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Life on Our Planet: recreación histórica sin rigor científico

Alice Lange
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El primer plano de Life on Our Planet (2023) es una vista aérea de un bosque amazónico, donde las copas de los árboles se extienden como un océano verde bajo la luz del sol. De repente, la cámara desciende entre el follaje para revelar criaturas que nunca habrían coexistido con esas plantas en la realidad: dinosaurios herbívoros pastando junto a mamíferos primitivos, mientras aves de colores brillantes revolotean alrededor. Este contraste visual es el núcleo de lo que esta serie documental intenta ser: un puente entre lo antiguo y lo moderno, entre el rigor científico y la espectacularidad cinematográfica.

Creada por un equipo de seis creadores—Patrick Makin, Barny Revill, Adam Chapman, Sophie Lanfear, Gisle Sverdrup, y Nick Shoolingin-Jordan—y producida por Amblin Television y Silverback Films bajo la supervisión ejecutiva de Steven Spielberg, esta miniserie de ocho episodios para Netflix aborda la historia evolutiva de la vida compleja en la Tierra. Narrada por Morgan Freeman, Life on Our Planet busca contar una historia que abarca miles de millones de años, desde los primeros organismos multicelulares hasta las criaturas modernas que pueblan nuestro planeta.

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La serie se estructura en torno a períodos geológicos específicos, cada uno explorado en un episodio. Este enfoque permite profundizar en cambios ecológicos y adaptaciones de especies con cierta detalle. Sin embargo, la ejecución no es uniforme: algunos episodios logran transmitir la maravilla de la evolución sin caer en simplificaciones, mientras que otros reducen complejos procesos biológicos a metáforas deportivas o militares. Jack Seale de The Guardian criticó este último aspecto, señalando que la narración trata «a billones de animales en el mismo grupo biológico como si fueran un ejército o un equipo deportivo disfrutando del éxito juntos». Esta elección narrativa no solo trivializa procesos científicos, sino que también distrae del mensaje central.

Uno de los mayores aciertos de Life on Our Planet es su fusión de imágenes reales y CGI fotorealista. Los segmentos que muestran animales modernos—como elefantes, ballenas o jirafas—contrastan con las recreaciones digitales de sus ancestros prehistóricos, logradas con una calidad técnica que recuerda a Prehistoric Planet (2022). La cinematografía, especialmente en los planos aéreos y submarinos, es impresionante, capturando la escala épica de la evolución. Sin embargo, este enfoque visual no siempre sirve a la narrativa. En ocasiones, la serie se pierde en el espectáculo vacío, priorizando efectos llamativos sobre explicaciones profundas.

La narración de Freeman, aunque icónica, resulta problemática. Su tono grandilocuente—comparando la evolución a una «batalla» o un «triunfo colectivo»—no solo trivializa procesos biológicos complejos, sino que también distrae del mensaje científico. Biológicamente, la serie comete el error recurrente de caer en el adaptationismo, explicando cada rasgo evolutivo como si fuera inevitablemente ventajoso. Este enfoque fue criticado por expertos como Tim Rock y Matthew Wills, quienes señalaron que la serie a veces adopta una visión simplista de la evolución.

A nivel técnico, el sonido merece mención aparte. La banda sonora, aunque efectiva para crear atmósfera, a veces compite con la voz de Freeman en lugar de complementarla. Los efectos de sonido en las secuencias CGI, sin embargo, son impecables, desde los rugidos de dinosaurios hasta el susurro del viento en bosques antiguos.

La originalidad de Life on Our Planet radica en su intento por combinar rigor científico con entretenimiento masivo. La serie aspira a ser un Our Planet (2019) con criaturas extintas, pero carece del enfoque narrativo coherente y la profundidad ecológica de su inspiración. En cambio, se acerca más a Prehistoric Planet, aunque con un alcance temporal mucho más amplio.

En cuanto a su público objetivo, Life on Our Planet parece dirigida tanto a entusiastas de la naturaleza como a espectadores casuales interesados en la historia de la vida en la Tierra. Sin embargo, su tono grandilocuente y su enfoque simplista pueden alienar a los espectadores más exigentes, tanto científicos como no científicos.

En definitiva, Life on Our Planet es una experiencia visualmente deslumbrante que, sin embargo, tropieza en su ejecución. La serie logra momentos de verdadera belleza y asombro, pero su narrativa inconsistente y su enfoque simplista le impiden alcanzar su pleno potencial.

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