Televisión

Historia de dos ciudades estrena en MGM+: la vuelta de Dickens con Kit Harington

Kit Harington encabeza una miniserie de cuatro episodios que adapta la novela de Dickens sobre la Revolución Francesa, disponible en MGM+ en Estados Unidos y en BBC One en el Reino Unido.
Liv Altman

Historia de dos ciudades ha vuelto a la pantalla, esta vez como una miniserie de cuatro episodios en MGM+ en Estados Unidos y en BBC One en el Reino Unido. Kit Harington encabeza el reparto como Sydney Carton, el brillante y disoluto abogado que es el alma de la novela de Charles Dickens sobre la Revolución Francesa, en un drama de época que reintroduce ante el público de las plataformas una de las historias más adaptadas de la literatura en lengua inglesa.

La serie gira en torno a dos hombres prácticamente idénticos. Carton, el licencioso abogado inglés que encarna Harington, y Charles Darnay, el aristócrata francés exiliado al que da vida François Civil, se enamoran de la misma mujer, Lucie Manette (Mirren Mack). Cuando Lucie descubre que el padre que daba por muerto puede seguir vivo en París, el drama íntimo de tres vidas queda arrastrado por la violencia creciente de la Revolución. Sharon Duncan-Brewster y Guillaume Gallienne completan el reparto principal como Hester Lorry y Alexandre Manette.

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Hay una callada simetría en el lugar donde ha recalado esta historia. La versión cinematográfica de referencia de Historia de dos ciudades sigue siendo la película que el propio MGM produjo en 1935, en la que Ronald Colman dotó a Sydney Carton de una nobleza cansada que ha planeado sobre todas las interpretaciones posteriores. Dirk Bogarde tomó el relevo en una versión británica de 1958, y la BBC montó sus propias adaptaciones televisivas en 1965 y 1980. Cada generación, al parecer, encuentra un nuevo uso para el estudio de Dickens sobre la redención y el sacrificio, y Harington se incorpora ahora a una larga fila de actores que han acompañado a Carton hasta la guillotina.

Esta versión, escrita por Daniel West y dirigida por Richard R. Clark, abraza esa herencia en lugar de huir de ella. West lee la novela a través de sus obsesiones más duraderas —la posibilidad de una segunda vida, el precio del sacrificio y la velocidad con que una sociedad puede volverse contra sí misma— y deja que el espejo que Dickens colocó entre Londres y París cargue con la tensión que él mismo inscribió en el título. Es una coproducción de Federation Studios y BBC Studios con MGM+ Studios, rodada con la escala que exige un París revolucionario y la intimidad que necesita el triángulo central. El pedigree anglofrancés encaja a la perfección con una historia que vive a ambos lados del Canal, y la producción alterna el inglés y el francés para que el exilio de Darnay y el cautiverio de Manette resuenen en su propia lengua, sin reducirlos a un único acento.

Para Harington, Carton es el tipo de papel que premia a un actor conocido sobre todo por un único personaje que definió su carrera. Sydney Carton es el gran retrato dickensiano de un hombre redimido por un acto irreversible, y su pensamiento final —que aquello que va a hacer es mucho más noble que nada de cuanto ha hecho jamás— ha sobrevivido a casi todo lo que lo rodea en el libro. El papel pide a Harington que abandone la armadura de Jon Snow por algo más suelto, más ingenioso y más autocrítico: un hombre que se destruye a sí mismo mucho antes de que el mundo tenga ocasión de hacerlo. Civil, que llega tras una racha de éxitos en el cine francés, aporta a Darnay el contrapeso honesto que la historia necesita, y la Lucie de Mack sostiene el centro emocional en torno al cual orbitan los dos hombres.

La elección de una miniserie de cuatro horas, en lugar de un arco de múltiples temporadas, encaja con el material. Dickens escribió Historia de dos ciudades de forma compacta y con un impulso narrativo constante —una de sus novelas más breves y mejor construidas—, y la condensación mantiene la adaptación fiel a ese ritmo. Los episodios se emiten semanalmente: la serie arrancó el 6 de septiembre de 2026 y continúa los días 13, 20 y 27 de septiembre, con MGM+ en Estados Unidos y BBC One en el Reino Unido.

Lo que esta nueva versión tiene que demostrar no es tanto su fidelidad como su temperatura emocional. La película de 1935 se recuerda por la contención de Colman, por un acto final que arranca las lágrimas sin mendicarlas. Las adaptaciones posteriores han tendido a modernizar la política, subrayando a la muchedumbre y la maquinaria del Terror; el guion de West, según lo visto hasta ahora, aspira tanto al dolor privado como al espanto público, a una Revolución sentida como clima más que como lección. Si logra superar el listón que fijaron sus predecesoras se dirimirá en cuatro domingos, pero el material de partida pocas veces ha fallado a ninguna producción. Ayuda que el reparto esquive la trampa habitual del papel doble: al confiar Carton y Darnay a dos actores distintos en lugar de a uno en doble papel, la serie permite que el parecido sea cosa del destino y no del artificio, y deja libre a Harington para construir un Carton que no es el espejo de nadie más que de sí mismo.

Ahí reside la fuerza duradera de Historia de dos ciudades. Siglo y medio después, su pacto central —una vida entregada para que otra pueda continuar— sigue siendo el mecanismo más limpio que Dickens construyó jamás. Un reparto tan sólido y un metraje tan disciplinado le dan a la historia el espacio que necesita para funcionar como fue concebida. Para MGM+, volver a una propiedad que el estudio contribuyó a definir es un movimiento de programación muy calculado; para la BBC, es una nueva entrega de una larga tradición de llevar a Dickens a la televisión británica. Para el espectador, es una de esas raras piezas de época que llega a la pantalla sabiendo exactamente para qué sirve.

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