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Bandit: un homenaje sin alma a los clichés del género

Martin Cid
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Recuerda la escena inicial de Bandit: Josh Duhamel saliendo de una prisión de Michigan con esa sonrisa arrogante, como si el mundo fuera su próximo botín. La cámara lo sigue con admiración, casi como un héroe en lugar de un criminal. Es ese momento el que define el tono de toda la película: un thriller criminal que quiere ser un homenaje a los clásicos del género, pero que termina atrapado entre la nostalgia y la falta de originalidad.

Dirigida por Allan Ungar, Bandit (2022) se basa en la historia real de Gilbert Galvan Jr., también conocido como «The Flying Bandit», quien robó 59 bancos y joyerías en Canadá. La premisa es prometedora: un ladrón carismático que escapa de la prisión, asume una nueva identidad y desafía a las autoridades con una serie de robos audaces. Sin embargo, la película no logra elevarse por encima de los clichés del género.

El mayor acierto de Bandit es su ritmo. Las escenas de los robos están bien coreografiadas, con planos dinámicos que capturan la tensión y la audacia del protagonista. Ungar demuestra un buen ojo para las secuencias de acción, utilizando ángulos amplios y cortes rápidos para mantener al espectador en el borde de su asiento. La dirección de fotografía, aunque no innovadora, cumple su función: los paisajes canadienses y los interiores de los bancos de los años 70 están bien recreados, sumergiendo al espectador en la época.

Josh Duhamel, como Gilbert Galvan Jr., brinda un desempeño sólido. Su interpretación es carismática, pero carece de matices. Duhamel oscila entre el arrepentimiento y la arrogancia sin convicción, como si el guión no supiera qué hacer con él. Hay momentos en los que su personaje parece genuino, especialmente cuando interactúa con otros criminales o cuando reflexiona sobre su pasado, pero estos instantes son demasiado escasos. El mayor problema de Duhamel es que su interpretación no evoluciona; sigue siendo el mismo personaje desde la primera hasta la última escena.

Elisha Cuthbert, como Andrea, el interés romántico de Gilbert, aporta poco más que un rostro bonito. Su relación con Duhamel parece forzada, escrita para justificar escenas de drama emocional en medio del caos. Cuthbert tiene algunos momentos memorables, especialmente cuando confronta a Duhamel con una mezcla de amor y desdén, pero su personaje carece de profundidad. La química entre los dos protagonistas es inexistente, lo que hace que sus escenas románticas sean difíciles de creer.

Mel Gibson aparece brevemente como Tommy, un contacto clave en la red criminal de Gilbert. Su participación es tan breve que apenas deja huella. Gibson tiene un par de líneas memorables y una presencia imponente, pero su papel no añade nada sustancial a la trama. Nestor Carbonell, como Snydes, el líder del equipo de caza, tiene momentos memorables, especialmente cuando confronta a Duhamel con una mezcla de respeto y desdén. Carbonell brinda un desempeño sólido, aunque su personaje también adolece de falta de desarrollo.

El mayor error de Bandit es su estructura narrativa. La película salta entre flashbacks y la trama principal sin cohesionar las dos líneas temporales de manera efectiva. Hay escenas redundantes, como múltiples discursos sobre «la libertad» o «el sistema», que ralentizan el ritmo en lugar de profundizar en los personajes. La película intenta ser un homenaje a las películas de robos clásicas, pero se queda corta. Carece del estilo visual audaz de Heat o la profundidad psicológica de The Town.

La banda sonora, aunque funcional, no destaca. Los temas elegidos para las persecuciones y robos son genéricos, como si la producción hubiera optado por lo seguro antes que por algo memorable. El diseño de producción, sin embargo, merece mención: los interiores de los bancos y joyerías de los 70 están recreados con detalle, sumergiendo al espectador en la época.

Bandit intenta ser un homenaje a las películas de robos clásicas, pero se queda corto. Carece del estilo visual audaz de Heat o la profundidad psicológica de The Town. La película no logra definir su tono: a veces parece una comedia ligera, otras un drama emocional y, en otros momentos, un thriller de acción. Esta falta de coherencia narrativa es su mayor defecto.

La dirección de Allan Ungar es competente, pero carece de visión. Hay momentos en los que la cámara se mueve con elegancia, especialmente durante las escenas de los robos, pero en otros instantes parece perdida, como si no supiera qué enfocar. La edición también adolece de problemas: hay cortes abruptos y transiciones forzadas que rompen el ritmo de la película.

El tema central de Bandit es la libertad, pero la película no explora este concepto con la profundidad necesaria. Gilbert Galvan Jr. roba bancos porque quiere ser libre, pero la película nunca cuestiona si sus acciones son justificables o si realmente está buscando la libertad o simplemente huyendo de sus problemas. La falta de desarrollo de los personajes y la trama superficial impiden que el espectador se conecte emocionalmente con la historia.

Bandit es una película dirigida a los fans del género criminal, aquellos que disfrutan de las escenas de acción y los robos audaces. Sin embargo, incluso para este público, la película puede resultar decepcionante debido a su falta de originalidad y profundidad. La película no ofrece nada nuevo al género; es un remedo de películas anteriores sin añadir nada sustancial.

En comparación con otras películas del mismo género, Bandit se queda corta. Películas como Heat (1995) o The Town (2010) exploran temas similares con mayor profundidad y estilo visual. Estas películas no solo ofrecen escenas de acción emocionantes, sino que también desarrollan a sus personajes y explora temas complejos como la moralidad, la justicia y la redención.

Bandit es una película entretenida, pero superficial. No logra elevarse por encima de los clichés del género ni ofrecer algo nuevo al público.

Reparto

Fotos: The Movie Database (TMDB)

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