la plataforma en funcionamiento durante la venta.

Por ahora, la solicitud resuelve muy poco. Nadie ha presentado una oferta para mantener el servicio en marcha, como reconoció el consejero delegado, Colin Adams, y, dado que la licencia de Disney no es exclusiva, la misma tecnología aún puede venderse a otros. Para las familias, la vía judicial tiene dos caras. Puede conducir a un acuerdo único, pero sus reclamaciones se cobrarán de una masa concursal cuyos activos, según calcula la empresa, no superan los 100 millones de dólares. Character.AI alcanzó en enero acuerdos preliminares en cinco demandas privadas, pero Reuters informa de que aún no se han formalizado ni pagado. También han presentado demandas varios estados. Kentucky sostiene que los chatbots animaron a los usuarios a cortarse, dejar de comer o suicidarse, y Pensilvania afirma que algunos se hicieron pasar por médicos.

Los inversores que financiaron el auge tendrán que esperar más. Según PitchBook, Character.AI recaudó más de 193 millones de dólares de inversores como Andreessen Horowitz, Lightspeed, SV Angel y Greycroft, y llegó a estar valorada en 1.000 millones de dólares. El caso se tramita en un tribunal estadounidense, pero la plataforma tiene usuarios en todo el mundo y un cierre afectaría a todos los mercados a la vez.

Character Technologies, la empresa matriz estadounidense, se acogió al Capítulo 11 a última hora del 12 de octubre ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito de Delaware. Declaró unos activos y pasivos estimados de entre 50 y 100 millones de dólares en cada caso. El acuerdo con Google se remonta a agosto de 2024 y la carta de cese y desistimiento de Disney, a septiembre de 2025. Otros compradores pueden superar la oferta de Disney, y Character.AI espera cerrar la venta a finales de noviembre o principios de diciembre. La aplicación, incluida la suscripción de pago, seguirá abierta hasta entonces.

Si la subasta termina sin que nadie compre la plataforma, una empresa construida sobre chatbots que nunca dejaban de hablar sencillamente los apagará.

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