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Obliterated: un caos narrativo sin redención

Alice Lange
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La pantalla se inunda de luces neón, copas que chocan con un clink metálico y risas estridentes: Obliterated (2023) abre con una fiesta en Las Vegas donde un equipo de fuerzas especiales celebra haber desactivado lo que creían era una amenaza nuclear. La escena es un torbellino de música electrónica, cuerpos sudorosos y alcohol derramado, pero también un presagio de los problemas narrativos que vendrán. Los creadores Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald (Cobra Kai) intentan mezclar acción, comedia y drama en esta serie de Netflix, pero el resultado es una experiencia desigual que nunca encuentra su equilibrio.

El equipo central —liderado por Ava Winters (Shelley Hennig), oficial de la CIA— incluye a personajes como Chad McKnight (Nick Zano), un Navy SEAL con problemas de ira, y Angela Gomez (Paola Lázaro), una francotiradora del Cuerpo de Marines que esboza una sonrisa fría pero letal. La química entre ellos es el mayor acierto de la serie, especialmente en los momentos más ligeros. Terrence Terrell como Trunk roba escenas con su humor físico y su presencia carismática, mientras que Paola Lázaro aporta una intensidad palpable cada vez que aparece en pantalla. Sin embargo, estos instantes de brillantez quedan opacados por una estructura narrativa que prioriza el caos sobre la coherencia.

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La premisa —un equipo de élite que debe sobrellevar los efectos de una noche de excesos mientras persigue una verdadera amenaza nuclear— tiene potencial, pero Obliterated nunca logra capitalizarlo. La serie comienza con un ritmo acelerado que promete una experiencia vertiginosa, similar a las películas de acción de los 80 y 90 como The A-Team, pero pronto se estanca en una sucesión de situaciones predecibles y diálogos que no profundizan en los personajes más allá de sus roles estereotípicos. La revelación de que la bomba era falsa y la subsiguiente carrera contra el tiempo carecen del impacto emocional o intelectual que podrían haber tenido.

La dirección de Hurwitz, Schlossberg y Heald es competente, pero carece del estilo distintivo que elevaría Obliterated por encima de otras series de acción-comedia. Las decisiones visuales son seguras: planos amplios para las escenas de fiesta, primeros planos íntimos durante los momentos dramáticos, pero nada que arriesgue o innove en el lenguaje cinematográfico. La fotografía es funcional, con colores saturados que refuerzan la atmósfera de Las Vegas, pero nunca logra destacar por sí misma. La banda sonora, aunque pegajosa, también cae en lo genérico: una mezcla de rock clásico y música electrónica que intenta evocar nostalgia sin lograrlo.

Las actuaciones son otro punto discutible. Shelley Hennig como Ava Winters es sólida, pero su personaje se queda corto en desarrollo. Nick Zano aporta el humor necesario, aunque a veces cae en lo caricaturesco, especialmente en las escenas donde su personaje, Chad McKnight, intenta lidiar con los efectos del alcohol y las drogas. Paola Lázaro destaca por su presencia y habilidad para manejar tanto los momentos cómicos como los dramáticos, pero incluso ella no puede salvar a un guión que prioriza el espectáculo sobre la sustancia.

La serie también tropieza en su intento de explorar temas más profundos, como el trauma post-bélico o las dinámicas de equipo. Estos elementos aparecen esporádicamente, pero nunca se desarrollan lo suficiente para agregar peso emocional a la narrativa. En cambio, Obliterated opta por una fórmula segura: acción rápida, chistes fáciles y situaciones absurdas que, aunque entretenidas en el momento, no dejan una impresión duradera.

El público al que va dirigida la serie es claro: jóvenes adultos que buscan algo rápido y divertido para ver en una noche. No hay pretensiones artísticas ni ambiciones narrativas elevadas, solo un intento de replicar el éxito de series como The Boys o Jack Ryan, pero sin el mismo nivel de profundidad o coherencia. Y aunque hay momentos en los que Obliterated logra entretener —especialmente gracias a las actuaciones de Terrence Terrell y Paola Lázaro—, estos instantes son demasiado escasos para compensar las deficiencias generales.

En resumen, Obliterated es una serie entretenida para una noche de maratón, pero carece de la profundidad y originalidad necesarias para destacar en un mercado saturado.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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