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How to Become a Cult Leader: humor satírico que no justifica su crudeza

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La voz de Peter Dinklage resonando sobre imágenes de archivo de Charles Manson predicando a sus seguidores es, sin duda, una de las escenas más impactantes de How to Become a Cult Leader. La serie documental de Netflix, estrenada el 28 de julio de 2023, se presenta como un manual satírico para aspirantes a líderes de culto, desglosando los seis pasos esenciales que estos manipuladores utilizan para controlar mentes, cuerpos y almas. Sin embargo, detrás de su tono mordaz y su formato irreverente, la serie lucha por encontrar un equilibrio entre el humor negro y el peso emocional de las historias reales que cuenta.

¿Qué es?

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Dirigida con un estilo que recuerda a How to Become a Tyrant (2021), esta docuserie de seis episodios analiza el ascenso de algunos de los líderes de culto más notorios de la historia: Charles Manson, Jim Jones, Jaime Gomez, Marshall Applewhite, Shoko Asahara y Sun Myung Moon. Cada episodio se centra en uno de estos figuras, destacando una «regla» clave para construir un culto exitoso. La premisa es audaz: presentar las tácticas de manipulación como si fueran lecciones prácticas, con Peter Dinklage como guía narrativo que oscila entre lo sarcástico y lo siniestro.

¿Qué funciona?

El mayor acierto de la serie es su capacidad para contrastar el tono ligero del humor negro con la crudeza de los hechos. Por ejemplo, cuando Dinklage explica cómo Jim Jones «creció su rebaño» mediante tácticas de reclutamiento basadas en la vulnerabilidad emocional, el contraste entre su voz serena y las imágenes de archivo de los miembros del Templo del Pueblo es impactante. Este enfoque permite que el espectador reflexione sobre la psicología detrás de estos movimientos, sin caer en la glorificación.

Otro punto fuerte es la inclusión de cultos menos conocidos, como el de Jaime Gomez, líder de Buddhafield, y la representación diversa de víctimas. Según un artículo del Parents’ Guide & TV Review, algunos cultos se enfocaron en reclutar a individuos negros o asiáticos, lo que añade una capa de relevancia social a la serie. Además, Dinklage brilla como narrador, aportando una voz autoritaria pero con un toque de humor negro que mantiene el interés incluso en los momentos más oscuros.

¿Qué falla?

Sin embargo, el mayor problema de How to Become a Cult Leader es su tono inconsistente. Richard Roeper, del Chicago Sun-Times, señala que la mezcla entre el humor irreverente y las imágenes documentales brutales resulta a menudo «tone-deaf». La serie intenta satirizar sin caer en la glorificación, pero el resultado es un enfoque que oscila entre lo ingenioso y lo superficial. Por ejemplo, cuando menciona cómo Shoko Asahara utilizaba los medios para cultivar una imagen piadosa, la narración parece más interesada en destacar la ironía que en explorar las consecuencias de sus acciones.

Además, la serie adolece de una falta de profundidad temática. Bexy Cameron, exmiembro de un culto y columnista de Glamour, critica que la serie pasa por alto el núcleo del problema: el control coercitivo y la estructura patriarcal que sustenta estos grupos. Cameron argumenta que «sin el control coercitivo, un culto es solo un conjunto de creencias», lo que sugiere que la serie podría haber profundizado más en los mecanismos psicológicos detrás de la manipulación.

Otro punto débil es la falta de un mensaje claro o un llamado a la acción. The Hollywood Reporter critica que el último episodio no ofrece recursos sobre redes de conciencia de cultos o organizaciones de desprogramación, dejando al espectador con una sensación de vacío. La serie podría haber profundizado en cómo estas tácticas se aplican en contextos modernos, como las redes sociales o los movimientos políticos, pero se queda en la superficie.

A quién va dirigida

How to Become a Cult Leader está claramente dirigida a un público interesado en el true crime y los documentales de investigación. Sin embargo, su tono satírico puede alienar a algunos espectadores que buscan un enfoque más serio sobre el tema. La serie también apela a quienes disfrutan del humor negro y la ironía, pero corre el riesgo de resultar superficial para aquellos que esperan una exploración más profunda de las dinámicas de poder dentro de los cultos.

Comparación con obras similares

Comparada con How to Become a Tyrant, su predecesora en tono y estilo, How to Become a Cult Leader no alcanza el mismo nivel de cohesión. Mientras que Tyrant lograba equilibrar el humor con un análisis más profundo de las tácticas de manipulación política, esta serie se queda en la superficie. Además, series como Deadly Devotion (2013) y Nostradamus Effect (2009), mencionadas en los artículos de referencia, ofrecen una mirada más detallada y menos satírica sobre los cultos.

Veredicto

En definitiva, How to Become a Cult Leader es una serie con buenas intenciones y momentos memorables, pero que se pierde en su propio tono. La mezcla de humor y horror no siempre funciona, y la falta de un mensaje claro o recursos adicionales para el espectador la deja incompleta.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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