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Shelter: misterio adolescente con falta de coherencia narrativa

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La lluvia cae a cántaros sobre Kasselton, Nueva Jersey, mientras Mickey Bolitar (Jaden Michael), con los ojos hinchados y la ropa arrugada, mira fijamente el ataúd de su padre. Es una imagen poderosa que abría Harlan Coben’s Shelter, prometiéndonos un drama adolescente oscuro, pero lo que sigue es una mezcla desconcertante de misterio juvenil y thriller adulto.

La serie, estrenada en 2023 en Amazon Prime Video, se basa en la primera novela de Harlan Coben para jóvenes adultos. Mickey Bolitar, tras perder a su padre en circunstancias sospechosas, se muda con su tía Shira (Constance Zimmer) a un suburbio que parece sacado de una postal. Pero bajo esa fachada idílica hay algo podrido: cuando otra estudiante desaparece, Mickey y sus nuevos amigos Spoon (Adrian Greensmith) y Ema (Abby Corrigan) se ven arrastrados a un laberinto de secretos que se remonta a décadas atrás.

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La premisa tiene peso: es el clásico relato del outsider que descubre los horrores ocultos tras la fachada de una comunidad cerrada. Pero donde Shelter tropieza es en su ejecución. El piloto, dirigido por Patricia Cardoso y escrito por Harlan Coben junto a su hija Charlotte, establece un tono intrigante: planos largos de los suburbios desiertos, primeros planos íntimos de Mickey llorando en la ducha, una banda sonora que oscila entre lo melancólico y lo inquietante. Pero a medida que avanza la temporada, el enfoque se difumina.

El mayor problema es su identidad dividida. La serie quiere ser un thriller adolescente al estilo Scooby-Doo, con sus tres protagonistas resiguiendo pistas como detectives aficionados. Pero también aspira a ser un drama oscuro para adultos, repleto de conspiraciones políticas, corrupción policial y violencia gráfica. Esta dualidad tonally es su mayor debilidad. Cuando Mickey y sus amigos se meten en problemas, la serie no sabe si jugar con el humor ingenuo o sumirse en el terror real.

La dirección es otro punto flaco. Cardoso hace un trabajo sólido en los momentos íntimos —como cuando Mickey descubre fotos comprometedoras de su padre—, pero cuando la acción escala (literalmente, en una escena de persecución por techos), la cámara se vuelve torpe. Hay secuencias confusas donde no queda claro qué está pasando, y otras que parecen sacadas de un episodio cualquiera de Pretty Little Liars. El montaje, atribuido a varios editores no acreditados, sufre del mismo mal: a veces es efectivo (como en el flashback inicial de la muerte del padre), pero otras veces se siente precipitado o desorganizado.

Sin embargo, hay momentos brillantes. La dinámica entre los tres protagonistas funciona. Jaden Michael, que ya había destacado en The New Edition Story, transmite bien la rabia y la vulnerabilidad de Mickey. Adrian Greensmith roba escenas como Spoon, el mejor amigo sarcástico pero leal; su química con Abby Corrigan (Ema) es auténtica. Y Constance Zimmer aporta profundidad al rol secundario de Shira Bolitar, mostrando cómo el dolor de perder a un hermano se entrelaza con la necesidad de proteger a su sobrino.

El guión también tiene aciertos. Los diálogos entre Mickey y Spoon son especialmente memorables, llenos de chistes secos que alivianan la tensión. Y hay escenas bien construidas, como cuando los adolescentes descubren una red de cámaras ocultas en su escuela, un giro que añade un nivel de paranoia interesante. Pero luego están las decisiones discutibles: personajes secundarios introducidos sin propósito (como el misterioso «Sunglasses Man»), tramas que se abandonan abruptamente (¿qué pasó con la madre de Mickey?), y revelaciones que parecen sacadas de una novela barata.

La serie también sufre por su comparación inevitable con otros trabajos de Coben. The Stranger o Safe, ambas adaptaciones suyas para Netflix, manejaron mejor el equilibrio entre misterio y drama familiar. Incluso series como Outer Range (también en Prime Video) demostraron cómo explorar secretos familiares en una comunidad cerrada sin caer en exceso de complicación.

El público objetivo es otro tema. Aunque está basada en una novela juvenil, Shelter parece dirigida a adultos jóvenes nostálgicos de los thrillers adolescentes de los 2000. Hay referencias a bandas como Blink-182 y escenas que rinden homenaje al cine de misterio clásico, pero también hay violencia y temas maduros (tráfico sexual, corrupción política) que pueden ser demasiado intensos para el público al que teoricamente apunta.

Donde la serie destaca es en su capacidad para entretener. A pesar de sus fallos, hay un sentido de diversión contagioso en las escenas de misterio, especialmente cuando el trío de protagonistas se embarca en sus propias investigaciones amateur. La banda sonora, con canciones como «I’m Like a Lawyer» de Fall Out Boy, añade un toque nostálgico que engancha.

Pero estos momentos están demasiado dispersos entre tramas secundarias que no añaden nada sustancial a la narrativa principal.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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