Ciberseguridad

Apple agota sus opciones legales en la UE: el tribunal rechaza los tres recursos contra el DMA

Adrian Kessler

Apple presentó tres recursos legales separados contra la Ley de Mercados Digitales de la UE, dirigidos a su designación como gatekeeper, las obligaciones de la App Store y iMessage. El Tribunal General de la UE desestimó los tres.

Para los 450 millones de usuarios de iOS en la Unión Europea, la sentencia convierte en una línea de base regulatoria permanente lo que hasta ahora eran obligaciones impugnadas. Las tiendas de aplicaciones alternativas —que Apple empezó a permitir bajo protesta— deben seguir siendo accesibles. Las solicitudes de interoperabilidad de terceros deben atenderse. Las cláusulas anti-redireccionamiento, que impedían a Apple dirigir a los usuarios hacia sistemas de pago de la competencia, no pueden revertirse mediante litigios. El modelo de distribución cerrado de la App Store tiene ahora una arquitectura sucesora confirmada por los tribunales, tanto si Apple la ha moldeado de buen grado como si no.

El elemento procesal de la sentencia tiene implicaciones más allá de Apple. El Tribunal General de la UE reafirmó lo que la Comisión denomina la regla de secuenciación: las empresas designadas como gatekeepers no pueden impugnar las obligaciones de la DMA en abstracto; deben esperar a que se adopten medidas de ejecución concretas antes de litigar. Esto cierra la puerta a la estrategia de litigio preventivo que cualquier gran plataforma tecnológica podría utilizar para retrasar el cumplimiento hasta que los tribunales resuelvan la designación subyacente como gatekeeper. Los reguladores de Bruselas tienen ahora una vía de ejecución más despejada también para los gatekeepers que no son Apple.

Lo que la sentencia no resuelve es cómo se desarrolla el cumplimiento en la práctica. La multa de 500 millones de euros a Apple por infracciones anteriores de la DMA sigue recurrida por separado. La decisión del Tribunal General elimina la duda jurídica sobre la existencia de las obligaciones, pero no sobre el alcance del cumplimiento —y el historial de ejecución en la regulación tecnológica de la UE sugiere que la batalla por la implementación puede prolongarse años más allá de la batalla legal. Apple sigue argumentando que su postura de cumplimiento es suficiente; la Comisión sigue discrepando en puntos concretos. La sentencia cambia el terreno de esa discusión, pero no su resolución.

A Apple le queda aún una vía de apelación: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, pero solo sobre cuestiones de derecho del caso de iMessage (declarado inadmisible en lugar de desestimado). Las designaciones centrales de iOS y la App Store terminaron en el Tribunal General. Tres años de litigios no produjeron escapatorias: produjeron un precedente. El resultado estructural: la distribución alternativa de software iOS en la UE ya no es una cuestión de si, sino de con qué rigor puede Apple controlar los términos de cómo.

Etiquetas: , , , , ,

Debate

Hay 0 comentarios.