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Secretos del deporte (Reino Unido): Jamie Vardy y la pulsera del 2007

Jack T. Taylor

El Sheffield Wednesday descartó a Jamie Vardy a los dieciséis años por considerarlo demasiado bajo, y durante los seis años siguientes el delantero combinó turnos de doce horas en una fábrica de Sheffield —donde fabricaba férulas médicas de fibra de carbono— con goles en categorías amateurs por treinta libras semanales. En 2007, una condena por agresión le obligó a llevar una pulsera electrónica en el tobillo durante seis meses y a abandonar los partidos del Stocksbridge Park Steels antes de las seis de la tarde, hora de su toque de queda. Diez años después de aquel verano de fábrica, ficha y pulsera, fichaba por el Leicester City desde el fútbol no profesional inglés. Esa carrera, que reconstruye el nuevo documental sobre él, ya no es posible en 2026.

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Una vía cerrada por diseño

La tentación es leer la historia tal y como la prensa británica la ha vendido siempre: del barro al estrellato, contra todo pronóstico, un cuento de hadas que el fútbol inglés todavía produciría. Las imágenes de archivo de Vardy marcando volea tras volea en el Stocksbridge Park Steels, en el FC Halifax Town y en el Fleetwood Town —los tres clubes no profesionales por los que pasó entre 2007 y 2012— inclinan al espectador hacia ese marco, igual que lo hace la cuota de 5.000 a 1 que pagaba el título de la Premier League del Leicester en la temporada 2015-16, repetida en el documental como un estribillo. Pero la cifra que conviene constatar, más que cinco mil a uno, es veinticinco: la edad de Vardy cuando se profesionalizó por completo, tras su fichaje por un millón de libras al Leicester en mayo de 2012, una cifra récord para un futbolista procedente del fútbol no profesional. A los veinticinco, el sistema actual de canteras inglesas hace tiempo que descartó al jugador. La ruta que recorrió Vardy —Stocksbridge en la octava categoría inglesa, Halifax, Fleetwood y de ahí al Leicester en la Championship— no se cerró por accidente.

La cerró deliberadamente un sistema financiado por la Premier League que decidió, en algún momento de las últimas dos décadas, que el talento es identificable a los ocho años, que el reclutamiento prepuberal es fiable, y que cualquiera que no haya entrado en una academia de Categoría Uno antes de los dieciséis ya no es estructuralmente un candidato. La carrera de Vardy, leída a tenor de esos parámetros, es el informe de un superviviente de una economía futbolística que ya no existe. Las cuotas de entrada a las canteras de élite seleccionan ahora por capacidad económica familiar; el control que ejercen las agencias sobre menores de doce años filtra el talento por viabilidad comercial antes que por mérito deportivo; y los pagos compensatorios de la Premier League, diseñados originalmente para amortiguar el descenso, han convertido la diferencia con la EFL en un acantilado estructural. El espectador que ve a Vardy correr por las bandas del Stocksbridge no está viendo una promesa: está viendo un fósil.

Jesse Vile y la gramática ‘Untold’

La elección de Jesse Vile como director no es neutra y conviene tenerla presente. El cineasta estadounidense afincado en Londres dirigió ‘The Prince of Pennsylvania’ para la serie 30 for 30 de ESPN —el caso de John du Pont y el equipo de lucha de Foxcatcher—, las series ‘Captive’ y ‘The Ripper’ para Netflix, ‘This is Football’ para Amazon y, más recientemente, ‘The Diamond Heist’ producida por Guy Ritchie. Vile lleva una década contando historias en las que el sujeto se sitúa en ángulo equivocado respecto a un sistema, y en las que la cámara se interroga sobre lo que realmente está haciendo la institución que rodea al sujeto. La gramática habitual de la franquicia ‘Untold’ encaja con esa mirada: sin narrador en off, sin musicalización orquestal, entrevistas a cámara cortadas en seco contra el material de archivo. La pregunta, en este capítulo, nunca fue si Vardy podía sostener una pantalla durante noventa minutos —la velocidad, el desmarque al espacio, la vida en la línea del fuera de juego están todos en los planos—. La pregunta era si Vile estaba dispuesto a poner de manifiesto qué perdió el fútbol inglés cuando eligió las canteras por encima de la pirámide no profesional.

