Análisis

Real Madrid pagó a Mbappé lo que le niega a Vinicius Junior

Molly Se-kyung

Cuando el partido de Liga de Campeones ante el Benfica se detuvo diez minutos, lo que había comenzado como una celebración de gol se convirtió en otra cosa. La activación del protocolo antirracismo de la UEFA, la acusación de abuso racial contra un centrocampista adversario, el debate sobre quién dijo qué y quién tapaba la boca con la camiseta: todo ello desencadenó una investigación oficial, un debate mundial sobre cómo gestiona el fútbol el racismo en tiempo real y, finalmente, una propuesta de norma FIFA que lleva el nombre del propio Vinicius Junior. Brasil aprobó la Ley Vinicius, legislación nacional que establece procedimientos para responder al racismo en espacios deportivos. Un jugador cedió su nombre a una normativa global.

Meses después, Vinicius Junior sigue sin contrato renovado con el Real Madrid.

La relación entre esos dos hechos no es accidental. Después de ocho años en los que el club colocó a Vinicius en el centro de su discurso antirracista —comunicados institucionales, activaciones de protocolos, acciones legales emprendidas en su nombre, declaraciones de solidaridad cada vez que una afición le dirigía insultos racistas— el Real Madrid afronta ahora una negociación cuyo eje central es una prima de renovación que concedió a Kylian Mbappé y que se niega a ofrecer a Vinicius Junior. Según informa ESPN, las conversaciones llevan paralizadas entre diez y diecisiete meses. Sports Illustrated ha publicado que el club fijó como plazo el fin del Mundial para reanudar las negociaciones. Ese plazo ya ha pasado.

La comparación con Mbappé no es un detalle anecdótico. Es el argumento central.

Cuando el Real Madrid fichó a Kylian Mbappé, rompió una de sus propias políticas financieras históricas. Ofreció una prima de renovación —un pago inicial por firmar— que nunca antes había concedido a ningún jugador. El salario de Mbappé fue diseñado para convertirle en el mejor pagado de la plantilla, en torno a 30 millones de euros anuales según ESPN. Vinicius Junior ha pedido un paquete comparable. La posición del club, según recoge Goal.com, es que no replicará los términos de Mbappé para ningún otro jugador.

Ese argumento del precedente sería más sólido si Mbappé y Vinicius hubieran llegado al club desde posiciones equivalentes. No fue así. Mbappé negoció con el PSG en llamas, con pretendientes rondando y con una saga pública que le proporcionó una palanca que los clubes acaban pagando. Vinicius pasó esos mismos años en el Madrid. Ganó. Se quedó. Aguantó los insultos racistas en el Mestalla —un episodio que derivó en las primeras penas de cárcel de la historia del fútbol español por racismo en estadios— y no convirtió esa lealtad institucional en un ultimátum. Simplemente pidió ser valorado.

El caso para la posición del Real Madrid existe. Desde las dificultades económicas de la era Galácticos, el club ha desarrollado uno de los marcos salariales más disciplinados del fútbol europeo. La preocupación por crear una categoría de retribución que todos los grandes de la plantilla reclamarán después es una gobernanza legítima. Florentino Pérez ha apostado su capital reputacional por la contención salarial y, en buena medida, ha tenido razón.

Y sin embargo. La forma específica de esa contención —una prima concedida al jugador que hizo que el club negociara con más fuerza para conseguirle, negada al jugador que entregó su lealtad de forma gratuita durante años de abuso documentado— no es una coincidencia que el análisis serio pueda tratar como neutral. Su nombre figura en una ley brasileña. Su nombre está ligado a una propuesta normativa de la FIFA. La pregunta que plantea esta negociación es si esa simbolización fue entendida en algún momento por la institución que la promovió como algo que tendría alguna dimensión financiera, o si la solidaridad antirracista, en su límite superior, siempre significó honorarios de abogados y comunicados de prensa.

Arabia Saudí ofrece el espejo que refleja esta contradicción. El presidente del Al-Hilal confirmó públicamente que el club irá a por Vinicius si está disponible. Una oferta que incluía presuntamente hasta 350 millones de euros anuales fue descrita por Goal.com como ya caducada. Lo que sigue siendo cierto es que los clubes más ricos de la liga de más rápido crecimiento del mundo consideran a Vinicius Junior bastante más valioso de lo que el Real Madrid propone pagar. Esa señal de mercado no es abstracta.

Si se marcha del Bernabéu a coste cero, la prensa lo llamará conflicto contractual. Será exacto. No será completo.

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