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TechCrunch Disrupt 2026: las mesas redondas, quién las presenta y quién consigue silla

Adrian Kessler
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La promesa de las mesas redondas es la cercanía. Una mesa pequeña, unas cuantas decenas de personas con el mismo problema que tú, preguntas en lugar de diapositivas. El anuncio del programa completo de TechCrunch vende justo eso. Lo que no explica es el mecanismo que determina si podrás participar: el formato funciona con plazas limitadas y la entrada que ya has comprado decide, sin hacer ruido, si siquiera puedes optar a una silla.

Si se lee el programa como un sistema y no como un menú, saltan a la vista tres cosas que el texto promocional nunca explicita. Las entradas más baratas para acceder al recinto no incluyen estas sesiones. Hay pocas sillas para el tamaño de la multitud. Y una parte de las mesas son espacios de pago, integrados en la misma agenda que las demás.

Empecemos por la oferta, porque el programa es realmente potente. Los temas se agrupan en dos grandes líneas. Una es la IA física: Radha Basu, de iMerit, abordará el problema de los datos que subyace a los robots y los sistemas autónomos; Logan Farrell, de Rugged Robotics, y Austin Yount, de Brick & Mortar Ventures, explicarán por qué una demostración de robótica no equivale a un producto; y Jack Hidary, de SandboxAQ, junto con Stacie Calad-Thomson, de Nvidia, hablarán de una IA basada en la física, la química y la biología. La otra línea es el dinero: Alex Li, de MVP Ventures, tratará cómo estructurar una ronda de financiación; Aditi Maliwal, de Upfront Ventures, explicará cómo conseguir el primer cheque de un inversor institucional; y Neil Sequeira, de Defy.vc, defenderá que más capital no siempre es mejor. El software empresarial tiene su propio espacio: Rajeev Singh, consejero delegado de Smartsheet, se preguntará si el SaaS está muerto; Kevin Bai, de Anthropic, hablará de los ingenieros desplegados sobre el terreno; y Ankita Mehta, de Databricks, analizará por qué se estancan los proyectos piloto con agentes. Harrison Rolfes, de PitchBook, firma el título más contundente de la lista: “The $100 Billion Entry Fee: Can Anyone Still Compete in AI?”

Para un fundador, lo más concreto de la lista es quién ocupa las sillas de anfitrión. De las 31 mesas que ha publicado TechCrunch, 14 cuentan entre sus anfitriones con un inversor de capital riesgo, desde Base10 y Upfront hasta Obvious Ventures y 645 Ventures. Una conversación de media hora en una mesa con desconocidos no es una reunión para presentar un proyecto, pero es lo más parecido a pasar un rato en petit comité con un socio de un fondo que el evento ofrece como parte de una entrada estándar.

Y ahí es donde importan las cuentas. Las normas de TechCrunch para quienes moderan las mesas redondas fijan sesiones de 30 minutos, con hasta dos facilitadores, sin diapositivas y un máximo de 40 asistentes. Las 31 mesas, con 40 plazas cada una, suman unas 1.240 sillas, sin contar posibles sesiones repetidas, frente a una asistencia que TechCrunch cifra en más de 10.000 fundadores, inversores y profesionales del sector. Este año las sesiones se celebran en dos espacios dedicados a las mesas redondas; el año pasado, las 29 mesas se repartieron en tres salas. El anuncio no explica cómo se asignan las plazas, así que quien quiera organizar el día en torno a una mesa concreta debería consultar la agenda de Disrupt antes de planificarlo.

Después está la entrada. En la página de entradas de TechCrunch, el Attendee Pass (949 dólares, que sube a 1.049 en taquilla) incluye “Access to all Industry Stages, Breakout Sessions, and Roundtable discussions”; también lo incluyen el Founder (999 dólares) y el Investor (1.099 dólares), así como el Non-Profit Pass, de 399 dólares. El Expo+ Pass (299 dólares) y el Student Pass (349 dólares) no mencionan las mesas redondas entre sus ventajas. El año pasado TechCrunch lo dejó claro: todas las entradas, salvo la Expo+, las incluían. Esa diferencia afecta a quienes tienen menos margen en su presupuesto. Ecosistema Startup señala que hay una entrada Expo+ de 75 dólares para profesionales que hayan perdido su empleo este año y pases Expo+ gratuitos ofrecidos a través de KOTRA a quienes cumplan los requisitos; ambos pertenecen a la categoría cuyas ventajas anunciadas dejan fuera las mesas.

Las mesas patrocinadas son la tercera capa. Cinco de las 31 incluyen un patrocinador: la Bolsa de Nueva York hablará de por qué las startups de tecnología avanzada se están concentrando en El Segundo, junto con Drew Boyles, miembro del concejo municipal; un programa de tarjetas de empresa de Wells Fargo respalda la sesión de Cassie Kozyrkov sobre las decisiones de los fundadores; Twin Peaks Wealth Advisors organiza su propia mesa sobre fiscalidad, periodos de bloqueo y liquidez tras una venta; Silicon Valley Venture abordará cómo conseguir la primera ronda de capital riesgo; y el Sutardja Center de UC Berkeley tratará su ecosistema de startups. Nada de esto vuelve inútiles esas sesiones. Un asesor patrimonial que hable de impuestos tras una venta puede ofrecer justo la conversación que necesita un fundador. Pero sí significa que algunas de las sillas de esas mesas dan a una conversación comercial, y la agenda solo lo indica en letra pequeña. Hay otra mesa, sobre computación cuántica para inversores, cuyos ponentes aún están por anunciar.

La logística es sencilla. Disrupt 2026 se celebra del 13 al 15 de octubre en el Moscone West de San Francisco. El descuento de TechCrunch, de hasta 100 dólares en una entrada y un 50 % en una segunda, estará disponible hasta la apertura de puertas el 13 de octubre. Además, la organización describe el programa como lo que está «actualmente en la agenda», así que las sesiones pueden cambiar.

La mesa redonda es el único formato de Disrupt en el que se supone que quienes asisten llevan la voz cantante. Con 40 sillas por mesa, lo que determinará tus tres días no es qué sesión parece más interesante en la lista. Es qué entrada llevas en el bolsillo y si te permite entrar en la sala.

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