Televisión

Criminal Minds vuelve a Paramount+ con Joe Mantegna al frente de la temporada 19

El David Rossi de Joe Mantegna sostiene una BAU más afilada mientras la franquicia de Jeff Davis prolonga su etapa Evolution en Paramount+
Martha O'Hara

Criminal Minds vuelve a Paramount+ con la versión de sí misma que la franquicia lleva calibrando desde que se cerró el capítulo de la emisión en CBS: más afilada, más dura, anclada en David Rossi y dispuesta a dejar que los actores con más años en pantalla sostengan la habitación. La temporada 19 aterriza en la plataforma con el perfilador fundador de la BAU que interpreta Joe Mantegna otra vez como gravedad del equipo, el agente sénior al que se acude cuando un expediente de gama media se tuerce hacia algo peor. La franquicia de Jeff Davis estrena así su tercer tramo en Paramount+ como hogar de streaming de la Unidad de Análisis de Conducta y como el procedimental veterano más visto que sigue en producción activa.

El reinicio Evolution restableció las reglas del juego cuando la serie dejó CBS. Los episodios dejaron de ser casos cerrados por semana y empezaron a encadenarse en arcos de temporada; el recuento de víctimas volvió a ser personal; los adversarios de la BAU se hicieron más difíciles de archivar y más difíciles de soltar. La temporada 19 hereda todo eso. Rossi pasó parte del arco anterior fuera de la unidad y regresa este año para anclar a un equipo cuya forma interna se ha barajado dos veces. La decisión de casting es la historia del lugar donde la serie vive ahora.

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Alrededor de Mantegna, el núcleo de reparto que construyó la audiencia de dos décadas regresa intacto. Paget Brewster interpreta a Emily Prentiss, la jefa de unidad cuya autoridad pone a prueba la nueva temporada. Adam Rodriguez es Luke Alvez, el operativo de campo cuyos instintos de persecución los guionistas han usado para empujar al equipo cerca del límite. A.J. Cook vuelve como Jennifer Jareau, la enlace con prensa cuya memoria institucional es anterior a cualquier reestructuración Evolution. Kirsten Vangsness encarna a Penelope Garcia, la firma de un solo personaje más persistente de la franquicia y la última fuente fiable de calidez de la sala. La forma de la temporada 19 es la forma de ese núcleo de cinco resolviendo casos que la temporada anterior dejó abiertos.

Jeff Davis creó la serie en 2005 y lleva el crédito de origen a lo largo de diecinueve temporadas, trescientos sesenta y cuatro episodios y la transición entre dos economías televisivas completamente distintas. La etapa original en CBS producía procedimentales al ritmo de más de veinte episodios anuales, de cámara única y autocontenidos. La etapa Evolution en Paramount+ recortó el pedido, cambió el cierre semanal por la cohesión por arco y dejó que la sala de guion trabajara con el pulso que el lado streaming de la plataforma espera. Erica Messer ha dirigido la sala en las dos etapas; su productora figura entre las compañías acreditadas, en señal de continuidad entre lo que la serie fue y lo que está siendo.

El argumento que la etapa Evolution sostiene, y que la temporada 19 hereda, es que la BAU funciona mejor cuando sus adversarios no son acertijos de un solo episodio sino amenazas lentas y ramificadas que la unidad no puede cerrar antes de los créditos. La nueva temporada vuelve a ese registro. Casos heredados del arco anterior siguen abiertos; los personajes cargan pérdidas; la sala se lee como un equipo que lleva tanto tiempo haciendo esto que el trabajo ya no es rutinario en ningún sentido del que Garcia pudiera reírse. La serie ha dejado de fingir que la carga de la unidad es solo profesional. El desgaste está escrito en la forma.

Esa apuesta importa para Paramount+ en particular. El catálogo de ficción de la plataforma se apoya con fuerza en propiedad intelectual heredada de CBS — derivados de NCIS, Star Trek, franquicias del entorno Yellowstone — y Criminal Minds es el caso de prueba de si un procedimental insignia puede sobrevivir a un trasplante a streaming sin perder su base. Las temporadas Evolution anteriores respondieron que sí: los suscriptores se quedaron, la audiencia se ensanchó y la serie se convirtió en uno de los procedimentales ancla de la plataforma en la era posterior a la emisión en CBS. La temporada 19 tiene que mantener la línea.

El patrón de estreno es semanal, no atracón. Los nuevos episodios siguen el ritmo Evolution del streamer y mantienen la temporada en conversación durante unos dos meses en lugar de colapsarla en un solo fin de semana. Para una serie cuya audiencia lleva veinte años dejando entrar a la BAU en su salón, el semanal es la elección de distribución más honesta: deja que la unidad acumule casos como los acumula una investigación real y evita que los compases más callados del reparto se pierdan en un ciclo de visionado seguido.

El registro Crime/Drama/Mystery sobre el que se construyó la franquicia permanece intacto bajo la calificación TV-MA que las temporadas Evolution desbloquearon. El lenguaje sin censura y la violencia en pantalla que la versión de emisión no permitía forman ahora parte de la caja de herramientas; el equipo de guion ha usado ese margen para empujar los peores casos de la unidad más allá del punto en el que el corte de CBS se habría detenido. La temporada 19 parece dispuesta a seguir empujando. Los episodios que muestra el trailer están más cerca del tono prestigio de final de etapa que del modo procedimental de caballo de batalla.

Veintiún años son suficientes para que la mayoría de las series o se osifican o evolucionan. Criminal Minds eligió lo segundo, conservó a los actores que la construyeron y reconstruyó la forma a su alrededor. La temporada 19 es lo que parece esa decisión al final de dos décadas, y la unidad, por todas las señales visibles, sigue moviéndose.

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