Finanzas y Negocios

Schneider Electric negocia la compra de PTC por 20.000 millones para unir diseño y fábrica

Victor Maslow
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Schneider Electric amasó su fortuna con el poco vistoso hardware de la electricidad: interruptores automáticos, aparamenta y las baterías de respaldo de APC que mantienen en funcionamiento los servidores y las oficinas domésticas cuando se va la luz. Según el Financial Times y Bloomberg, el grupo francés está cerca de comprar PTC, la empresa estadounidense cuyo software utilizan los ingenieros para diseñar desde coches hasta dispositivos médicos. Sería la mayor adquisición de Schneider hasta la fecha y pondría bajo un mismo propietario las herramientas con las que se diseña un producto y los sistemas que hacen funcionar las plantas donde se fabrica.

La operación importa mucho más allá de los dos consejos de administración. El software industrial es la infraestructura básica de la fabricación moderna: los planos de una pieza de automóvil, el historial de revisiones de un componente de marcapasos y las instrucciones que se envían a una línea de producción residen en programas como Creo y Windchill, de PTC. Los fabricantes que se decantan por un único proveedor rara vez cambian, porque años de diseños quedan atrapados en sus archivos y flujos de trabajo. Cada fusión entre un grupo cada vez más reducido de proveedores deja a las fábricas que pagan esas licencias con menos alternativas.

Según el FT, que informó primero de las conversaciones, Schneider pagaría en efectivo en una operación que valoraría PTC en unos 20.000 millones de dólares; Bloomberg, citando a una persona conocedora del asunto, situó la cifra por encima de esa cantidad. La capitalización bursátil de PTC rondaba los 15.600 millones de dólares, según datos de LSEG citados por Reuters, por lo que el precio publicado supondría una prima considerable para sus accionistas. Ninguna de las dos empresas ha hecho comentarios y las personas implicadas advirtieron de que las conversaciones aún podrían fracasar.

La oferta prolonga una estrategia que Schneider lleva años siguiendo. Se hizo con el control total del grupo británico de software industrial AVEVA en una operación que valoró la empresa en unos 9.500 millones de libras, y este verano acordó pagar 3.100 millones de dólares en efectivo por Cognite, una compañía noruega que desarrolla herramientas de inteligencia artificial para datos industriales y que prevé integrar en AVEVA. El consejero delegado, Olivier Blum, antiguo miembro del consejo de AVEVA, calificó Cognite de «una plataforma de IA verdaderamente industrial». PTC aportaría el eslabón del diseño a esa cadena: diseño asistido por ordenador, gestión del ciclo de vida del producto y Onshape, su herramienta de diseño en la nube.

Para PTC, una venta pondría fin a una etapa de reducción de su actividad. La compañía, con sede en Boston, vendió sus negocios de conectividad Kepware y ThingWorx al fondo de capital riesgo TPG para centrarse en el software de diseño y en nuevas funciones de inteligencia artificial; después elevó sus previsiones para el conjunto del ejercicio y situó sus ingresos previstos entre 2.690 y 2.750 millones de dólares.

Los rivales seguirán de cerca el movimiento. Siemens ha invertido mucho en una cartera que abarca desde el diseño hasta la producción, incluida la compra por unos 10.000 millones de dólares de la empresa de simulación Altair, mientras que Dassault Systèmes, compatriota francesa de Schneider y fabricante de CATIA y SolidWorks, domina el diseño aeroespacial y automovilístico. Autodesk sopesó presentar su propia oferta por PTC cuando la compañía estaba valorada en unos 23.000 millones de dólares, pero acabó descartándolo; sus propias acciones habían caído más de un 10 % cuando se hizo pública su posible interés.

La operación deja abiertas preguntas difíciles. El precio publicado supera en más de siete veces los ingresos anuales previstos de PTC, una empresa cuyo valor de mercado ha caído aproximadamente un tercio desde que Autodesk se interesó por ella. Entre los clientes de PTC hay fabricantes que compran equipos de automatización a competidores de Schneider, y algunos podrían preguntarse si el software de diseño seguirá siendo neutral al pertenecer a un proveedor de hardware. El historial de Schneider a la hora de integrar empresas de software es irregular: en noviembre de 2024, su consejo sustituyó al anterior consejero delegado, Peter Herweck, que procedía de AVEVA, después de unos 18 meses en el cargo.

El calendario es apretado. El FT informó de que el anuncio podría producirse tan pronto como el lunes 5 de octubre, y cualquier acuerdo necesitaría después la aprobación de las autoridades reguladoras de Estados Unidos y Europa. Cognite, cuya compra se acordó en junio, aún espera sus propias autorizaciones y se prevé que la operación se cierre en los próximos trimestres.

El producto más conocido de Schneider es esa caja de baterías que emite pitidos bajo el escritorio de una oficina. Si las conversaciones prosperan, también será propietaria de los planos de buena parte de lo que fabrican las plantas a las que suministra energía.

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