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Borgen – Power & Glory: un thriller político que eleva el conflicto danés a escenario global».

Martin Cid Magazine
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La escena que abre Borgen – Power & Glory es un plano secuencia de Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), ahora Ministra de Asuntos Exteriores, caminando por los pasillos del Ministerio en Copenhague. El sonido de sus tacones resonando en el mármol marca el ritmo implacable de la política que define esta cuarta temporada. Power & Glory es el regreso de una franquicia danesa que ya había demostrado su maestría en el drama político, pero ahora con un conflicto específico: la crisis del petróleo en Groenlandia amenazando con convertirse en un desastre internacional.

Adam Price, creador de la serie, retoma los elementos que hicieron brillante a Borgen: diálogos afilados como cuchillos suecos, personajes complejos y una representación cruda del poder. Price no se conforma con repetir fórmulas; aquí, el conflicto geopolítico de Groenlandia sirve como espejo de las tensiones globales actuales, desde la explotación de recursos hasta la soberanía territorial. La serie mantiene su esencia documentalista, pero ahora con un enfoque más globalizado, alejándose del microcosmos danés para adentrarse en los juegos de poder internacionales.

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Sidse Babett Knudsen repite su papel icónico con una actuación sobria pero intensa, especialmente en escenas donde Nyborg debe negociar entre su conciencia y las exigencias de la política internacional. Knudsen transmite la fatiga de una mujer que ha luchado toda su carrera por mantenerse en la cima, pero ahora se enfrenta a un escenario donde cada decisión puede tener consecuencias devastadoras. Su interpretación es un recordatorio de por qué Borgen siempre ha destacado: los personajes nunca son simplistas, sino figuras tridimensionales con matices y contradicciones.

La química entre Knudsen y Birgitte Hjort Sørensen (Katrine Fønsmark) sigue siendo un punto fuerte, aunque sus interacciones ahora giran más alrededor del periodismo y cómo este puede derribar carreras. La relación entre política y prensa es uno de los temas centrales de la temporada, explorado con una profundidad que recuerda a clásicos como The Newsroom. Sørensen brilla en escenas donde su personaje debe equilibrar lealtades profesionales y personales, especialmente cuando se ve obligada a elegir entre exponer la verdad y proteger a sus seres queridos.

El mayor acierto de Power & Glory es su capacidad para mantener la tensión sin caer en el sensacionalismo. La banda sonora de August Fenger Janson —especialmente el tema principal— añade una capa de urgencia que funciona como un latido constante durante los ocho episodios. Los planos de la ciudad de Copenhague, captados con luz natural y detalles arquitectónicos, refuerzan la atmósfera de una democracia en crisis.

La dirección de Adam Price se complementa con el trabajo de Per Fly, Louise Friedberg y Jesper W. Nielsen, quienes aportan un estilo visual limpio y funcional que prioriza la narrativa sobre el estilo barroco. Los diálogos son rápidos pero nunca confundidos, y las transiciones entre escenas son fluidas, manteniendo un ritmo que recuerda a series como The West Wing pero con un enfoque más europeo.

Sin embargo, no todo es perfecto. La estructura episodística se resiente al intentar condensar una temporada completa en solo ocho capítulos. Algunos arcos argumentales —como el de Asger Holm Kirkegaard (Mikkel Boe Følsgaard)— quedan subdesarrollados, y la resolución de ciertos conflictos parece apresurada, como si los guionistas hubieran priorizado el ritmo sobre la coherencia narrativa. Además, aunque la serie mantiene su esencia, echa en falta la frescura de temporadas anteriores.

La temporada también introduce nuevos personajes, como Angunnguaq Larsen (Jens Enok Berthelsen), un político groenlandés cuya perspectiva añade una capa de complejidad al conflicto. Larsen aporta una voz necesaria, pero su desarrollo se ve limitado por el tiempo reducido de la temporada. Su presencia, sin embargo, es un recordatorio de que Borgen siempre ha sido una serie inclusiva, dispuesta a explorar múltiples perspectivas.

La música de August Fenger Janson merece mención especial. El tema principal, con su combinación de cuerdas y percusión minimalista, captura la esencia de la serie: elegante pero implacable. La banda sonora no solo acompaña las escenas, sino que las eleva, creando un ambiente de tensión constante que mantiene al espectador en vilo.

En comparación con otras series políticas recientes, como Succession o The Crown, Borgen – Power & Glory destaca por su enfoque realista y documentado. Mientras que estas últimas series a menudo caen en el drama familiar o la intriga palaciega, Borgen se centra en los mecanismos reales del poder, mostrando cómo las decisiones políticas afectan a las personas comunes.

La temporada también explora temas como la identidad nacional y la soberanía, especialmente en el contexto de Groenlandia. La serie no toma partido fácilmente; en cambio, presenta múltiples perspectivas, permitiendo al espectador formar su propia opinión. Esta ambigüedad moral es uno de los puntos fuertes de Borgen, ya que refleja la complejidad del mundo real.

El veredicto: Borgen – Power & Glory es un regreso sólido pero no indispensable para quienes ya conocen la franquicia. La serie mantiene su alto nivel de escritura y actuación, pero la reducción en el número de episodios perjudica algunos arcos narrativos.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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