Finanzas y Negocios

El «compra ahora, paga después» pierde su sí automático en Reino Unido

Desde julio, la FCA exige autorización, controles de solvencia proporcionados y reclamaciones ante el Ombudsman a las empresas que prestan a los 10,9 millones de británicos que usan el pago aplazado
Victor Maslow
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El sistema Buy Now Pay Later convenció a los compradores británicos con una promesa por encima de todas las demás: la aprobación era inmediata, en caja y sin preguntas incómodas. Esa promesa se ha acabado. Ahora que el BNPL es una modalidad de crédito regulada en el Reino Unido, prestamistas como Klarna y Clearpay deben comprobar si el cliente puede permitirse una compra antes de dividir el pago en cuotas, y algunos compradores están recibiendo un no por primera vez justo cuando empiezan las semanas de mayor gasto del año.

El cambio puede sonar técnico. Para quienes más dependen del BNPL, no lo es. Un rechazo al pagar afecta a quienes tienen menos margen en su presupuesto: a quienes dividen el coste de unos zapatos para el colegio o un abrigo de invierno, no el de un segundo par de zapatillas deportivas. Las normas están pensadas precisamente para evitar que este tipo de endeudamiento se descontrole. La pregunta que estas Navidades empezará a responderse es si un no en caja protege a esos compradores o simplemente los empuja hacia créditos más caros.

El regulador quiere que el BNPL siga existiendo, pero no en piloto automático

La Financial Conduct Authority considera ahora estos planes de pago en cuotas sin intereses —que la legislación denomina crédito de pago aplazado— como otros préstamos al consumo. Los prestamistas necesitan autorización del regulador para operar. Antes de que el cliente firme, deben especificar las fechas y los importes de los pagos, así como las consecuencias de no pagar a tiempo. También tienen que ayudar a quienes atraviesen dificultades y, cuando corresponda, orientarles hacia servicios gratuitos de asesoramiento sobre deudas. Si algo sale mal, los compradores pueden presentar ahora una reclamación ante el Financial Ombudsman Service.

La comprobación de solvencia es el aspecto que más notan los compradores. La FCA exige controles proporcionados, no idénticos, de modo que un pedido pequeño por internet y una compra de mayor importe pueden someterse a distintos niveles de escrutinio. Kevin Peachey, corresponsal de la BBC especializado en el coste de la vida, informa de que ahora la comprobación se hace en cada transacción, y no solo al abrir la cuenta. Sarah Pritchard, subdirectora ejecutiva de la FCA, resumió el equilibrio que persigue la medida cuando se confirmaron las normas: el regulador quiere que el sector prospere, pero «no se debe conceder un préstamo a nadie que no pueda devolverlo, porque eso podría empeorar su situación financiera».

Los compradores con más probabilidades de recibir un no

Todavía no se sabe a cuántas personas dejarán fuera estas comprobaciones. Según una investigación de Fair4All Finance, organismo dedicado a la inclusión financiera, existe un amplio consenso en que hasta un 30 % de los usuarios podría acabar recibiendo una negativa. Chris Bennett, director comercial del prestamista Fair for You, advirtió antes de que entrara en vigor el nuevo sistema que esos clientes seguirán necesitando artículos básicos, como una lavadora de sustitución, aunque se cierre una de las vías para pagarla.

Para quienes hayan visto reducido su límite o cerrada su cuenta, la BBC recopiló los consejos de Sara Williams, antigua asesora voluntaria sobre deudas en Citizens Advice, que escribe bajo el nombre de Debt Camel. Sus recomendaciones son prácticas, no ingeniosas: parar un momento y preguntarse si la compra puede esperar; dejar de pedir varias tallas de un mismo artículo para devolver después las demás; cancelar suscripciones que resten dinero al disponible para pagar las cuotas anteriores, y hablar con una organización benéfica especializada en deudas, que también puede ayudar a conseguir vales para bancos de alimentos si el BNPL se estaba usando para cubrir gastos básicos. El servicio MoneyHelper, respaldado por el Gobierno, ofrece asesoramiento gratuito sobre deudas y una herramienta para decidir qué facturas pagar primero.

El nuevo régimen se aplica a los acuerdos suscritos a partir del 15 de julio de 2026; los planes firmados antes de esa fecha quedan fuera de las nuevas protecciones. Las empresas que se inscribieron en el régimen de permisos temporales entre el 15 de mayo y el 1 de julio de 2026 disponen de seis meses desde el inicio de la regulación para solicitar la autorización plena, un plazo que vence a mediados de enero de 2027, después del pico navideño. Los comercios que conceden crédito propio siguen exentos. Según la FCA, el mercado británico del BNPL pasó de 0,06 millones de libras en 2017 a más de 13.000 millones en 2024, y su encuesta Financial Lives concluyó que 10,9 millones de adultos —uno de cada cinco— habían usado BNPL en el año hasta mayo de 2024.

Durante casi toda su trayectoria en el Reino Unido, el botón de pago en cuotas de la pantalla de compra no hacía preguntas. Este año pregunta primero y, para quien paga un abrigo con un dinero que ya estaba comprometido con las cuotas del mes pasado, quizá la respuesta más útil sea precisamente la que ese botón nunca se diseñó para dar.

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