Tecnología

Francia ordena migrar 2,5 millones de ordenadores del Estado de Windows a Linux

Susan Hill

Francia ha dado a todos sus ministerios un plazo para presentar un plan formal de eliminación de la dependencia tecnológica no europea. La directiva, emitida por la Dirección Interministerial de lo Digital (DINUM) el 8 de abril de 2026, es la medida de soberanía digital más ambiciosa que cualquier gobierno europeo ha anunciado hasta la fecha. En el centro de todo está una instrucción explícita: reemplazar Windows por Linux en el parque informático completo del Estado francés, que asciende a aproximadamente 2,5 millones de puestos de trabajo.

Esta decisión no surgió de la nada. Francia lleva años construyendo simultáneamente la justificación política, las alternativas técnicas y la voluntad institucional. Lo que cambió en abril de 2026 fue que el argumento de «deberíamos reducir la dependencia» se transformó en obligación. El telón de fondo es la impredecibilidad de la administración Trump hacia los aliados europeos y una reevaluación profunda de lo que significa tener la infraestructura crítica nacional funcionando sobre software cuya política de precios, actualizaciones y decisiones de seguridad está controlada por una empresa extranjera.

La prueba de que puede funcionar

El hecho más importante del anuncio francés —y el que menos encabeza la cobertura— es que esta migración ya se ha hecho, a escala, dentro de Francia, en una de sus instituciones operativamente más exigentes. La Gendarmería Nacional comenzó a migrar sus equipos a un sistema propio basado en Ubuntu llamado GendBuntu a principios de los años 2000. En junio de 2024, GendBuntu funcionaba en 103.164 puestos de trabajo, representando el 97% del parque informático de la fuerza. El resultado financiero es inequívoco: el proyecto ahorra aproximadamente dos millones de euros anuales en licencias y ha reducido el coste total de propiedad en un 40% estimado.

DINUM citó explícitamente a la Gendarmería como modelo de gobernanza para el despliegue nacional. Esa cita tiene importancia. Significa que los responsables de política francesa no están proponiendo un experimento sin contrastar, sino replicar a mayor escala un éxito documentado. El estado alemán de Schleswig-Holstein aporta un segundo caso de referencia: completó cerca del 80% de una migración de 30.000 equipos de Microsoft a Linux a principios de 2026 y registró ahorros de 15 millones de euros en costes de licencias durante ese año. El patrón que ilustran ambos casos es consistente: una migración por fases con gobernanza coherente, funciones de soporte interno y voluntad política sostenida supera sistemáticamente a los intentos de cambiar todo a la vez.

El alcance real de la directiva

El mandato va mucho más allá de los sistemas operativos. Los ministerios deben mapear y reducir dependencias en ocho categorías: puestos de trabajo y SO, herramientas de colaboración y comunicación, antivirus y software de seguridad, plataformas de inteligencia artificial y algorítmica, bases de datos y almacenamiento, virtualización e infraestructura cloud, y equipos de red y telecomunicaciones. La estrategia de sustitución de software para tareas de escritorio cotidianas ya existe en forma de La Suite Numérique — una pila de herramientas soberanas desarrolladas y mantenidas por DINUM, alojadas en servidores de Outscale, filial de Dassault Systèmes, y certificada SecNumCloud por la agencia nacional de ciberseguridad ANSSI. En el momento del anuncio, unos 40.000 empleados públicos ya la utilizaban de forma regular como prueba piloto.

La propia DINUM, con unos 250 agentes, migrará primero sus equipos, estableciendo el modelo antes de que los demás organismos sigan. Cada ministerio restante debe presentar su propio plan de reducción antes del otoño de 2026. Un primer ciclo de «Encuentros Industriales Digitales» está previsto para junio de 2026, donde DINUM pretende formalizar coaliciones público-privadas de apoyo a la transición.

El cálculo político

El ministro David Amiel no empleó lenguaje diplomático en la declaración que acompañó al anuncio. Afirmar que «el Estado ya no puede limitarse a constatar su dependencia, debe romper con ella» y que Francia «debe reducir su dependencia de las herramientas americanas y recuperar el control de su destino digital» fue una declaración política directa, no redacción administrativa. Nombró explícitamente a Estados Unidos como la fuente de la dependencia que Francia se propone cortar.

En enero de 2026, Francia ya había anunciado la sustitución de Microsoft Teams y Zoom por una plataforma de desarrollo propio llamada Visio — construida sobre la herramienta de videoconferencia cifrada de extremo a extremo Jitsi — entre 2,5 millones de funcionarios antes de 2027. La migración de la plataforma de datos sanitarios a infraestructura soberana está también en marcha, con plazo a finales de 2026. La directiva Linux es la pieza más grande del mismo rompecabezas, pero no llegó de manera aislada.

Dónde está justificado el escepticismo

La historia de las migraciones gubernamentales a Linux anunciadas tiene, seamos precisos, un balance desigual. El proyecto LiMux de Múnich —en su momento la migración municipal a Linux más celebrada de Europa— fue revertido en 2017 tras años de problemas de compatibilidad, presión política de Microsoft y la fricción real de gestionar un entorno heterogéneo de software a escala. Ese retroceso fue citado durante años como prueba de que los despliegues gubernamentales de Linux a gran escala eran operativamente impracticables.

El contraargumento que están haciendo los responsables franceses es que el panorama técnico de 2026 es fundamentalmente distinto al de 2017. Los flujos de trabajo basados en navegador han reducido la dependencia de las aplicaciones nativas de Windows. LibreOffice ha madurado considerablemente. La infraestructura cloud subyacente a la mayoría del software empresarial es ahora en gran medida agnóstica respecto a la plataforma. Y los datos operativos de largo plazo de la Gendarmería aportan una prueba de concepto específicamente francesa que la experiencia de Múnich no invalida.

Lo que sigue siendo genuinamente incierto es cómo funcionará la transición en los ministerios con las dependencias de software heredado más especializadas: sistemas de contratación de defensa, plataformas de administración tributaria, herramientas de gestión de expedientes judiciales. El plazo de otoño de 2026 para los planes ministeriales revelará qué instituciones tienen una vía creíble y cuáles aún están trabajando en encontrarla.

La directiva está confirmada y en vigor. Los planes de migración ministeriales deben entregarse antes del otoño de 2026, con la migración de los propios equipos de DINUM ya en marcha.

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