Tecnología

The Future Of: una mirada superficial a la revolución tecnológica

Veronica Loop
Añádenos en Google

La pantalla se ilumina con una secuencia hipnótica: drones surcando cielos urbanos al atardecer, brazos robóticos ensamblando componentes en fábricas desiertas, pantallas gigantes proyectando datos que nadie parece entender. Una voz serena —la de Jurnee Smollett-Bell— susurra: «¿Estamos preparados para lo que viene?». Así arranca The Future Of (2022), la docuserie de The Verge que promete descifrar el código del mañana. Creada por un equipo anónimo pero respaldado por una institución con credibilidad en tecnología, esta producción se presenta como un manual para navegar revoluciones inminentes. El problema es que, tras sus seis episodios, queda claro que su visión del futuro está limitada por los mismos algoritmos que critica.

Desde el primer capítulo, la serie intenta equilibrar lo macro y lo micro: discute megatendencias globales (como las descritas en The Twelve Mega Themes That Will Drive Our Future World de Forbes) mientras muestra cómo estas afectan a individuos concretos. Giannina Gibelli, como «contestante» —un término deliberadamente ambiguo— encarna el rol del ciudadano común atrapado entre la promesa y el peligro de innovaciones que apenas comprende. Su participación es el aspecto más humano de un proyecto que, en ocasiones, parece escrito por comités de marketing.

YouTube video

La dirección visual oscila entre lo inspirador y lo tedioso. Los segmentos sobre inteligencia artificial aplicada al trabajo —especialmente aquel donde Gibelli interactúa con bots de contratación— destacan por su crudeza deliberada: planos fijos largos, iluminación fría, sonido ambiente reducido al mínimo. Estos momentos recuerdan el estilo de We Are Not Machines de Sarah O’Connor (cuyo libro es mencionado en el dossier), pero carecen de la profundidad analítica que haría justicia a sus temas. El equipo creativo parece más interesado en mostrar tecnología que en cuestionarla.

Donde la serie brilla es al conectar tendencias dispares. El episodio sobre el futuro del peer review académico —inspirado en reportes como los del Research on Research Institute— explora cómo el hipercompetitividad científica está siendo «supercargada» por algoritmos. Aquí, Smollett-Bell abandona su tono neutral para cuestionar: «¿Qué perdemos cuando las máquinas deciden qué investigación merece ser publicada?». Es uno de los pocos momentos donde la narración trasciende el formato corporate.

Sin embargo, The Future Of tropieza con sus propios límites institucionales. The Verge, como medio, tiene una relación compleja con su audiencia: atrae a entusiastas tecnológicos pero también a críticos del capitalismo digital. La serie intenta abarcar ambos públicos, resultando en un producto que ni es suficiente para académicos ni lo suficientemente accesible para legos. Los episodios sobre el futuro de WordPress o «block themes», por ejemplo, asumen conocimientos técnicos previos y terminan siendo catálogos de funciones más que análisis críticos.

La estructura también plantea problemas. Cada episodio sigue una fórmula rígida: introducción con gráficos CGI → entrevista a un experto (generalmente blanco y varón) → segmento práctico con Gibelli → conclusión esperanzadora. Esta repetición vuelve predecible incluso los temas más urgentes, como el cambio climático abordado desde perspectivas tecnocráticas que ignoran debates sociales más amplios.

Comparada con producciones similares, The Future Of palidece. The Social Dilemma, por ejemplo, usaba narrativa dramática para humanizar sus argumentos; aquí, la ausencia de ficción hace que los mensajes se sientan como presentaciones PowerPoint animadas. Incluso documentales más antiguos como Lo and Behold: Reveries of the Connected World (2016) ofrecían mayor profundidad filosófica en temas similares.

El público objetivo parece ser el mismo lector promedio de The Verge: profesionales jóvenes de la tecnología, educadores y curiosos ocasionales. Para estos, la serie funciona como un refrescador de tendencias, pero pocos hallarán aquí ideas que no hayan escuchado antes en podcasts o artículos del medio.

Donde The Future Of realmente falla es al evitar confrontar las contradicciones centrales: si la tecnología está destruyendo empleos, ¿por qué celebrar innovaciones? Si los algoritmos sesgan el peer review académico, ¿qué alternativas existen más allá de «mejor algoritmo»? La serie menciona libros como The Future of Life de Edward O. Wilson o debates sobre «net zero by 2050» de la IEA, pero nunca profundiza en sus implicaciones éticas.

En última instancia, The Future Of es un producto de su tiempo: bien producido, informado y con buenas intenciones, pero demasiado cauteloso para ser transformador.

Etiquetas: , ,

Añádenos en Google

Debate

Hay 2 comentarios.