La decisión de hilar a «The Inbetweeners» —el grupo de amigos de Sheffield al que pertenece Vardy, nombrado explícitamente en la película— junto a su mujer Rebekah Vardy como hilo conductor real, en lugar de entregarle el arco estructural a entrenadores como Nigel Pearson o Claudio Ranieri, responde a esa pregunta editorialmente. Quien se pregunta qué hace un sistema no entrevista primero a sus gestores. La decisión de cuadro es la decisión de tesis.

Rebekah Vardy y la doble vara mediática

El anclaje de clase se aprieta cuando ‘Secretos del deporte (Reino Unido): Jamie Vardy’ mantiene a Rebekah Vardy en cuadro. La misma maquinaria mediática que construyó el relato del «chico que lo consiguió» alrededor de su marido construyó el espectáculo de WAGatha Christie —el pleito por filtraciones que enfrentó a Rebekah Vardy con Coleen Rooney y que culminó en juicio en 2022— a su alrededor, en muchas ocasiones en la misma quincena, en el mismo periódico, sobre la misma alfombra de portada y contraportada. La lectura estructural no es simplemente que un jugador rompió las probabilidades. Es que la cultura futbolística inglesa y la cultura tabloide inglesa saben con precisión qué historia de clase trabajadora romantizar y cuál castigar, y aplican ambos tratamientos dentro de la misma familia con frecuencia. La voluntad del documental de darle a Rebekah tiempo de cámara sin convertirla en chiste es la decisión que distingue al filme de un retrato celebratorio.

Una audiencia de 2026 llega al filme tras quince años de inflación de cuotas en canteras, de control férreo de agentes sobre menores de doce años y de pagos compensatorios que ensanchan la brecha entre la Premier League y la EFL hasta convertirla en un precipicio. Esto importa porque la historia que vende Netflix con este documental —la del último ‘lad’ de fábrica que llegó a la cima— es, leída con rigor, la historia del último lad de fábrica que pudo llegar. La industria que la produce y la difunde es la misma industria que cerró la puerta detrás de él.

La pregunta que el documental no contesta

La pregunta que ‘Secretos del deporte (Reino Unido): Jamie Vardy’ no responde, y no pretende responder, es si el fútbol inglés en 2026 todavía puede producir un Vardy. O si, por el contrario, el chico de Sheffield rechazado por el club de su infancia que marcaba goles en un campo de la octava categoría por treinta libras semanales mientras hacía turnos de fábrica con una pulsera electrónica en el tobillo, ya no es una posibilidad sino una pieza de museo. El título a 5.000 contra 1 ocurrió una vez. El camino que llevó hasta él, en silencio y por diseño, está bloqueado a sus espaldas.

Untold UK: Jamie Vardy
Untold UK: Jamie Vardy. Jamie Vardy, Rebekah Vardy, in Untold UK: Jamie Vardy. Cr. Courtesy of Tom Cockram/Netflix © 2026

‘Secretos del deporte (Reino Unido): Jamie Vardy’ se estrena en Netflix el 12 de mayo de 2026 como primer capítulo de la antología de tres entregas ‘Secretos del deporte (Reino Unido)’, que continúa semanalmente con la entrega sobre el Milagro de Estambul del Liverpool en la final de la Champions League de 2005 y la entrega sobre Vinnie Jones. La dirección corre a cargo de Jesse Vile, con producción de Orchard Studios y Revue Studios, edición de Kevin Konak, fotografía de Tim Cragg y Tom Elliott y música de David Schweitzer. La película presenta a Jamie Vardy, a su mujer Rebekah Vardy y al grupo de amigos de Sheffield apodado The Inbetweeners, junto con antiguos compañeros y entrenadores de los trece años de Vardy en el Leicester City, ciclo que cerró en abril de 2025 tras quinientos partidos y doscientos goles.

Es la primera expansión internacional de la franquicia ‘Untold’, que desde 2021 es el catálogo de documentales deportivos más constante de Netflix, construido hasta ahora desde Estados Unidos. La elección de Vardy como protagonista del primer capítulo unipersonal de la edición británica —por encima de una estrella en activo de la Premier League, un retrato táctico o una biografía del fútbol femenino— da cuenta de qué historia cree Netflix que el público británico verá primero en el servicio, y de qué tipo de relato deportivo está dispuesta la plataforma a producir en serie si la apuesta sale bien.

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